No hemos contado con un Mayflower desde el cual podamos atisbar el horizonte que como nación nos corresponde. Pero de alguna manera, estas generaciones actuales que habitamos estos 130 mil kilómetros cuadrados y que nos denominamos “nicaragüenses” podemos luchar por convertirnos en pioneros de una visión, de una necesidad de hacer de esta tierra un sitio de Paz, Trabajo, Seguridad, Riqueza, Bienestar, Soberanía, Libertad.
Podemos ser pioneros en la construcción de una nación.

Es bueno tomar en cuenta nuestra historia, luchas y tragedias pasadas. Es bueno tomar en cuenta el duro presente y la posición desventurada que hemos tenido y tenemos en el  concierto de las naciones del mundo: usualmente en los últimos lugares en los índices de desarrollo, en los primeros lugares en los índices de pobreza, calamidades y atrasos. Pero no es bueno tener la vista atrás cuando se tiene puesta la mano en el arado. Ver hacia adelante, hacia arriba, el progreso es una urgencia, una necesidad para todos nosotros.

Ya vemos que los partidos políticos no son la solución. Aun nos guiamos por conceptos tribales y los caciques, caudillos, patrones, líderes, Jefes, se entronizan como si ellos fuesen eternos y como si nuestra paciencia también lo fuera: en su momento, los partidos de izquierda en Nicaragua no conocieron más que uno o dos Secretarios Generales, por décadas. En el FSLN, de Carlos Fonseca omnipresente se pasó a un obispado de 9 iluminados y luego a los dos actuales. El PLC no puede zafarse de Arnoldo Alemán y allí están comiendo en su mano, Montealegre, Rizo, Alvarado.

Los cacicazgos ahogan la participación ciudadana en las soluciones. Y en particular, en sus oportunidades de los 80 y 90 respectivamente, ni el FSLN nos llevó al socialismo, a la izquierda, ni el liberalismo o PLC nos llevó al capitalismo rebosante, a la derecha, sino hacia abajo: Ambos nos han conducido donde los índices de desarrollo y  democracia, nos dicen, a un estado de precariedad material y espiritual. La pobreza es el soberano de Nicaragua.

Por su lado, naturalmente, a la empresa privada lo único que la hace levantarse de su departamento de Caja y Bancos, es cuando siente que el “clima de negocios” se le hace desfavorable. No importa lo que pase políticamente si la consigna es “come y comamos”. Al fin y al cabo, en los clubs exclusivos comparten y cabildean familiarmente con los nuevos ministros y los nuevos empresarios, nuevos ricos, en aras de ese “clima de negocios”. Y hasta se casan entre ellos.

Qué es Nicaragua además de esto?

Somos una tierra de tabaco y ron. Nos premian por ser buenos en producir uno de los mejores rones del mundo. Y nos premian por esos tabacos jalapeños y estelianos de primera. Son nuestros galardones, nuestros “orgullos nacionales” (?). Ahora hasta carecemos de campeones mundiales de boxeo que motivados por su hambre y pobreza, llegan a la cima, a golpe limpio, símbolo de esa desesperanza nacional. Y lo aplaudimos.

Construir una nación, porque debemos empezar de nuevo todo, desde el principio, dibujando lo que queremos ser, definiendo esa visión de futuro que necesitamos para levantarnos de este presente de tabaco, ron, boxeadores, poetas, caudillos, fiascos electorales.

Construir una nación, porque debemos tomar la decisión de ser pioneros en esa construcción, levantándonos en nuestros talones y visualizando esa tierra, es horizonte a los que nos queremos enrumbar.

Construir una nación significa punto por punto:

  • Revertir el Pacto Alemán-Ortega (recuerdan ese pacto?)
  • Generar empleo
  • Aumentar las inversiones
  • Asegurar la Paz Social y la Seguridad Ciudadana
  • Garantizar un Estado de Bienestar
  • Capitalizar al país (Educación, defensa de los recursos naturales, protección de la niñez y la juventud)
  • Defender y perfeccionar la democracia con participación y control permanente de los electores sobre los elegidos.
  • Fortalecer la soberanía nacional

Por dónde empezar?

Una lucha a fondo, crucial, estratégica, es la lucha por el Estado de Derecho y la defensa del voto democrático, libre y transparente. Defenestrar a los actuales magistrados; que el PLC renuncie a sus cuotas de tajadas en los cargos que no sean electivos o decididos en la Asamblea Nacional; obligar al PLC y FSLN a aprobar una nueva ley Electoral que reconozca la suscripción popular a los cargos de elección, que establezca el poder revocatorio del pueblo; que institucionalice la participación plesbicitaria del pueblo, la elección uninominal de diputados, concejales y gobiernos regionales, garantice las libertades ciudadanas y de expresión políticas y penalice las transgresiones a estos derechos, garantice la observación electoral de nacionales y organismos internacionales acreditados y la transparencia en el conteo de votos.

El FSLN afirmó en cierta ocasión que los procesos eleccionarios son una “rifa del poder”. No, si tenemos esa visión de futuro y nos damos cuenta que el VOTO y el control de los electores sobre los elegidos es el primer paso en la construcción de toda democracia, de todo mecanismo de participación.

Nuestro Mayflower es el proceso eleccionario. La única opción es llegar a tierra firme, a esta tierra de Paz, Trabajo, Seguridad, Riqueza, Bienestar, Soberanía, Libertad, la nación que debemos construir, Nicaragua.

 Nota:Publicado en Confidencial en mayo 2010: http://www.confidencial.com.ni/archivo/2010-665/opinion_665.html