http://www.taringa.net/posts/noticias/15664194/Intolerancia-presidencial-Eso-se-deja-para-Angola.html
http://www.taringa.net/posts/noticias/15664194/Intolerancia-presidencial-Eso-se-deja-para-Angola.html

Las revoluciones que se perfilan con orientaciones “socialistas” (procesos ya sean como práctica o como mero discurso), llevan un virus incrustado en su propia naturaleza  y que se llama Intolerancia.

El virus de la intolerancia se multiplica en lo ideológico, lo político, lo económico, lo cultural, y hasta en el campo de los comportamientos y expresiones de la sexualidad de la población. Y con el tiempo, esa intolerancia viene a ser una de las causas de la descomposición y fracaso ulterior de estos procesos “socialistas”.

La conclusión general que podemos derivar de esto, es que esos procesos no parecen aprender de las experiencias y son reiterativos, atávicos en lo que se refiere a la intolerancia. Lo vemos actualmente,  en Bolivia, en Ecuador, Venezuela, Nicaragua, y hasta en el régimen de Cristina Fernández, en los cuales son más visibles las acciones, prácticas y medidas de intolerancia, que las medidas de transformación estructural, cambio de régimen de propiedad o distribución de riquezas.

Los fundadores del pensamiento socialista “moderno”, en las postrimerías del s.XIX, sostenían que la revolución estaba constituida de hechos prácticos, transformadores:

La ‘liberación’ es un acto histórico y no mental, y conducirán a ella las relaciones históricas, el estado de la industria, del comercio, de la agricultura, de las relaciones.”

— Karl Marx y Friedrich Engels, La ideología alemana (1846)

Si no hay hechos históricos, transformaciones objetivas, no hay proceso revolucionario.

La Intolerancia es un signo derrotista

Pero hemos estado viendo, cómo la intolerancia en este tipo de procesos, sustituye a las medidas objetivamente radicales, realmente transformadoras. Viene a ser, de esa manera, una suerte de inyección ilusionista que sustituye la necesidad de la revolución práctica, por una especie de revolución mental, de sensación de avance cuando el proceso se ha vuelto estacionario y hasta retrógrado.

La intolerancia justifica entonces el  no seguir adelante con las transformaciones, sustituye la necesaria realidad de la transformación, por el deseo y la ilusión. La radicalidad mental de la intolerancia sustituye a la transformación radical de la realidad. Es un temprano signo derrotista.

Extracto de: https://carloslucasblog.wordpress.com/2012/05/14/el-lobo-el-bosque-y-el-hombre-nuevo/