Mónica Lewinsky fue la parte perdedora del incidente Clinton-Lewinsky de 1995-96. En ese entonces, era una inexperta y obnubilada joven de 22 años que vio truncados todos sus planes de vida y ambiciones de logros. Clinton sigue siendo Clinton e incluso su comprensiva y hábil esposa, seguramente será una de las próximas candidatas a la Presidencia de Estados Unidos.

En marzo pasado (2015), Mónica, ya de edad madura y decidida a “recuperar su narrativa”, dio una charla en TED sobre el efecto devastador de las redes sociales en las reputaciones privadas: “El Precio de la vergüenza”, le tituló.

En una de sus partes, recordando como fue vilipendiada y humillada por la opinión pública, afirma: ” Y lo entiendo. Era difícil olvidar que esa mujer tenía una dimensión, tenía alma y que alguna vez estuvo intacta”. El efecto de la humillación social en ella, debe haber sido devastador, empezando porque fue la traición de su mejor amiga la que abrió ese cataclismo, al haberle grabado una serie de conversaciones telefónicas privadas y luego, hacerlas públicas.

All finalizar su TED, Mónica, rescata algo fundamental en todo grupo social: “Tengan  y sientan compasión”, dice.

Un llamado que hasta el dictador terrible de Gaddafi tuvo que hacer a los verdugos que le golpeaban y escupían antes de asesinarlo: “Y ustedes…¿no tienen compasión?”