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Viva la Matria!

“Nicaragua volverá a ser República”-Extracto


Nota: Este es un extracto de una nota del autor en Confidencial, del 31/05/2010. El tema sigue vigente

(…)

Precisamente, se ha hecho un lugar común en nuestras ansias políticas, la frase atribuida a Pedro J. Chamorro de “Nicaragua volverá a ser República”, la cual nos obliga a ver atrás en nuestra historia y preguntarnos: ¿es que antes , en algún momento, fuimos republica? ¿Cuándo en el pasado fuimos o hemos sido república? ¿No lo somos ahora? ¿A que república del pasado tomaba como modelo P. J. Chamorro? ¿Qué se quiere decir con eso?

¿República nonnata?

Veamos nuestro recorrido “republicano”, someramente: Localizada Nicaragua, que no “descubierta” por las avanzadillas de Colon, en 1502; iniciada su conquista con todos los fierros en 1522 para hacerla, con la fuerza de las armas y del exterminio, parte del Imperio español y  parte a su vez, del Reino de Guatemala hasta el 15 de septiembre de 1821 (día de la independencia regional de España); avasallada también como parte de la región al fugaz Emperador mexicano Agustín de Iturbide hasta el 1 de julio de 1823; Estado miembro de la República Federal de América Central hasta el 30 de abril de 1838, que es la fecha en la cual Nicaragua se declara finalmente República libre, soberana e independiente.

Y desde 1838, se intensifica el calvario de guerras familiares, de clanes, de partidos, de civiles, y hasta agresiones e invasiones armadas con otros estados centroamericanos, e incluso, de parte de superpotencias como Inglaterra y Estados Unidos. Nicaragua se convierte, especialmente desde 1838, en un triángulo territorial de violencia y sangre.

La Primera República: la República Conservadora

En un largo y sangriento periodo, no hay visos de una República en Nicaragua. Al concluir el periodo 1838- 1856 (un periodo inestable que termina con la llamada Guerra Nacional), se lleva a través de guerras rápidas, intrigas y negociaciones y la lucha contra el usaamericano William Walker (que llegó a proclamarse Presidente de Nicaragua), a uno de los primeros consensos nacionales, la República Conservadora,entre 1858 y 1893, los mal llamados Treinta Años Conservadores (dado que en realidad este fue un periodo de bipartidismo) vilipendiados por José Coronel Urtecho y reinvindicados más recientemente por Arturo Cruz Sequeira.

¿Que distingue, a grandes rasgos, a esta fase del Estado y de la Nación, como una fase republicana, al margen de su esencia reaccionaria de clase? (Por ejemplo, el voto ciudadano dependía del capital y de las propiedades).

En primer lugar, el firme imperio de la ley que sustituyó históricamente a la ley del imperio en las fases anteriores y que se tradujo en formulaciones constitucionales, leyes, formación de los órganos básicos de poder del Estado, la relativa pacificación alcanzada, la aunque lenta, conformación de la fuerza militar nacional, de un sistema de educación nacional con primaria gratuita y obligatoria, introducción del teléfono, del telégrafo, del ferrocarril, la navegación en el Lago de Nicaragua, Río San Juan, el muelle de Granada, y especialmente el impulso a la actividad cafetalera, que permitió las bases del paso del predominio económico político de las clases terratenientes a la burguesía agroexportadora.

En lo político, fue relevante la pacificación e institucionalización del traspaso de mando en las Presidencias (presidente electo entrega a presidente electo), la no re elección presidencial, la institucionalización de los partidos como expresiones políticas de los ciudadanos (aunque bajo la forma bipartidistas entre liberales y conservadores), el inicio de la identidad nacional y cultural.

 La Segunda República. La República Liberal

El más liberal de los gobiernos conservadores, el de Roberto Sacasa, terminó defenestrado por una revolución armada de un caudillo liberal, José Santos Zelaya, el 14 de julio de 1893. Duró hasta 1910, en que directamente Nicaragua siente el peso de toda la presión y fuerza de los Estados Unidos de América, que  obliga a Zelaya a renunciar y queda cortada de esa manera,  la evolución natural del Estado en Nicaragua. Desde entonces Estados Unidos viene a ser parte sustantiva de la evolución del modelo económico-político en Nicaragua, guste o disguste.

La República Liberal puede ser considerada como tal por su legado de desarrollo constitucional y legislativo  más amplio y moderno, por su impulso al desarrollo económico, fortalecimiento de la burguesía cafetalera y de otros sectores incipientes del siglo XX, por su institucionalización del voto popular mas amplio , la cobertura educativa ampliándola a secundaria, mejores posiciones negociadoras ante las superpotencias de la época, mal que bien, la recuperación de la soberanía nacional sobre la Costa Caribe en manos de Inglaterra, etc.

La Tercera República: la que necesitamos lograr en 2010 y 2011

El derrocamiento de Zelaya por la intervención usamericana, llevó a las intervenciones de marines en Nicaragua (desde 1912, descontando el bombardeo contra San Juan del Norte o Greytown en 1854), a la gesta nacionalista de Sandino, al surgimiento de la dinastía somocista y sus 45 años de dictadura, a los 10 años del poder autocrático del FSLN (1979-1980), a los 17 años de derrotas electorales consecutivas del FSLN (1990-2006) y a los gobiernos Chamorro-Alemán-Bolaños, a estos 3 años con el FSLN de nuevo en el poder.

Como se refleja fácilmente, se concluye que en todo este periodo en Nicaragua, prácticamente desde 1910 que fue derrocado Zelaya, ha privado mas la inestabilidad y la crisis institucional y política, las formas autocráticas, dinásticas, dictatoriales, guerras civiles, insurrecciones populares, revueltas y contrarevueltas, siempre caudillescas, y que no se ha estabilizado, desde esa fecha, un Estado de Derecho, indicador elemental para el funcionamiento de una República. Un siglo perdido. Exactamente 100 años de soledad republicana.

Es decir, concluyamos que no somos una República estable desde el derrocamiento de Zelaya. Así que tenemos que concluir que a los 508 años de haber sido avistada por los conquistadores españoles, Nicaragua sólo ha gozado de dos fases republicanas, una conservadora y la otra, liberal y que de alguna manera, esa última republica liberal prostituida a formas dinásticas, dictatoriales o seudo revolucionarias, se mantiene, como hoy en día, en una crisis crónica alentada por prácticamente los mismos clanes, tribus, familias, grupos económicos oligárquicos de cuño burgués capitalista, o burgués solidarista, que hasta en el uso de piedras, garrotes, palos, griterías, nos recuerdan en vivo que seguimos empantanados en nuestro estado primitivo decimonónico, regresando a lo mismo una y otra vez, sin aprender de la historia, sin memoria histórica ni visión de futuro.

