cropped-DickymellasPor: Dick Barba (*)

                                                                                            Alguien dijo alguna vez que la definición de locura es hacer una y otra vez la misma cosa y esperar un resultado diferente.

Recientemente leí que el CNU (el Consejo de Universidades de Nicaragua) había puesto una moratoria a la creación de más universidades en el país desde hace ya año y medio, mientras concluía un proceso de auto evaluación. Y es que en ese momento ya estaban establecidos… ¡57 centros de estudio superior! y aparentemente no había suficiente control sobre la calidad de estas ofertas.

La pregunta inmediata es: ¿qué problema estaban tratando de resolver estos centros de educación superior que, en un periodo relativamente breve de tiempo, aparecieron por todo el país? Todo indica que se trataba de resolver un problema meramente de oferta. Sí. Muchos estudiantes buscando qué estudiar y ciertas limitaciones de oferta. Un problema de forma no de fondo, pues el verdadero problema no se resolvió con más universidades y en la actualidad continúa sin resolverse: Si no hay suficiente  generación de empleo para toda esa nueva fuerza laboral que cada año sale a la calle, ¿como creamos más?

Pues resulta que la velocidad con que entra gente al mercado laboral es mayor que la velocidad con que se crean fuentes de empleo en el país: Cerca de sesenta mil bachilleres cada año es una cantidad enorme de potenciales profesionales. Suponiendo que el 30% se gradúe en la universidad, cabe preguntarnos si el país esta creando esas 18,000 nuevas plazas para profesionales cada año. ¿Y los otros 42,000, los que no logran entrar a, ni terminar la universidad, que tipo de empleo u ocupación  les espera?

Las universidades deberían entonces buscar como graduar más creadores que consumidores de posiciones laborales. y la pregunta más importante que podemos hacernos es: ¿como preparamos verdaderos creadores de empleos? Contamos ya con 57 universidades y es evidente que estamos teniendo los mismos resultados, por lo tanto, seguir preparando aspirantes a empleados para un mercado laboral que no crece con suficiente rapidez, es una locura.

Es urgente transformar profundamente nuestro sistema de enseñanza superior para preparar emprendedores, los verdaderos creadores de riqueza y empleo, que utilicen las ventajas y herramientas que la era de la información y la conectividad trae aparejadas. Es claro que no lo estamos haciendo como deberíamos. Pero hay esperanza de que consigamos hacerlo mucho mejor.

(*) Ingeniero químico nicaragüense, especialista en todas las etapas de la producción de alcohol y el tratamiento anaeróbico de aguas residuales para la producción de biogás.

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