Por qué la Alianza empresarial ya no nos sirve a los ciudadanos de a pie


Lo explico:

Porque fabricarle una cabeza a un movimiento auto convocado, evita que surja por su cuenta

En mayo del 2018, mientras el régimen del FSLN perpetraba la masacre más horrenda en toda nuestra frustrada historia republicana, Ortega le pidió a los Obispos católicos mediar con la rebeldía sin cabeza, de abril, certeramente temeroso que el temblor social se convirtiera prontamente en un tsunami del sistema.

Los obispos fueron seleccionando uno a uno a los que serían interlocutores a nombre del pueblo, ante el régimen. En primer lugar, a los gremios y entidades empresariales, al editorialista de La Prensa, al ya retirado Dr. Tunnermann, etc. Y como representantes estudiantiles y juveniles, seleccionaron, por ventura, a jóvenes activistas que habían buscado refugio en Catedral en una de las primeras arremetidas de la guardia nacional sandinista. Y hay que celebrarles, con todo, cierto sentido equitativo de seleccionar a organizaciones no gubernamentales, campesinas, regionales, de mujeres que habían sido beligerantes en algunos temas sectoriales. (Aunque fue notoria la marginalización de la lideresa campesina Francisca Ramírez).

Detener el proceso natural de formación y visibilidad de los nuevos liderazgos, era parte de la sorda estrategia de contención de los “tranques” en la que implícitamente se pusieron de acuerdo, de inmediato, los gremios empresariales y su antiguo socio económico y político. De esa forma, en vez del entonces fogoso y oportuno Lesther Alemán, el Dr. Tunnermann. En vez de Madelaine Caracas, Azahalea Solís; en vez de Edwin Carcache, Juan Chamorro; en vez de Medardo Mairena, Mario Arana…y así.

De repente, otra vez un grupo de viejitos y experimentados y hasta más que eso, zorros políticos como José Pallais, estaban ejerciendo la representación de la rebelión ciudadana espontánea y juvenil de abril, y allí se han quedado. En realidad, éste de los empresarios sí fue un silencioso coup d’État dentro de la Alianza.

Porque han celebrado y obedecen a un pacto de secretismo con el régimen

Las fuerzas empresariales en la Alianza Cívica, crearon, en acuerdo con Ortega, las condiciones de su negociación: aislar al pueblo de la información, la percepción y la evaluación de todo lo relacionado al contenido de lo que sucediese en sus sesiones de negociación.  Lo expresó claramente Ortega en su discurso del 21 de febrero 2019: “Ninguna negociación ha sido transmitida en vivo y a todo color. Se hace de manera privada, negocian dos, tres de cada parte. Por ejemplo, la negociación entre EEUU y Corea del Norte”.

Porque han mutado desde un diálogo cuestionante de la dictadura y su violencia, hacia el diálogo de cúpulas

Al aceptar negociar bajo secretismo (sin radio, televisión, sin periodistas ni transmisión en vivo y peor, sin rendición de cuentas ni evaluación de resultados ante el pueblo de abril), los agentes empresariales en la Alianza montaron hábilmente una negociación de cúpulas, sin que lo pareciese.

Y acudieron a ella con un pensamiento oportunista, que he llamado en otro comentario “la doctrina Tunnnermann sobre el diálogo”, al fijar como su orientación estratégica ante la dictadura algunos axiomas, más bien falacias que han venido debilitando las posibilidades organizacionales y movilizativas de la explosión de abril.

Porque han hecho de la manipulación su arte político

La Alianza Empresarial (Alianza-E)  no ha priorizado la demanda del cese a la represión y al estado de sitio y el sumo imperio de los derechos humanos y se esfuerza en desviar el foco de atención hacia temas electoreros con la dictadura. Ni siquiera se ha atrevido a plantear la democión de los principales cargos de la “policía” sandinista, ni la investigación independiente de las fuerzas paramilitares y sus crímenes.

En cambio, la Alianza empresarial ha levantado con vehemencia de anuncio comercial el tema de “elecciones adelantadas y reforma electoral”, sin mayor razonamiento o justificación, empeorado esto porque no exigió ni como pre requisito de la negociación con Ortega, la liberación absoluta, total, incondicional de los secuestrados políticos: lo contrario, aceptó un dañino plazo adicional de 90 días (que el régimen no ha cumplido llegado el plazo), lo que no quita que al mismo tiempo que se toman fotos sonrientes y triunfantes con los hasta ahora, excarcelados, coordinen para mandar al extranjero a los que pueden o anulen e invisibilicen a otros, como el caso de Irlanda Jerez o se hagan los locos sobre la incorporación a la negociación de Medardo Mairena, una exigencia ya formulada también en el programa Esta Noche por Francisca Ramírez. Ya Tünnermann lo había dicho de manera pragmática, no se puede concurrir con mucha gente, que podría crear alguna dificultad para llegar a la toma de acuerdos”.

De remate, es obvio que la Alianza ha aceptado negociar sin testigos ni garantes calificados, no ha presionado para el regreso de los organismos internacionales de derechos humanos, no ha abierto procesos de crímenes de lesa humanidad en ninguna instancia posible, contra ninguna persona del régimen.