La Tercera Republica, sin embargo, la que necesitamos para romper esos círculos del infierno que nos condenan al atraso, a la ignorancia, al asistencialismo y la caridad internacional, a la frustración de nuestra juventud, a la erosión de la identidad y la auto estima nacional, está aquí, en este 2010 y 2011, esperando a los ciudadanos que queremos salir de este siglo perdido (1910-2010) de ese atraso histórico y lograr que  Nicaragua sea una Nueva República y en ese sentido, no “volver a ser”, sino “llegar a ser” República, la Tercera República.

– See more at: http://www.confidencial.com.ni/articulo/765/la-lucha-por-la-tercera-republica#sthash.te7kP8hC.dpuf

“¡VIVAN LAS CADENAS!”


LAS CORTES DE CÁDIZ Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812

Ubicándonos a comienzos del siglo 19, hemos visto el tema de cómo América se independizó de España al independizarse España de Francia y la forma como Napoleón Bonaparte luchaba contra el sistema monárquico feudal en Europa, implantando… el sistema monárquico feudal bajo su control; y en ese juego, el peso que sus decisiones tuvieron respecto a la monarquía española y la desgracia de los Borbones, secuestrados por Bonaparte, que ayudó a alentar el  levantamiento independentista de  las colonias españolas en las Américas ante el vacío de poder y la imposición por la fuerza[1], de un emperador francés a la España, a su vez, imperial y colonialista.

España, seis años sin Borbones

El interregno de seis años en los cuales España, entre 1808 y 1814, sobrevivió sin sus monarcas borbones, sin su derrocado Carlos IV y su hijo complotista el Príncipe de Asturias, Fernando VII (“El Deseado”), originó un vacío de poder que ni  el francés José Bonaparte, coronado por su hermano Napoleón como monarca de España, ni los alzados españoles contra los invasores franceses, pudieron llenar a cabalidad.

Primero las Juntas Provinciales, luego la Junta Central, organizada para el resguardo de la soberanía de los monarcas, en su ausencia, y para dirigir y controlar la insurrección popular anti francesa y luego las Cortes de Cádiz, como primera manifestación Constitucional, surgieron en España (Septiembre 1810) como un intento de llenar ese vacío, pero manteniéndose en un estado intermedio entre el impulso de resguardar las formas monárquicas y el pujo de las incipientes fuerzas protorepublicanas que surgían en esa contradicción.

La Constitución de Cádiz (19 marzo 1812; “la Pepa”) es una muestra de la crisis de la monarquía, pero también de la insuficiencias de las nuevas formas democrático-burguesas de organización del Estado (en especial, el principio de soberanía, ya no tanto en el monarca, como en la misma nación o  pueblo, la  separación de poderes, la separación Iglesia-Estado, la clausura de la Inquisición, la libertad de prensa y de organización, sufragio universal (pero masculino, indirecto), etc.

Pero he aquí que las cosas no le salen a Napoleón Bonaparte como eran sus propósitos: abriendo su campaña en el frente ruso, debilita su presión en la península española-portuguesa contra Inglaterra, tiene que enfrentar la resistencia anti francesa en España, necesita retirar tropas para fortalecer su frente ruso, donde es derrotado estrepitosamente. Los españoles anti franceses encuentran la manera de aliarse con los ingleses y esta situación decide a Napoleón por jugarse la carta de liberar y restaurar a Fernando VII, retirar a su hermano José Bonaparte y sus tropas de España, lo cual persigue a través del Tratado de  Valençay (diciembre 1813).

Regresa Fernando VII-El Deseado. Humillado, pero Rey

Fernando VII, a su regreso, se  siente ovacionado por las multitudes a medida que va recorriendo pueblos y ciudades hasta Madrid, se niega a firmar o refrendar la Constitucionalidad de Cádiz en la propia frontera de ingreso y se impresiona con el grito multitudinario con el cual es recibido.

Dos hechos pueden ilustrar este surrealista comportamiento y explicar la falta de sentido y tacto político[2] de Fernando VII, que lleva a descomunales consecuencias históricas:

El primero: Un grupo de 69 diputados de las Cortes, reciben a Fernando VII con el así llamado Manifiesto Persa pidiendo anule la Constitución de 1812 y restaure plenamente la forma monárquica.

Iniciaba así el Articulo 1 de dicho manifiesto

Era costumbre en los antiguos Persas pasar cinco días en anarquía después del fallecimiento de su Rey, a fin de que la experiencia de los asesinatos, robos y otras desgracias les obligase a ser más fieles a su sucesor”

Así interpretaban estos 69 ilustrados, el periodo protorepublicano de los seis años sin monarca y así caracterizaban como “anarquía” el surgimiento de las fuerzas históricas democrático-burguesas abiertas claramente en Europa desde el inicio de  la Revolución Francesa (1789), rogándole a “El Deseado”, una plena restauración del poder monárquico.

El segundo hecho: A la música, gritos estentóreos de jubilo, “flores derramadas por los caminos, arcos de triunfo, engalanadas comparsas de doncellas y mancebos, corridas de toro, el coche real donde iba Fernando VII, jalado por caballos, fue detenido por el pueblo, liberados los caballos y el mismo pueblo, haciendo sus veces para llevar el coche, gritaban, eufóricos: “!Vivan las cadenas! ¡Vivan las cadenas!”

Y con ese grito de servilismo- surrealista[3]-inició su proceso de restauración monárquica, el fementido Fernando VII, testigo del desmoronamiento abrupto del otrora poderoso imperio español.

¿Y hoy en día?

No es tampoco raro comprobar (que aún hoy en día, hay sectores, grupos, partidos políticos, individuos, personas en sus cuatro cabales, capaces y convencidos de gritar en cada momento: “Dirección Nacional (FSLN), ¡ordene!…o del otro lado ”Viva Somoza”…”Somoza for Ever” …u “Ortega ayer, Ortega hoy, Ortega for Ever, para la eternidad, como expresó la señora Rosario Murillo en la Asamblea de la Esperanza NICARAGUA TRIUNFA 2006:

“(…) Y por eso mismo (…) este pueblo brillará; brillará como nunca, y sabrá gobernar con luz de eternidad”[4]

Será,  como  dice un analista español, en el diario ABC: “Y el pueblo, el mismo pueblo que lincha a quienes quisieron liberarlo, recibe el carruaje del rey con la liturgia vieja”…

¿¿¿¿¿Vivan las cadenas?????


