BosqueEl bajón súbito del avión, apenas unos segundos luego del aviso de advertencia del piloto, de las instrucciones de las sobrecargo, que no alcanzaron a regresar a sus asientos, puso el estómago y seguramente el hígado, en mi garganta; el ruido sordo de los motores haciendo supremos esfuerzos, más los gritos de todos, la sorpresa de ver los puntitos verdes antes tan lejanos, convertirse tan rápido en un entramado cubriendo todo el horizonte y luego, las claras copas de los árboles viniendo hacia mi rostro (pasa un bolso de mujer golpéandome ), me hizo comprender en otras fracciones de segundo, que no iba a poder llegar a verte. Pero ten en cuenta, por favor, que pensé en ti hasta este instante, en que ya dejo de pensar en ti.