Detalles del "pecesito de plata" ( (Lepisma saccharina). Nótese el singular penacho en el detalle de su cabeza.
Detalles del “pecesito de plata” ( (Lepisma saccharina). Nótese el singular penacho en el detalle de su cabeza.

A pesar que Donald Trump, aun con su fenomenal crecimiento en la intención de voto según las encuestas (del 3% al 13 %) en la presente fase de las elecciones primarias de los republicanos, puede ser un fenómeno sin importancia, al estilo de los “pecesillos de plata“, esos  extraños animales parecidos a las cucarachas, que comen silicona y se manejan en los rincones de mucha humedad y poca luz, su crecimiento en una parte de la opinión publica, es un síntoma que muestra esa oscilación tambien extraña del votante medio en Estados Unidos: el racismo, los prejuicios, los estereotipos no sólo han permanecido allí en sus rincones húmedos y sin luz, sino que amenazan con ir creciendo.

Sucede algo curioso en Estados Unidos (EEUU): El votante medio es impredecible, pues luego de elegir, primero apoteósicamente a su primer Presidente negro, premiándolo luego con su voto de reelección para un segundo mandato, resulta que en perspectiva, partes significativas de este electorado no sólo han hecho de ese orate de Mr. Donald Trump, una especie de héroe de la supremacía blanca entre los sectores más conservadores  de los republicanos, sino que incluso en las intenciones de voto ya se acerca a la misma aspirante demócrata Hillary Clinton, según sondeo anunciado de CCN para este mes de agosto (2015).

A pesar de la variabilidad natural de estos sondeos, el hecho que Mr. Donald en estos momentos se acerque fuertemente a los números de Clinton, señala que algo pasa en la mente de un sector importante de los votantes estadounidenses. Y en particular de los latinos, de lo cual se jactó Mr. Donald en el incidente con Jorge Ramos de Univisión señalándole que los latinos mismos, votarán por él.

Mr Donald, entre otros mensajes de radicalismo nacionalista, sexista  y racista, ha dicho que va a cortar la vía del “anchor babies“, o “niños ancla”, que es un término despectivo usado en EEUU para referirse al derecho constitucional reconocido mediante el cual un niño nacido en su  territorio, aun de madre inmigrante no legal, adquiere automáticamente la ciudadanía de ese país.

El término, peyorativo, es tan de uso común que Jeff Bush, otro candidato republicano, lo usó recientemente para referirse al caso de los asiáticos nacidos en EEUU., pese a haber criticado antes a Mr. Donald por su obsesión anti mexicana o anti latina: La esposa de Bush, Columba, es mexicana y por lo tanto, sus hijos comunes, como el mismo Bush lo ha reconocido, llevan esa sangre latina[1]

Por ello, a pesar que es imposible que los estadounidenses puedan hablar (como lo hicieron en su momento los germánicos), de pureza racial, pues como dicen los poetas, son un crisol de razas y etnias, la supremacía blanca sigue siendo una consigna política con un poder de succión poderosa, especialmente en momentos electorales.

A pesar del lema genérico de la campaña de Trump: “Hagamos a America (EEUUU), grande de nuevo“, es obvio que las posiciones extremas hacia perversiones ideológicas como el racismo, no podrán hacer avanzar o hacer grande “de nuevo” a esta nación. No podrá volverse contra sí misma[2].

El trato despectivo de Donald Trump hacia el periodista Jorge Ramos, aun con el aderezo de su mención a la demanda de 500 millones de dólares contra Univision por la rescisión de contrato, es una muestra del comportamiento agresivo, radical, que una parte de Estados Unidos quiere dar a la inmigración latina. La expulsión de mas de 11 millones de personas latinas, la construccion de un faraónico muro físico en su frontera sur, es la “solución final”  hitleriana de estos sectores radicales de EEUU.

No hay forma de no tomarse en serio esas amenazas, pues ya son de por sí, el inicio de una agresión anti humana, que comienza con la propagandización de la supremacía blanca, logra la pasividad ideológica de la opinión pública estadounidense y por omisión, deja que estos aparentemente inocentes, aunque repugnantes, “pecesillos de plata”, se conviertan en un violento y cruel depredador racial y cultural.

No hay racismo ni racista pequeño o insignificante, por mas “pecesillo de plata” que parezca.

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[1] Puede resultar que los inmigrantes a ser expulsados, exclamen como en el texto de Michele de Montaigne: «Que vengan resueltamente todos cuanto antes, que se reúnan para comer mi carne, y comerán al mismo tiempo la de sus padres y la de sus abuelos, que antaño sirvieron de alimento a mi cuerpo; estos músculos, estas carnes y estas venas son los vuestros, pobres locos; no reconocéis que la sustancia de los miembros de vuestros antepasados reside todavía en mi cuerpo; saboreadlos bien, y encontraréis el guste de vuestra propia carne.»
[2] WD.us estima que una hipotética deportación masiva de más de  11,5 millones de inmigrantes indocumentados, le costaría a la economía US$1.700 millones. Esto provocaría no solo un colapso económico, sino que no toma en cuenta la potente lucha social y política que podría desatar a lo interno de Estados Unidos.