[1] “Por la fuerza” es relativo, porque ambos Borbones y en especial Fernando VII, emitieron instrucciones para que sus súbditos se sometieran a Jose “Botella” Bonaparte.

[2] Esta falta de sentido de algunos elementos, puede tener consecuencias descomunales, como por ejemplo, en el caso de Nicaragua (1979), la decisión del nombrado Presidente Provisional,” un tal Urcuyo” de no entregar el cargo a Monseñor Obando y este a la Junta de Gobierno sandinista, como se había pactado, intentando de ultima hora un somocismo sin Somoza.  La surrealista, también, decisión del tal Urcuyo, rompió ese entendimiento, cuando los restos de la dictadura no estaban en condiciones de especular con la correlación de fuerzas.

[3] El grito de “Vivan las cadenas, abajo la libertad” es el inicio y final del film de Luis Buñuel “el fantasma de la libertad”. El inicio muestra los fusilamientos de Toledo, previo recordatorio de la imagen de Goya, de las tropas francesas contra los españoles que la resistían. Uno de los que están a punto de ser fusilado, aun con la muerte inminente, grita: “Vivan las cadenas”, aludiendo a su deseo de regreso de la monarquía española.

[4] Recomendable ver al respecto el comentario en Nuevo Diario “La Gran Profecía”, del 20 de noviembre de 2006.

SERIE: VIVA LA MATRIA! NICARAGUA EN SUS FIESTAS DE SEPTIEMBRE


NICARAGUA EN SEPTIEMBRE:

 –          Se independiza  el 15/09/1821;  (en realidad hasta el 28 de septiembre, con el “Acta de los Nublados”) como Provincia, de España, pero sin la fuerza de declararse república independiente y soberana.

–          Festeja la batalla de San Jacinto (1856) en la mal llamada “Guerra Nacional”, en realidad, una guerra regional contra un invasor extranjero.

–          No recuerda el asesinato en Costa Rica, el 15 de septiembre de 1842, del General Francisco Morazán, admirado por pensadores como Jose Martí, Vargas Vila, Pablo Neruda,  entre otros , insigne  y malogrado luchador por los Estados Unidos Centroamericanos.

–          Casi no recuerda el 12 de septiembre como el día que Cristóbal Colon, desafortunado asalariado extranjero de los Reyes españoles, pasó frente a nuestra costa Caribe, a la que tímidamente se le cita como “fecha del descubrimiento de Nicaragua”, cuando fue Gil Gonzalez el primer español en pisar tierra firme en Nicaragua, dejando los primeros regueros de sangre indígena-y española- a su paso.

 

EN LAS FIESTAS DE INDEPENDENCIA DE SEPTIEMBRE, ¿QUÉ CELEBRAMOS, REALMENTE?

 ¿Habernos independizado de España como Provincias Centroamericanas  (entre septiembre y octubre 1821)?- Un logro.

¿Habernos unido al Imperio Mexicano (1822), bajo un nuevo Emperador (Agustín de Iturbide, español)? – Un momento de subestima y un error histórico.

¿Haber iniciado el intento de conformar una República Federal (1824-1842)? –Una frustración, culminante en  el magnicidio, asesinato frío, en Costa Rica, de Francisco Morazán (15 de septiembre de 1842).

Nota: Nicaragua se declara nación independiente de España, México y de la Federación Centroamericana el 24 de abril 1838. ¿Esta es la verdadera fecha de nuestra independencia?

SERIE VIVA LA MATRIA! : 14 DE SEPTIEMBRE NICARAGUA …¿”GUERRA NACIONAL”?


El soldado de fortuna usaamericano William Walker, pasando revista a su tropa invasora, en la propia plaza de Granada, Nicaragua. 1856.

¿Puede llamarse “Guerra Nacional” a la primera guerra de liberación donde combaten soldados usaamericanos (y otros mercenarios de diferentes nacionalidades) contra tropas nicaragüenses, guatemaltecas, salvadoreñas, hondureñas, costarricenses, y hasta soldados cubanos?

– ¿Un verdadero ejército internacionalista contra un enemigo invasionista y esclavista, común?

– ¿No sería la primera Guerra de Liberación Nacional,o incluso, la única guerra de liberación regional?

Nota: como en toda guerra, otros intereses se mueven tras bambalinas, lo que hace que Costa Rica, de peso estratégico en la expulsión del usamericano William Walker, le declare la guerra a Nicaragua por el control de las vapores, el Rio San Juan y el lago de Nicaragua, en 1857. Ver excelente resumen de esta mal llamada “Guerra Nacional “en el  profuso Archivo Enrique Bolaños.

DE COMO AMERICA SE INDEPENDIZO DE ESPAÑA AL INDEPENDIZARSE ESPAÑA DE FRANCIA


SERIE: !VIVA LA MATRIA!

En la historia, su registro, trasmisión y aprendizaje, se sigue de alguna manera la ley física del menor esfuerzo. Eso es patente cuando abordamos en nuestro continente  los antecedentes del proceso de independencia de España, con hitos que van desde 1805, 1808, 1810, 1821, etc.

Poco se menciona o se cita el hecho clave, que el movimiento de independencia de las Américas, de alguna manera siguen el ritmo de la propia lucha de independencia de España, contra Francia, en esos mismos hitos.

En efecto, aun en la época actual, España conmemora su lucha independentista contra la invasión, humillación y sometimiento que Napoleón Bonaparte de Francia  perpetró, fundamentalmente entre 1808-1813, contra España y que fue factor clave para alentar a su vez la lucha independista en las Americas, contra España.

Un imperio nunca visto

En:http://historicosocial-emsad201.blogspot.com/2010/08/division-territorial-de-la-nueva-espana.html

El imperio español construido a partir de 1492 no tiene parangón en la historia: todo un nuevo mundo a conquistar y someter para una sola potencia. España sin embargo, tuvo que competir desde entonces, más fuertemente, contra las pretensiones de Inglaterra, Francia, Portugal, Holanda y otros potentes reinos (alianzas y acuerdos de por medio), de disputarle su hegemonía mundial a partir del control de ese inmenso y rico nuevo mundo: Las Américas.

