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HISTORIAS

Perigeo II


Hasta aquí se oían los gritos evangélicos de un par de iglesias conminando a sus fieles a seguirse arrepintiendo-si no se arrepintieran, no serían fieles- por las grandes señales en el cielo del que iban a ser testigos: una bella y completa en su círculo, luna roja sangrante.

Pero no explicaban que en los últimos 18 meses, se ha producido un eclipse lunar cada seis meses y este cuarto fue una Superluna, también conocido como“perigeo” debido a que su órbita está en su punto más cercano a la Tierra. La última Superluna de Sangre se produjo en 1982.

Me imaginaba  entonces que si esto hacen ahora con altavoces a todo volumen los eternos pregoneros del regreso del dios respectivo, como si el regreso de un dios no fuese tan contundente en si mismo que no necesite anunciantes, en aquellos nuestros tiempos antiguos, de noches totalmente oscuras y de lunas totalmente brillantes, un eclipse total tenia que ser realmente sobrecogedor: En la antiguedad, en China, sonaban campanas para evitar que perros salvajes y otras fieras atacasen alocados por el comportamiento de la luna eclipsada o que el dragón no se tragase a la luna. En Mesopotamia,, se creía que siete demonios venian a atacar al rey aprovechando la oscuridad del eclipse de luna. Por ello, se ponía un rey sustituto y el real se vestía de persona común, hasta que pasase el eclipse.

El tiempo ha pasado, y los sacerdotes y magos de todo el orbe siguen haciendo su función: ligar a los astros, con sus dioses y pregonar sus particulares profecías.

Pero te cuento: yo no vi el eclipse de perigeo.En esos minutos, aquí donde estoy, se le ocurrió al cielo tapar con nubes blancas, su menstruación.

ALINA


mujer-misteriosa-pintura-al-oleoLlegó Sebastián con dos amigas, a donde estábamos los cuatro filósofos de siempre elucubrando sobre el mundo. Nora, su novia y Alina, prima de Nora. Nos presentaron y de inmediato noté la forma fija con la que Alina, me miraba. Se incorporó rápido a la discusión, con facilidad, sobre si nuestro país podría algún día, descubrir de nuevo las ventajas de la laboriosidad, del trabajo creativo y confortante. Alina, mientras argumentaba o escuchaba a los demás, seguía sin despegar su mirada sobre mí, sus pupilas abiertas y redondas, como las de los gatos por la noche, mientras expresaba sus esperanzas en la juventud, de la que ella- no lo decía, lo pensaba yo-aún formaba parte.

Sus ojos horadando los míos eran un reto a que los míos le horadasen los suyos. La sensación era grata y extraña a la vez, como midiéndose milimétricamente de pies a cabeza, dos gladiadores en circo romano, sabiendo era un asunto de vida o muerte. Se acercó entonces y se sentó a mi lado, poniendo, en silencio, la cereza roja de su vaso en mi boca, los demás, sorprendidos, hacían como que nada, simulaban a simular que esa agresividad, no importaba, como que era asunto de todos los días, en cualquier parte.

Tomé la cereza roja en mi boca, la tomé a ella con mi mano derecha, desde su cuello, la acerqué a mí y le devolví la cereza húmeda y fría, de boca a boca. Ávida, la tomó.

Luego de unos instantes, retiré al fin mi lengua de lo profundo de su boca y la de ella, aun hizo el intento de seguir entrelazando, la mía. Abrí los ojos y vi los ojos de todos, más abiertos todavía, lidiando sordamente con un repentino y pesado silencio. Y vi los ojos de Alina, abiertos en medio de una amplia sonrisa en sus labios rojos, húmedos por donde había pasado hacia dentro, la cereza. Fue un beso profundo, ansioso, con algo de desesperación e impaciencia, consciente, no del tiempo en sí, sino del no vivido, de la entelequia de lo otro posible.

Sin hablar, hicimos a los demás un gesto de despedida, los que contestaron como autómatas, sorprendidos de nuestra repentina y rápida despedida, viendo como nos alejábamos alegres y abrazados fuertemente, mi mano izquierda apretando su trasero bamboleante.

Desde entonces, no los he vuelto a ver. Y Alina, tan flaca y desnutrida como yo, con sus clavículas aguzadas, como charreteras de general y sorprendiéndome de ver cómo sus pezones erectos rompen tan drásticamente la redondez casi perfecta de sus senos en relieve, me jala de nuevo hacia la cama, riéndose de mis débiles esfuerzos de huir, no dándome tiempo de llegar a la ventana y adivinar si es de día o de noche, o qué hora es o dónde estamos.

