Naturaleza salvaje a través del prisma de los mejores fotógrafos del mundo
© Foto: Britta Jaschinsk/Wildlife Photographer of the Year 2015. “‘Gatos derrotados”.

Mirando la foto de cabecera, publicada en Sputnik, una revista rusa, donde Britta Jaschinsk capta esa triste imagen de los “Gatos derrotados”, donde vemos a poderosos felinos arrancados de su habitad natural y de sus nichos de sobrevivencia, haciendo piruetas y maromas condicionados por sus domadores a fuerza de prisión y alimentos, cuando no de golpes o latigazos, humillados y derrotados, inmediatamente me recordé las palabras de Avis Cana en aquella visita que hicimos al ahora cementerio del Casita, el deslave que sepultó a valiosas vidas en las cercanías de Chichigalpa, Nicaragua:

“Llegará el momento de arrepentirnos de nuestro trato a la naturaleza”, dijo Avis Cana en aquella ocasión y continuó:”el problema es que quizás sea ya tarde cuando lo hagamos. Sucede que siempre reaccionamos reflexivamente antes los grandes desastres mal llamados “naturales”: después de un tsunami, un deslave, una inundación, una sequía aguda. Es hasta después que somos dañados, que vivismos nuestra vulnerabilidad, es hasta entonces que reaccionamos y cuando vuelve lo racional a nosotros y repetimos: ´Estábamos haciendo mal, esto se debe a nuestro mal manejo, nuestra irresponsabilidad, nuestra ignorancia”. Y nos hacemos firmes propósitos de corregir de ahora en adelante, pero al tiempo esto se olvida y seguimos en lo mismo: viviendo como que la naturaleza no existiese, como que ella debe servirnos a nosotros, dejando de percibir que nosotros tambien debemos servirla.

Y sobre eso último, hay que señalar que esa ignorancia sobre nuestra relación con la naturaleza, a diferencia de lo penal, que la pone como atenuante de un acto criminal,mas bien nos incrementa la responsabilidad…Resulta que cuando provocamos las fuerzas de la naturaleza contra nosotros, su re- acción (su acción ante nuestra acción), castiga por igual nuestra irresponsabilidad que nuestra ignorancia. Porque a esta alturas del desarrollo humano, la ignorancia es el peor crimen contra la naturaleza. Es ser irresponsable mantenerse ignorante.Y viceversa. Debemos dejar de lado la creencia que podemos hacer cualquier cosa con la naturaleza, con sus elementos, pues sería como que si pudiese existir una araña ignorante e irresponsable que se le ocurriese vender decenas de metros de su hilado a algún imaginario comprador, sin percatarse que esos elementos son parte del mundo que la sostiene. Tarde o temprano pagará esa consecuencia y como digo, quizás ya  sea demasiado tarde”.

Esto lo dijo Avis Cana, ya bajando del volcán Casitas, cuando en la lejanía ya era borroso aquel tono blancuzco que arrasó con todo lo verde y lo humano, a su paso.