http://www.pintoreslatinoamericanos.com/2012/11/pintores-colombianos-franklin-ramos.html
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” La diferencia entre hacer el sexo y hacer el amor es abismal.

En la primera, cada quien busca su propia y exclusiva satisfacción a costa de la negación del otro. Se afirma uno a costa de negar al otro. Es lo que sucede en la prostitución, donde el comprador de la satisfacción anula el derecho a la satisfacción de la parte vendedora. Aquel  compra un producto, que no es incluso, propiamente, el sexo, sino su afirmación como sujeto mediante la dominación y subordinación del otro. Le compra su libertad, su libre albedrío, enajenando su derecho a disponer por su voluntad, de su propio cuerpo.

En la segunda, cada quien busca como brindarle satisfacción al otro antes que a sí mismo. Es una auto negación que genera la afirmación de ambos, cuando hay correspondencia.

En un acto sexual, uno de los participantes puede estar haciendo sexo y el otro, haciendo el amor. Allí puede haber equilibrio pues el dominio de uno coincide con el avasallamiento del otro. Pero ese equilibrio depende, irónicamente, de ese desequilibrio. Ambos pueden retroceder a hacer el sexo simplemente, o a avanzar a hacer el amor.

O ambos pueden estar haciendo sexo, intercambiando sus propias satisfacciones simplemente. Allí hay equilibrio al igual que en una mesa de póquer: los jugadores buscan ganar pero van a tener que asumir el riesgo y el costo de perder. Y sienten placer en tomar esos riesgos.

La parte orgónica es cuando ambos hacen el amor. Allí todo es perfecto”.

Dijo Avis Cana.