Crash


BosqueEl bajón súbito del avión, apenas unos segundos luego del aviso de advertencia del piloto, de las instrucciones de las sobrecargo, que no alcanzaron a regresar a sus asientos, puso el estómago y seguramente el hígado, en mi garganta; el ruido sordo de los motores haciendo supremos esfuerzos, más los gritos de todos, la sorpresa de ver los puntitos verdes antes tan lejanos, convertirse tan rápido en un entramado cubriendo todo el horizonte y luego, las claras copas de los árboles viniendo hacia mi rostro (pasa un bolso de mujer golpéandome ), me hizo comprender en otras fracciones de segundo, que no iba a poder llegar a verte. Pero ten en cuenta, por favor, que pensé en ti hasta este instante, en que ya dejo de pensar en ti.

EN LA CARRETERA


Saltitos cortos y torpes, como los de esos mayordomos serviles de las viejas películas, con su traje negro opaco tono sucio; los ojos abiertos, agitados a su vez por la invasión de aquellos olores que lo atrapaban desde lejos y que estando ya cerca, le provocaban esos espasmos de placer, esos saltitos de excitación, ansioso y cuidadoso,-no se fuera a mover ese pobre viejo atropellado estirado perro muerto inerme a un lado del pavimento- el zopilote.

Cuando pasé a su lado con mi rostro pegado al vidrio del bus, se acomodó, miré que me miró y olfateó. Pude verlo cómo, intrigado, oteaba hacia la carretera, como indagando en los olores mezclados que el flujo de aire dejaba de rastro, antes de verlo agacharse y empezar su festín y verlo convertirse en un simple punto negro al final de esa blanca larga raya.

La justicia no tiene ni aroma de mujer


La raptó a los 13 años. La encerró en una alejada finca de Matagalpa y le  implantó dos hijos desde entonces. Como su carcelero, la castigaba verbal y físicamente, temiendo huyese de él.  Él trabajaba sacando madera desde Siuna, donde a las trozas de los árboles cortados y cercenados,  a las trozas de buena calidad, se acostumbra marcar con una X y una A.

Ella lo denunció por maltrato y amenazas, varias veces en la Delegación 6 de la Policía de Managua.  No pasó nada diferente. Al fin, ocho años después  de su rapto y ya trabajando, pudo deshacerse de él y lo abandonó, llevándose a sus dos amados hijos, de ocho y dos años, con ella. 

A los 2 meses de haberse librado de él,el 23 de octubre de 2004, él la buscó y la  llevó en su vehículo del lado de Tipitapa, fuera de Managua. En un sitio apartado, al no lograr convencerla que regresase con él, la apuñaló, perforando su pecho y pulmón; le cercenó la pierna izquierda donde ella tenia un tatuaje con el nombre de otro hombre; le destrozó a puñalazos, sus genitales. La decapitó.

Como un hábito terrífico de su oficio, le dejó marcada en el pecho, con su puñal, una X y una A, como a las trozas de madera de calidad  de los frondosos árboles cercenados que comerciaba desde Siuna,  listas para el aserradero.

Tiró por allí sus restos. Decidió darle otro destino a la cabeza y la pierna izquierda de Silvia de los Ángeles Aguirre Palacios, de apenas 22 años.

Han pasado casi 10 años y Pedro José Jiménez Cantarero ahora  pide que lo saquen de la prisión, antes de los 25 años de su condena (le habían rebajado 5 años de su condena), ante otra mujer, Roxana Zapata, la jueza Primero de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria de la capital. Oscar Gutiérrez, abogado solicitante de Jiménez, declarando sobre el paradero de la cabeza y pierna de la víctima, respondió: “eso es un asunto personal” y que no podía revelar ni dar detalles de esa información.

Y, cierto, esta jueza es la misma Roxana Zapata, que en 2011, en el mismo intento de solicitud,  le había dicho anteriormente a la madre y hermana de Silvia que se resignara, que pusiera todo en manos de Dios. También es la misma Roxana Zapata que suspendió la ejecución de pena a favor de Farinton Reyes, condenado a ocho años, rebajado a seis y al final a cuatro años, por el delito de violación contra su compañera de trabajo Fátima Hernández Canda y cuyo atenuante había sido por “actuar en estado de arrebato ante la ingesta de cervezas”. Farington Reyes solamente cumplió dos años en prisión.

Esta misma jueza, Roxana Zapata, le dio audiencia al condenado, sin avisar a los familiares de la víctima.”Estudiaré esta petición”, dijo.

El hombre  nunca ha dicho qué hizo o dónde están la cabeza y la pierna de Silvia de los Ángeles Aguirre Palacios, los restos no sepultados de aquella  pequeñuela de 13 años que había raptado y encerrado en una finca de Matagalpa. 