Porque la Alianza-E ha destruido o no ha construido algún tipo de vinculación orgánica con el original movimiento auto convocado

Esa masa crítica ciudadana auto convocada no ha ejercido, ni ejerce control alguno sobre la cúpula negociadora A-E y sobre las prioridades, sobre los puntos a demandar, los innegociables y los puntos y márgenes transables en un intercambio de posiciones políticas. Sin informes, sin rendición de cuentas, sin recambio y fortalecimiento de representantes, sin evaluación por resultados de su gestión negociadora, se refuerza esa desvinculación orgánica con el resto del pueblo.

La Alianza trabaja así, como lo hizo una vez la cúpula sandinista, su perfil mesiánico, presentándose como la minoría que redimirá al pueblo de la dictadura…transformando a ésta milagrosamente. Es clara la demostración que la Alianza, de fondo se interesa más por la representación de cúpula que por la participación activa y democrática de las mayorías.

Porque la Alianza-E es una instancia de oportunismo electorero

No puede llamarse de otro modo el comportamiento de la Alianza empresarial, al estar negociando reformas y calendarios electorales cuando el pueblo está sufriendo represión, acoso, persecución, acorralamiento, cierre de espacios, prisión, violencia mortal y hay una masa de ciudadanos en exilio forzado. Esto es visible con la incorporación como “aliado” de los zancudos sin presupuesto todavía, el Partido CxL.

El razonamiento es que si se logran reformas electorales, se lograría convencer a los señores de la guerra, el partido paramilitar sandinista, de cambiar su feroz estrategia de balcanización del país, a la disputa en los cajones electorales: ¿Qué sucedería, por ejemplo si en una disputa electoral el ya famoso presidenciable Juan Chamorro le gana…¡en 2021!,  la elección a Rosario Murillo o a Laureano Ortega, y el FSLN declara fraude y se alza en armas con sus fuerzas paramilitares, con el apoyo de la poliguardia sandinista  intacta, la pasividad cómplice del ejército sandinista, el alzamiento tranquero de sus turbas sicarias, el aoyo de Rusia, Venzuela, Bolivia, Cuba y etc., para no dejarle tomar el poder? ¿Realmente las elecciones con Ortega evitan la guerra como dicen los de la Alianza-E o sólo la difieren?

Es evidente que desde antes, durante y después de TODAS las sesiones de ambos diálogos, la represión no cesa, sino que se intensifica y adopta formas cada vez más totalizantes y anti humanas: Abierto el Diálogo 1.0 en mayo del 2018, de esa fecha y hasta agosto 2018, la cantidad de asesinados más bien subió exponencialmente, a un ritmo demencial promedio de tres personas asesinadas diarias por las fuerzas sandinistas.

Porque la Alianza-E habla de unidad, pero no aclara ¿para lograr qué?

La Alianza Cívica ha dejado ver sus objetivos y estrategia política más  implícita que explícitamente y más genérica que concretamente, aunque en su sitio menciona que sus objetivos estratégicos son dos: “1) Justicia por las vidas de cada nicaragüense víctima de la represión del régimen y 2) Democratización del sistema político”. Pero, vergonzosamente, afirman que su estrategia política es pedir (sic.) “que el gobierno haga eco de nuestras demandas de justicia y democracia”.

Esta es la estrategia entonces: “Cambiar algo en consenso con el FSLN, para que todo siga igual”. Hay que buscar el reacomodo entre Sociedad y Poder sandinista en un nuevo punto de equilibrio que significa: -Nuevas reglas de juego para el consenso de coexistencia; acordar una versión reloaded del modelo de consenso FSLN-COSEP mantenido por 11 años; negociar reformas electorales, vigilancia electoral internacional, a cambio de no exigir la renuncia o democión de Ortega; se difieren a una fecha incierta, demandas de verdad, justicia, reparación y no repetición de la criminalidad del FSLN.

Como dice una de las populares canciones de Mejía Godoy “y con eso basta para todo el año” para explicar en breve POR QUÉ DIGO QUE LA ALIANZA EMPRESARIAL YA NO ME SIRVE (como ciudadano de a pie).

COROLARIO

Basta decir que es urgente, aún hay tiempo de  abrir un diálogo nacional SIN EL GOBIERNO Y SIN EL FSLN, para juntar fuerzas, homogenizar demandas, resolver representatividad, definir objetivo fundamental, acordar una estrategia de lucha y la forma de obtener éxito en las demandas populares.

Cómo responderemos a los retos estratégicos: A. Esta crisis ¿es una oportunidad de refundación del Estado, de la nación, de la República y para abrir más cauces participativos y de vigilancia y control sobre el aparato del poder político?…o… B. ¿Nos resignamos a coexistir con ese poder sandinista que nos mata, secuestra, oprime, viola, amenaza, acorrala, chantajea, quema, asila, persigue, acosa de manera permanente y en su lógica “con luz de eternidad” y “bajo el sol que no declina”? o peor aún, C. ¿Nos resignamos a someternos al estilo Corea del Norte a un poder totalitario e indefinido, sin reglas, ley ni concierto, siendo gobernados en el nombre de Jesús, Sandino y Fonseca en un sistema esclavizante y despótico como no ha existido en la historia latinoamericana, el nuevo sendero luminoso sandinista?††

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