Francia, Inglaterra, se mueven más hacia el norte de Las Américas, mientras España y Portugal tienden a asentarse mas al sur. El Caribe insular viene a ser una especie de zona de transición entre als potencias de pretensiones coloniales. El dominio del arte y el poder de navegación y de fuego en los mares, era crucial para este surgir de potencias, graduándose ya en el terreno de lo global.

El pacto España-Francia

En medio de estas pugnas, las guerras son inevitables y a veces los descuidos se pagan caro: España debe lograr valer sus derechos arrebatados  por Inglaterra,  en el propio Peñon de Gibraltar, en el extremo Mediterráneo de su territorio europeo. España hace alianza con Francia para enfrentar a Inglaterra (de paso, reconquistar Portugal para sí), pero la  poderosa flota española es arrasada y humillada por los ingleses, en la batalla de Trafalgar (Cádiz) del 25 de octubre de 1805,  a un costo de mas de 5,000 vidas.

Las colonias españolas en el sur de las Américas, viendo esta estratégica derrota del poder imperial que las tiene sometidas,  se inquietan. Ya en 1776, las 13 colonias inglesas en el norte, habían logrado conquistar y declarar su independencia. Las proclamas de los “Derechos del Hombre”  en julio de 1789 en Francia y su revolución contra el absolutismo, fortalecieron las posibilidades y los ánimos independentistas en la América colonial y se sumaron a las raíces comerciales de la inconformidad. Y ya en Haití, en 1804, se había declarado la independencia de la Primera República Negra del mundo; así que la derrota de Trafalgar en 1805, tiene un efecto moral y de pensamiento, en la parte sur de Las Américas, la colonizada por la España Imperial.

En 1808, España, acuciada por sus necesidades, decide revertir la medida del libre comercio que había decretado con sus colonias, imponiéndoles  controles, cargas, tasas, impuestos extras, lo que se suma  a la marginalidad política que imponía en sus territorios.

Y en esas coyunturas, el antiguo pacto España-Francia era ya visiblemente un acta de sometimiento que se hace patente en el humillante secuestro que hace Napoleón Bonaparte contra el Emperador de España Carlos IV y de su hijo heredero el Principe de Asturias, Fernando VII, de la casa de Borbón, dejando, a  la manera de un ajedrez, sin monarcas a España y haciendo que los Borbones secuestrados  en territorio francés, abdiquen y entreguen la corona a  su hermano, José Bonaparte, Jose “Botella”.

La invasión napoleónica a España fue relativamente incruenta en sus inicios: el Tratado de San Ildefonso,  le permitia a Francia movilizar tropas por el territorio español, derecho que se consolida al lograrse el sometimiento posterior de Portugal. Las tropas francesas en el territorio español exigían avituallamiento y otros servicios, golpeando las finanzas de las localidades, bajo la pasividad del emperador Carlos IV y las tímidas protestas de  su hijo, Fernando VII.

¿Como fueron secuestrados por Napoleón los flamantes Borbones?

Fernando VII conspira contra su padre y emperador, Carlos IV. Se provoca el Motín de Aranjuez (19/03/1808) con lo cual Carlos IV se ve obligado a abdicar ante su propio hijo. Carlos IV acude entonces ante los oficios de su supuesto socio  Napoléon Bonaparte, tratando de recuperar su corona. Bonaparte ordena a sus tropas, con el general Murat al frente, avanzar contra Madrid y decide convocar a ambas cabezas de los  Borbones, junto al incansable Ministro Godoy, brazo de la ocupación francesa de España. Con el “auxilio” del propio general francés Murat, los tres monárquicos acuden hasta la ciudad francesa de Bayona, esperando cada uno ganarse el apoyo del  todopoderoso Emperador francés.

Bonaparte arma una solución en pocos días: Carlos IV perdona la intentona de su hijo. Fernando VII retrocede y reconoce a su padre, Carlos IV, como legítimo rey de España, regresándole la Corona. Pero obtenido este reconocimiento, Carlos IV abdica a favor de Napoleón, quien a su vez, nombra a su hermano Luis Bonaparte, quien declina a favor del otro hermano, José Bonaparte, el cual es ungido emperador de España y las Indias  y nombrado como “José I”, José Botella para el pueblo español.

Sucede así algo curioso: la potencia colonial que somete a los territorios del sur americano, es invadida y sometida por otra potencia mayor. ¿Un imperio que es colonizado, a su vez?

1808-1814: ¡Alguien tiene que rescatar a los Borbones afrancesados!

Los Borbones protagonizan entonces una rara experiencia: El emperador Carlos IV, le devuelve la traición a su hijo Fernando VV, perdonándolo por su rebelión, rescatando asi la  Corona, pero sólo para traspasarla al emperador extranjero invasor. Napoleón no se queda corto con ambos  ex emperadores, ofreciéndoles jugosas pensiones, castillos y sirvientes en Francia, donde se pueden hacer la ilusión que siguen reinando. Sólo que deben quedar retenidos en territorio francés, mientras Bonaparte hace de las suyas en España, a través de “José Botella”.

Igual que sus padres, Carlos IV y Maria Luisa de Parma, y que el inseparable ex ministro Godoy,  el heredero Fernando VII de España, pasa a ser una especie de “reo invitado” de los franceses y acepta un castillo en Valençay, a 300 kilómetros de París y una sustanciosa pensión que lo sostiene en un exilio-prisión… por seis años, donde no se cansa de mostrar sus afectos a Napoleón[1], mientras el pueblo español, libraba batallas por su independencia y libertad contra el invasor extranjero, lucha que se alargó desde aquel 1808, hasta 1814.

La Guerra de Independencia de España contra Francia

Fusilamientos del 8 mayo 1808, en Madrid por las tropas francesas. Obra de Francisco de Goya.

Así España, de una manera humillante, y la dinastía de los Borbones en particular, quedan totalmente sometidos a Francia y a Bonaparte, mientras se desata una lucha interna de resistencia y de verdadera guerra de independencia. ¿Guerra de independencia sostenida por quiénes? ¿Quién sale a luchar a pecho abierto contra los franceses, clamando por el regreso de los Borbones? – Pues la plebe, el pueblo, “ciego y furioso”, que al enternecerse (3 de mayo 1808)  de ver cómo lloran los pequeños delfines escoltados por tropas extranjeras rumbo a Francia (Napoleón no quería dejar herederos borbones que cuestionaran al emperador impuesto, su hermano), inicia una resistencia fiera contra los usurpadores de su monarquía.  Claro, con una pequeña ayuda de los amigos ingleses contra Napoleón, a quien solo le faltaba someter a Rusia e Inglaterra para declararse el rey del mundo europeo.