Ver: 

http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2004/octubre/26-octubre-2004/nacional/
http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2004/octubre/29-octubre-2004/nacional/nacional-20041029-03.html
http://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/309656-carnicero-de-tipitapa-quiere-salir

¿Qué es un pobre? Conversación con un viejo mayangna


– Cierto, oímos mucho a la gente de gobierno hablar de los pobres y de los gobiernos de los pobres. Pero para nosotros es algo difícil entender eso, aunque hacemos el esfuerzo.

Porque para nosotros,¿ qué  es ser pobre? En realidad, no significa nada, no tenemos esa idea de que es ser pobre. Nosotros entendemos que el pobre es el que está muy enfermo y no puede salir a trabajar, a ver su mancha de arroz, su mancha de frijol, sus matas de plátano o banano. Si estas enfermo, sin fuerzas, te haces pobre, porque no vas a poder lograr tu propia comida o la de tu familia. Menos pensar en un mayangna rico. ¿Que es ser rico? Para nosotros rico es el que consigue su buena cantidad de carne en el monte, sus plátanos, arroz, frijolitos, sin problemas de hambre para el mismo y su familia.

Es cierto, en Musawas, hay unas zonas donde abunda el banano natural; en otras abunda el venado; en otras la guarda tinaja o el palo de fruta de pan o el de tuno. Allá vamos con los cayucos vacíos y nos regresamos con los cayucos llenos.

Entonces lo que hacemos los que vivimos allí, es aprovechar la riqueza de cada parte y usarla con moderación. Comemos bananos, carne de venado y usamos su piel para zapatos o correas; comemos guarda tinaja  fruta de pan o sacamos la fibra del tuno. El único problema es que hay que ir a trabajar para tenerlos. O seguir al venado o la guarda tinaja, que ellos son vivos y no quieren morir así de fácil; cuesta atraparlos, seguirlos, sorprenderlos. Las matas de banano o plátano no se llenan de un día para otro, hay que esperar que la mata dé lo que tiene que dar, irla a limpiar, cuidarla, cortar la cabeza y cargarla y luego, al bote y a la casa. Al tuno hay que hallarlo, hacerle sus cortes, recoger su fibra, majarla bien,cargarla. No es fácil, pero no es imposible.

Aquí en el monte, en la selva, hay riqueza natural por todos lados. Y por eso  no tenemos ni ricos ni pobres en medio de esas riquezas; solo tenemos gente feliz trabajando, agarrando, consumiendo lo que la naturaleza ofrece, aunque las cosas hay que conseguirla con trabajo, esfuerzo y suerte.

Porque a veces vas caminando y alguna pavona se cruza por descuido y la atrapas o matas, es suerte. No hiciste ningún trabajo, pero como que Diosito haya dicho: “voy a darle de comer a este distraído que va allí” y te pone el animal en tu camino. A veces seguís y seguís al venado y no podes ni estar cerca, se te huye una y otra vez. Entonces tenes que esforzarte más, caminar más, tener más paciencia. Por eso te digo: hay riquezas por todos lados, pero necesitas trabajo, esfuerzo y suerte.

Pero nuestros jóvenes, que son inquietos, algunos viajan a Bonanza y miran en lo que para nosotros es una gran ciudad, teléfonos celulares, zapatos mas bonitos que los que hacemos con cuero de venado, ropa más fina, sabanas, cortinas, mas finas  que la que hacemos con la fibra del tuno, esas computadoras, mochilas bonitas y finas  y las ven y son muy caras, además que nosotros no tenemos billetes, dinero, porque aquí no hay como conseguirlos, trabajamos para nosotros mismos y nadie nos paga…entonces no podemos tener de esos billetes. O necesitaríamos vender unos 15 sacos de arroz, unos tres sacos de cacao para comprar algunas de esas cosas. Vemos que cuestan mucho. Entonces, esos jóvenes inquietos que han ido a Bonanza, a Siuna o a Bilwi y algunos a Managua misma y otros, que incluso han salido del país y han visto cosas tremendas en otros países, vienen y nos dicen; “Papa, mama ¿saben que? –Nosotros somos pobres, porque no podemos tener un montón de cosas que la gente corriente de otras parte, tienen, usan y disfrutan”.

Y el pensamiento que somos pobres se ha ido difundiendo entre nosotros, especialmente entre los jóvenes y más en los que estudian, que van a la escuela, a un instituto, a una universidad de Leon o Managua, que cuando vienen de  regreso de vacaciones, nos repiten; “¡somos pobres!”

Pero como te digo, nuestros más viejos, nos dicen y allí es donde hemos llegado a la conclusión que entre nosotros no somos pobres, pero en comparación con otras gentes que tienen más y mejores cosas, si somos pobres.

Entonces, no tenemos pobres entre nosotros, ni ricos, pero somos pobres frente a ustedes.

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