Estrtegia y tactica

Hay dos maneras básicas de enfrentarse a una situación:

  1. Aceptarla (en mayor o menor grado); es enfrentar la situación de manera pasiva, inercial
  2. Modificarla (parcial o totalmente); es enfrentar la situación con una opción del cambio.

En la primera opción, hay estabilidad (en mayor o menor grado) y el conflicto es mínimo. No hay mucho que hacer en esta opción, más que mantener o desear que se mantenga la situación indefinidamente o esperar o propiciar factores de crisis que lleven hacia la opción de cambio.

– En la opción del cambio, de enfrentar una situación para modificarla, se suponen a la vez dos supuestos básicos:

  • Supuesto a. Hay una idea clara de la situación de la que se parte y
  • Supuesto b. Se tiene una visión clara de la nueva situación a la que se quiere llegar.

Y para moverse hacia esa nueva situación, se tiene que tener una estrategia definida del movimiento desde la situación cuestionada, a la deseada, contando  con los recursos necesarios en los momentos propicios.

A nivel de una nación, esto es también aplicable.

Si en una nación se ha optado por una opción de cambio, es porque necesariamente ha habido una apropiación de una idea clara de la situación (supuesto a); asimismo, es porque se tiene una visión de una situación alternativa, sustitutiva de la actual (supuesto b).

Inmediatamente, los que en una nación están claros de lo anterior, necesitan de una estrategia, unos movimientos concebidos para llevar a éxito la llegada a la nueva situación, los recursos necesarios para ese cambio de situación.

Eso quiere decir que en Nicaragua, en la que se vive en un estado inercial, con algunos elementos de crisis que afectan esa inercia, pensando en la opción del cambio, uno de los primeros pasos es tener una idea clara de la situación actual, del punto de partida. No es posible pensar en situaciones alternativas, sin un recuento claro, prístino, de ese punto de partida: dónde estamos, cómo estamos, qué tenemos, qué no tenemos, cuáles con los factores esenciales que explican la tendencia a la inercia y cuáles son los factores de crisis, embrionarios o ya evidentes, que llaman la atención sobre la necesidad de pensar en una situación diferente y mejor a la actual.

Las fuerzas políticas en Nicaragua adolecen de un nivel mínimo de caracterización de la situación actual, del equilibrio de fuerzas en lo económico, lo político, lo social, lo ideológico: Qué tipo de modelo económico tenemos; cuales son los estamentos sociales en el juego, sus características, sus puntos fuertes y débiles; que tipo de coyuntura se vive en los diferentes planos (económico, político, social, ideológico, etc.). Se carece de una caracterización correcta del fenómeno corporativo que implica la evolución de una fuerza revolucionaria guerrillera a una casta social-empresarial que es el nudo del poder político, etc.

El análisis de la situación actual es entonces un pre requisito de todo impulso de cambio. El debate sobre este tema, va a ir arrojando las visiones y conclusiones que serán las piedras angulares de cualquier plataforma de cambio. Hay que propiciar estos análisis y debates en los momentos actuales, si estamos enfocados hacia una opción de cambio de situación en Nicaragua.

(Como una sugerencia en ese sentido, invito a analizar y debatir la siguiente nota: http://www.confidencial.com.ni/articulo/17077/la-crisis-del-rentismo-estatal-del-siglo-xxi)