De hecho, la historiografía oficial de la España contemporánea denomina “Guerra de la Independencia” a estas gestas anti francesas.

Las colonias americanas de España, lógicamente, no podían aceptar, pasivamente,  tributar a un emperador francés, por más que España luciese una monarquía sin monarcas; así se inician las primeras alzadas de independencia en las Américas colonizadas por España.

Como se ve, con estos hechos, Fernando VII deviene en una especie de símbolo útil para las aspiraciones independentistas en América: da la oportunidad de pronunciarse contra la monarquía usurpadora de “José I”, apoyando a un monarca defenestrado por un invasor extranjero. Prácticamente a partir de 1810 se  intensifican las rebeliones y asonadas americanas contra la monarquía española, muchas de ellas alentando, contradictoriamente, como en el caso de México, la restauración monárquica de Fernando VII, a quien en su momento, al declarar la independencia, le ofrecerían regentar el nuevo imperio en la Nueva España.

La Guerra de la Independencia española contra Francia, alienta la guerra de la independencia de las colonias contra España. Lo que sentían las clases peninsulares y criollas americanas contra la metrópoli colonial, lo estaban sintiendo las clases monárquicas y populares españolas avasalladas ante el dominio francés.

¿Puedes sostener el yugo contra otros cuando otro te impone su yugo?

Obviamente, es imposible, como lo han señalado suficientemente muchos pensadores, que un pueblo pueda liberarse de un yugo que lo oprime, cuando a su vez es también opresor de otros pueblos. Soltarse de su propio yugo le hizo a España aflojar el propio sobre sus colonias.

En medio de la guerra contra Francia, se reúnen en España, en 1810, las  Cortes de Cádiz y se declara «único y legítimo rey de la nación española a don Fernando VII de Borbón», declarando nula la cesión de la Corona a Napoleón y por lo tanto, a “José I”. Más adelante, en 1812, las Cortes de Cádiz aprueban una Constitución, que reconociendo la monarquía y los derechos de los Borbones, introduce importantes cambios que limitan esos derechos. Este movimiento a la constitucionalidad también impacta en los cuatro Virreinatos de España en las Américas. La monarquía se desangraba de esa manera. La Iglesia también lo hacía, como rémora del imperio español.

Pero es hasta el 30 de octubre de 1813 que España, basada en la lucha popular, logra finalmente derrotar a las tropas francesas en Pamplona y el 11 de diciembre del mismo año, se firma el Tratado de Valençay, por medio del cual se restaura la Corona española a Fernando VII. Este es un movimiento político de Napoleón para no revertir su control estratégico de España en su lucha contra Inglaterra, mientras enfrentaba una guerra muy dura contra Rusia. Al fin y al cabo, Fernando VII había sido su huésped distinguido y cariñoso, en Valençay.

Sin embargo, ya para esta fecha, en las Américas, Bolívar, José de San Martin, Manuel Belgrano, combaten a las tropas españolas y el cura Miguel Hidalgo ha lanzado en México su “Grito de Dolores” (1810), llamando a la expulsión de los españoles., lo mismo que el cura Matias Delgado en El Salvador.

¡Regresan los Borbones!

Fernando,  en su retorno como emperador, desconoce las reformas constitucionales hechas en ausencia de los monarcas por las Cortes de Cádiz y decreta el 4 de mayo de 1814, la restauración absoluta de los derechos de la monarquía, que incluyeron la persecución a las fuerzas liberales surgidas en el interregno de esos seis años, a los españoles que colaboraron con el régimen de José Bonaparte, el cierre de la prensa de la época, la devolución de propiedades confiscadas a la iglesia, cierre de las universidades, juntas y ayuntamientos constitucionales.

Esta restauración del absolutismo tuvo una pausa a partir de 1820, cuando un militar, Rafael de Riego, da inicio a una serie de rebeliones, proclamas y pronunciamientos que obligan a Fernando VII a jurar la Constitución y a realizar algunas reformas a la monarquía. Esta etapa se conoce como el Trienio, pues dura hasta 1823, cuando Fernando VII recibe de nuevo el apoyo del ejército francés (los Cien Mil Hijos de San Luis), para continuar su obra de restauración monárquica, con formas altamente represivas. Este giro de absolutismo ya no puede impedir el desmoronamiento del imperio español ante las sucesivas declaraciones de independencia de sus antiguas colonias en las Américas. Fernando VII es el monarca que vive esta acelerada decadencia del imperio español y de la monarquía.


[1] Como por ejemplo, solicitar a Napoleón su venia para desposarse con la joven hija de “José I” a fin de “quitarle a un pueblo ciego y furioso el pretexto de continuar cubriendo de sangre la patria”.

©Carlos A. Lucas Aráuz. Agosto 2012

Da lo mismo cortar, que desatar—-Serie “VIVA LA MATRIA”


“Pasividad, furia e ignorancia, eso nos describe” (Avis Cana).

En el caso de Nicaragua, Pasividad, Furia e Ignorancia conviven en un raro coctel. Es nuestro nudo gordiano.

Pero si la Pasividad por el principio de la criticalidad auto organizada, tiene su punto de “catástrofe” y desata en algún momento la Furia, propia, la del pueblo, solo se debe a que los ojos y oídos se han abierto, desatando las manos, los pies y el corazón, ante la Ignorancia venida a menos.

La ignorancia, repito, es la raíz de todos los males. Y se corta al estilo Carlomagno, de un tajo. Porque como dijo el sabio, para los fines del nudo: “da lo mismo cortar, que desatar”.

La confusa frase:“Nicaragua volverá a ser República”


NOTA: FRAGMENTO DEL ARTÍCULO PUBLICADO EN CONFIDENCIAL, EL 31/05/2010

:http://www.confidencial.com.ni/articulo/765/la-lucha-por-la-tercera-republica

(…) Precisamente, se ha hecho un lugar común en nuestras ansias políticas, la frase atribuida a Pedro J. Chamorro de “Nicaragua volverá a ser República”, la cual nos obliga a ver atrás en nuestra historia y preguntarnos: ¿es que antes , en algún momento, fuimos republica? ¿Cuándo en el pasado fuimos o hemos sido república? ¿No lo somos ahora? ¿A que república del pasado tomaba como modelo P. J. Chamorro? ¿Qué se quiere decir con eso?

¿República nonnata?

Veamos nuestro recorrido “republicano”, someramente: Localizada Nicaragua, que no “descubierta” por las avanzadillas de Colon, en 1502; iniciada su conquista con todos los fierros en 1522 para hacerla, con la fuerza de las armas y del exterminio, parte del Imperio español y  parte a su vez, del Reino de Guatemala hasta el 15 de septiembre de 1821 (día de la independencia regional de España); avasallada también como parte de la región al fugaz Emperador mexicano Agustín de Iturbide hasta el 1 de julio de 1823; Estado miembro de la República Federal de América Central hasta el 30 de abril de 1838, que es la fecha en la cual Nicaragua se declara finalmente República libre, soberana e independiente.

Y desde 1838, se intensifica el calvario de guerras familiares, de clanes, de partidos, de civiles, y hasta agresiones e invasiones armadas con otros estados centroamericanos, e incluso, de parte de superpotencias como Inglaterra y Estados Unidos. Nicaragua se convierte, especialmente desde 1838, en un triángulo territorial de violencia y sangre.

La Primera República: la República Conservadora

En un largo y sangriento periodo, no hay visos de una República en Nicaragua. Al concluir el periodo 1838- 1856 (un periodo inestable que termina con la llamada Guerra Nacional), se lleva a través de guerras rápidas, intrigas y negociaciones y la lucha contra el usaamericano William Walker (que llegó a proclamarse Presidente de Nicaragua), a uno de los primeros consensos nacionales, la República Conservadora,entre 1858 y 1893, los mal llamados Treinta Años Conservadores (dado que en realidad este fue un periodo de bipartidismo) vilipendiados por José Coronel Urtecho y reinvindicados más recientemente por Arturo Cruz Sequeira.

¿Que distingue, a grandes rasgos, a esta fase del Estado y de la Nación, como una fase republicana, al margen de su esencia reaccionaria de clase? (Por ejemplo, el voto ciudadano dependía del capital y de las propiedades).

En primer lugar, el firme imperio de la ley que sustituyó históricamente a la ley del imperio en las fases anteriores y que se tradujo en formulaciones constitucionales, leyes, formación de los órganos básicos de poder del Estado, la relativa pacificación alcanzada, la aunque lenta, conformación de la fuerza militar nacional, de un sistema de educación nacional con primaria gratuita y obligatoria, introducción del teléfono, del telégrafo, del ferrocarril, la navegación en el Lago de Nicaragua, Río San Juan, el muelle de Granada, y especialmente el impulso a la actividad cafetalera, que permitió las bases del paso del predominio económico político de las clases terratenientes a la burguesía agroexportadora.

En lo político, fue relevante la pacificación e institucionalización del traspaso de mando en las Presidencias (presidente electo entrega a presidente electo), la no re elección presidencial, la institucionalización de los partidos como expresiones políticas de los ciudadanos (aunque bajo la forma bipartidistas entre liberales y conservadores), el inicio de la identidad nacional y cultural.

 La Segunda República. La República Liberal

El más liberal de los gobiernos conservadores, el de Roberto Sacasa, terminó defenestrado por una revolución armada de un caudillo liberal, José Santos Zelaya, el 14 de julio de 1893. Duró hasta 1910, en que directamente Nicaragua siente el peso de toda la presión y fuerza de los Estados Unidos de América, que  obliga a Zelaya a renunciar y queda cortada de esa manera,  la evolución natural del Estado en Nicaragua. Desde entonces Estados Unidos viene a ser parte sustantiva de la evolución del modelo económico-político en Nicaragua, guste o disguste.

La República Liberal puede ser considerada como tal por su legado de desarrollo constitucional y legislativo  más amplio y moderno, por su impulso al desarrollo económico, fortalecimiento de la burguesía cafetalera y de otros sectores incipientes del siglo XX, por su institucionalización del voto popular mas amplio , la cobertura educativa ampliándola a secundaria, mejores posiciones negociadoras ante las superpotencias de la época, mal que bien, la recuperación de la soberanía nacional sobre la Costa Caribe en manos de Inglaterra, etc.

La Tercera República: la que necesitamos lograr en 2010 y 2011

El derrocamiento de Zelaya por la intervención usamericana, llevó a las intervenciones de marines en Nicaragua (desde 1912, descontando el bombardeo contra San Juan del Norte o Greytown en 1854), a la gesta nacionalista de Sandino, al surgimiento de la dinastía somocista y sus 45 años de dictadura, a los 10 años del poder autocrático del FSLN (1979-1980), a los 17 años de derrotas electorales consecutivas del FSLN (1990-2006) y a los gobiernos Chamorro-Alemán-Bolaños, a estos 3 años con el FSLN de nuevo en el poder.

Como se refleja fácilmente, se concluye que en todo este periodo en Nicaragua, prácticamente desde 1910 que fue derrocado Zelaya, ha privado mas la inestabilidad y la crisis institucional y política, las formas autocráticas, dinásticas, dictatoriales, guerras civiles, insurrecciones populares, revueltas y contrarevueltas, siempre caudillescas, y que no se ha estabilizado, desde esa fecha, un Estado de Derecho, indicador elemental para el funcionamiento de una República. Un siglo perdido. Exactamente 100 años de soledad republicana.

Es decir, concluyamos que no somos una República estable desde el derrocamiento de Zelaya. Así que tenemos que concluir que a los 508 años de haber sido avistada por los conquistadores españoles, Nicaragua sólo ha gozado de dos fases republicanas, una conservadora y la otra, liberal y que de alguna manera, esa última republica liberal prostituida a formas dinásticas, dictatoriales o seudo revolucionarias, se mantiene, como hoy en día, en una crisis crónica alentada por prácticamente los mismos clanes, tribus, familias, grupos económicos oligárquicos de cuño burgués capitalista, o burgués solidarista, que hasta en el uso de piedras, garrotes, palos, griterías, nos recuerdan en vivo que seguimos empantanados en nuestro estado primitivo decimonónico, regresando a lo mismo una y otra vez, sin aprender de la historia, sin memoria histórica ni visión de futuro.

La Tercera Republica, sin embargo, la que necesitamos para romper esos círculos del infierno que nos condenan al atraso, a la ignorancia, al asistencialismo y la caridad internacional, a la frustración de nuestra juventud, a la erosión de la identidad y la auto estima nacional, está aquí, en este 2010 y 2011, esperando a los ciudadanos que queremos salir de este siglo perdido (1910-2010) de ese atraso histórico y lograr que  Nicaragua sea una Nueva República y en ese sentido, no “volver a ser”, sino “llegar a ser” República, la Tercera República.

BUSCO PATRIA (PO-E-MA)


Busco patria a la cual aferrarme,

a la cual acudir a protegerme

en mis angustias y zozobras,

en mis peligros.

Busco patria cuyo rostro lejano

pueda animarme al regreso, al re encuentro,

a la común unión.

Busco patria que me haga

al besar su suelo santo,

como al titán,

llenarme de fuerzas

para empezar de nuevo,

todo.

Busco patria que sepa

decirme por dónde ir y qué hacer,

que sepa volver la vista atrás

para no volver sobre  los pasos errados

y sepa mirar al frente,

para dar los pasos correctos,

para llegar por  la senda anhelada,

al Sueño.

No quiero una patria ciega

que marcha al tanteo,

trastabillante,

y no sabe distinguir el día de la noche,

la siembra, de la cosecha,

la abeja, de la miel.

No quiero una patria

enviciada de la sangre de sus hijos,

borracha de mascar y rumiar,

sus huesos.

No quiero una patria

con bandera

repartida

entre soldadesca, mercaderes,

rufianes, chulos, tahúres,

escribas y fariseos,

exprimiendo hasta la hiel,

sus costados.

No quiero una patria

tampoco,

pariendo alacranes

a borbollones,

militantes, adeptos,

seguidores, fanáticos,

camaradas, correligionarios

compatriotas.

Quiero más bien, en realidad,

una matria

inteligente, aguda, previsora,

exigente, protectora, amorosa,

cuidadosa, certera,

urgida, avatar ,

vigilante, disciplinante,

de fauces de leona,

visión de águila,

paciencia de topo,

mansa cual paloma,

astuta cual serpiente.

Quiero más bien, en realidad,

una matria

cuyo nombre, cuyo llanto,

cuyo llamado, cuya queja,

cuyo dolor, cuya hambre

sed, miedo y frío

las sienta en mi misma piel,

mente y corazón

y me arrastre para  acudir, presto,

a derribar muros,

allanar caminos,

tender puentes,

romper diques,

derribar a sus tiranos, sacerdotes,

soldadesca, mercachifles,

ídolos y hechiceras,

hacer florecer, de una vez

las piedras

que la lapidan.

Hacerte nacer de nuevo

y para siempre,

matria.

Eso busco.

©Carlos A. Lucas A. Mayo 2012

Ilustración en:http://sequoyahmagazine.blogspot.com/2010_12_01_archive.html

BONAPARTE, MARCOLETA, ESTADOS UNIDOS, INGLATERRA, EL CANAL DE NICARAGUA, EL SAN JUAN….AH! Y COSTA RICA!


Pasa siempre desapercibida en Nicaragua, la fecha del 31 de mayo, aniversario de la muerte de uno de los luchadores más destacados por los derechos territoriales de Nicaragua y por la vigencia del Derecho Internacional, Don José de Marcoleta.

Por la significancia de su labor no solamente tenaz, sino por su efectividad, tomando en cuenta la época que le tocó vivir y las condiciones embrionarias todavía de la conciencia nacional y de la formación del Estado nicaragüense mismo, por las limitantes materiales de una época turbulenta, sus aportes deberían colocarlo como una de las personalidades formadoras de nuestra identidad y conciencia nacional y de nuestro posicionamiento como nación en el mundo de las relaciones internacionales.

Nacido en Madrid el 25 de marzo de 1802, a los 18 años inició sus estudios para ejercer la carrera diplomática en la “Real Academia de Cadetes de las Reales Guardias de Corps de Su Majestad”, con un pensum de amplia cobertura (desde latín a zoología, dibujo militar, etc.). Ya incorporado, se desempeña brevemente como Agregado de la representación de España ante el Zar de todas las Rusias, en San Petersburgo, de donde regresa muy enfermo. Fernando VII, emperador de España, lo declara “Agregado Cesante el 1 de abril de 1823”. Es decir, queda suspendido de sus cargos. Para estas fechas, ya las naciones centroamericanas y de la mayor parte de Suramérica, han declarado su independencia de España y en particular, la naciente Nicaragua enfrenta presiones y acciones colonialistas de la Inglaterra imperial en sus costas del Caribe por un lado y el expansionismo del Destino Manifiesto de Estados Unidos.

También para estas mismas fechas, Nicaragua, formando parte aún, como Estado, de la Federación Centroamericana, estaba mandando a Europa su primera delegación diplomática, encabezada por Don Francisco Castellón y Don Máximo Jerez, comisionados ante las Cortes de Francia, Inglaterra, Bélgica y Holanda para lograr el reconocimiento de la soberanía de Nicaragua sobre la costa oriental de Nicaragua, incluyendo la desembocadura del Rio San Juan. Lo propio hacia la Provincia de Costa Rica, con su majestad de Inglaterra.

Castellón, uno de los primeros gestores del mítico canal interoceánico por Nicaragua, contacta a Marcoleta para mejorar sus gestiones ante Luis Napoleón Bonaparte de Francia, donde Marcoleta se distingue de manera especial, lo que le vale que Don José León Sandoval, Jefe de Estado de Nicaragua, le extienda la ciudadanía nicaragüense el 24 de marzo de 1846. Al mes siguiente de haberse nacionalizado, Marcoleta estaba firmando un contrato con el príncipe Luis Napoleón Bonaparte para construir un canal interoceánico por Nicaragua e iniciando así su trabajo de establecer los mecanismos diplomáticos para legitimar a Nicaragua como nación establecida y reconocida.

España reconoce la independencia de Nicaragua, en 1850!

Con una intensa agenda y cabildeos, Marcoleta logra el 25 de julio de 1850 que al fin España reconozca la independencia de Nicaragua y su carácter de nación libre, soberana e independiente. Este reconocimiento era importante pues así se legitimaba el reclamo nicaragüense de su soberanía sobre la Costa Caribe frente a Inglaterra, que había atacado con fragatas en varias oportunidades el puerto de San Juan del Norte y amagaba, con los aplausos de Costa Rica, sobre el Río San Juan, el Lago de Nicaragua y ciudades como Granada.

El descubrimiento de oro en California hace visible a Nicaragua en los nuevos ojos imperiales de Estados Unidos. Esta circunstancia es lo que a su vez va a hacer que se agigante la labor de José de Marcoleta en defensa de los derechos de soberanía de un pequeño país, ya desmembrado de la Federación centroamericana y sacudida por las luchas de intereses entre comerciantes, ganaderos, terratenientes, ejércitos partidaristas, choques de familias, de caudillos, gamonales, generales, curas, escribanos, ciudades y poblados. Estados Unidos ya había conquistado para sí los territorios de Texas, Arizona, Nuevo México, California, estaba comprando el área del Rio Mississippi y la Florida a potencias europeas colonizadoras.

Con la apertura de la Ruta del Tránsito en julio 1851 por Nicaragua, Estados Unidos terminaba de consolidar su conquista del Oeste, lanzaba una mirada hacia el Pacifico y comprobaba en la práctica la factibilidad de la comunicación interoceánica atravesando la pequeña cintura de un país pequeño, de oligarquías inmaduras (donde cada terrateniente era un General), país desordenado y en crisis de identidad.

Territorio dominado por Inglaterra, incluyendo la desembocadura del Río San Juan. Estados Unidos e Inglaterra quisieron delimitar las fronteras de Nicaragua, a sus espaldas y con el visto bueno de Costa Rica.

El 30 de abril de 1852, unilateral y secretamente, Estados Unidos firma un tratado con Inglaterra (Tratado Webster-Crampton) fijando al Rio San Juan como limite divisorio entre Nicaragua y Costa Rica, que continuaría al borde sur del lago de Nicaragua. Marcoleta se las ingenia audazmente para ingresar al Departamento de Estado y logra copiar de puño y letra la parte esencial del documento y filtra el documento a la oposición del Presidente Fillmore y a la prensa estadounidense y mundial. Se desata un escándalo que provoca la caída del Secretario de Estado Webster, quien fallece poco después. Pero el nuevo Secretario de Estado declara non grato a Don José de Marcoleta, quien regresa a Nicaragua en septiembre de 1853, donde es recibido de manera entusiasta. Marcoleta sin embargo, acuerpado por Don Fruto Chamorro, regresa a Washington en noviembre de 1853 y es reconocido por el gobierno estadounidense, de nuevo, reiniciando sus labores con la denuncia en 1854, del tráfico de armas, municiones y gente facinerosa de nacionalidad estadounidense hacia Nicaragua. En mayo del mismo año, Marcoleta protesta por el proyecto de la Central American Land and Mining Co, de Kinney&Fannes, de establecer una colonia usaamericana en la Costa Caribe de Nicaragua. Fannes era el agente consular de Estados Unidos en San Juan del Norte. Marcoleta logra que jueces estadounidenses emitan órdenes de prisión contra Kinney, Fabens y otros. Estos son los preludios de las llegadas de filibusteros a Nicaragua.

Los días 12 y 13 de julio de 1854, un buque usaamericano destruye e incendia San Juan del Norte, como supuesta represalia al haber sido detenido el cónsul “americano” en un tumulto. Marcoleta denuncia firmemente estos actos y estable las correspondientes protestas ante el gobierno de Washington, que se fueron sucediendo unos tras otros con la llegada de William Walker (mercenario subcontratista de Byron Cole, a su vez contratado por Francisco Castellón en las pugnas León-Granada, liberales-conservadores). De hecho, la aventura de Walker no pudo lograr ningún reconocimiento diplomático internacional, gracias a la tenaz labor informativa, enunciativa y jurídica desplegada por Marcoleta. Este falleció en Paris, habiendo ostentando varios cargos diplomáticos de Nicaragua ante Estados Unidos, Francia, el Vaticano, España y otros países europeos. Nicaragua le honra con una Orden diplomática.También la Academia de Diplomacia de la Cancillería nicaragüense lleva su nombre.

Quizás esos honores no tengan la dimensión que tiene su labor forjadora de nuestra integridad nacional y soberanía territorial, todavía amenazada en los mismos puntos de disputa que han marcado tan gravemente en nuestra historia.

Pero entre todos sus logros, destaca la denuncia y suspensión del Convenio Wesbter-Crampton, un hito rotundo en los éxitos diplomáticos históricos de Nicaragua (en este caso, contra Estados Unidos), comparable a la sentencia de la Haya en junio 1986.

Explica Marcoleta:

“Sin ejército y sin marina militar, consecuentemente, sin peso alguno en la balanza de las transacciones políticas, Nicaragua debió apelar, con energía y vigor, a sus únicas armas, la razón y la justicia; sostener con constancia y decisión sus sagrados derechos; defender con valor, su independencia, su nacionalidad, sus leyes, y sus caros y vitales intereses. A este vigor, a esta decisión debió, únicamente, la República el completo triunfo de la mas santa de las causas”.

José de Marcoleta,París, 27 de Noviembre de 1869.

Por razones políticas, algunos gobiernos de Nicaragua le suspendieron la pensión de retiro a Marcoleta, quien murió en Paris, el 31 de mayo de 1881,sin honores del país al que tanto sirvió. En junio de 1986, se creó la Orden diplomática que lleva su nombre.

Fuentes consultadas en la red: http://guerranacional.enriquebolanos.org/personajes_biografias_pdf/Biograf%C3%ADa%20de%20Marcoleta,%20Jos%C3%A9%20de.pdf

Biografía oficial sobre Marcoleta (Cancillería de Nicaragua): http://www.cancilleria.gob.ni/leyes/ordenes/ojm_b1.shtml

Comentarios generales sobre el sur de Nicaragua y algunos puntos de su historia: http://www.avizora.com/atajo/colaboradores/jose_antonio_luna/0001_nicaragua_ruta_transito.htm

Un resumen del IIHCA de la UCA, sobre un número del periódico El Porvenir, de 1851. http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fmc.enlaceacademico.org%2Findex.php%3Fid%3D251%26tx_ttnews&h=f16ca[tt_news]=220&cHash=57756573854956651de88eb70e1256e3

Sobre la Ruta, Compañía del Transito y Vanderbilt:

http://www.touring-costarica.com/vanderbilt2.html

La cita de Marcoleta:

http://www.manfut.org/cronologia/marcoletaindex.html

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