Llama la atención el uso de las portátiles de choque usadas por el FSLN-partido-gobierno-familia-negocio, para todo tipo de demostración de fuerza o control sobre los derechos democráticos del resto del pueblo. Desde la llegada al poder del FSLN en su segunda tanda (donde se ha despojado de su disfraz marxista para ahora decir que Jesucristo los ha inspirado desde siempre), han surgido los nuevos camisas azules, los motorizados, los apalea mujeres, y recientemente, en los circos de “consultas” del Canal, claques juveniles que impiden la libre expresión de otros sectores del pueblo.

La fórmula Partido-Estado-Familia-Negocio es compleja, pero efectiva.
La fórmula Partido-Estado-Familia-Negocio es compleja, pero efectiva.

Esto no es nuevo en Nicaragua, un pueblo y un país que no se cansa, no recuerda, sus repeticiones históricas, sus monótonos pero infernales regresos persistentes al pasado, como si le temiéramos dar un paso hacia adelante, hacia el futuro.

No es nuevo: Los Somoza, a través del Partido Liberal, coparon el poder y desde allí fueron hilvanando su poder económico: fueron en su momento, los nuevos ricos surgidos no de las clases terratenientes, ganaderas o rentistas, ni de la incipiente agroindustria como el azúcar o el café o de las clases comerciantes, sino que brotaron desde el mismo seno del Estado.

Contradictoriamente, el repunte del aparato de poder de la burguesía, desde prácticamente 1934, surgió sin vínculos directos de clase con los segmentos dominantes: No fueron esas clases las que generaron al Estado, sino que el Estado parió al segmento dominante de la burguesía nicaragüense. El Estado fue el progenitor de los Somoza. La fórmula fue la misma de hoy en día: Partido-gobierno-familia-negocio.

Esa es una fórmula efectiva, pero algo compleja de administrar. En las primeras fases, Somoza utilizó el azuzamiento de las demandas populares contra los sectores sociales dominantes que necesitaba desplazar e incluso, someter como su nuevo amo. Somoza hizo uso profuso del populismo para su posicionamiento frente al capital, especialmente conservador de su época. Tanto es así, que el Código del Trabajo promulgado por el somocismo, NUNCA fue suspendido, ni modificado en los 10 años de poder del FSLN (desde 1979 hasta 1989).

Foto en:http://www.elnuevodiario.com.ni/internacionales/64059
La cabecilla de las fuerzas de choque del somocismo, la “Colacha”

Y como parte de esa estrategia y esa compleja fórmula, el somocismo, a través del Partido (que controlaba el ejército), conformó sus fuerzas de choque, sus camisas azules en cierto momento y luego, una serie de organizaciones hasta con nombres clasistas, como la fuerza AMROCS (Asociación de Militares Retirados, Obreros y Campesinos), una oportunista y demagógica reminiscencia de los órganos del poder soviético. Se sucedieron los Frentes Populares, ULPS (Unión Liberal Pro-Somoza), Cantones Liberales, Asociación de Mujeres Somocistas y otras, como reseña Armando Ñurinda Ramírez. en su nota en el Nuevo Diario del 14 de diciembre de 2009.

Y los Somoza fueron innovadores en su época: las fuerzas de choque más activas y efectivas para sus fines, eran las turbas comandadas por una beligerante mujer: la famosa Nicola Sevilla Montes, la “Colacha”. Ella reclutaba en el momento necesario a empleados de la Alcaldía de Managua, del Plantel de la construcción, a marginales de los barrios más paupérrimos de Managua y las principales ciudades y hasta ministros y altos funcionarios, cuando se requería reprimir, amedrentar o simplemente engrosar las manifestaciones y los gritos de “¡Viva Somoza!”

No una vez esas turbas arrasaron contra La Prensa, Radio Mundial, contra manifestaciones, golpeando, destruyendo, dando de garrotazos, hiriendo a ciudadanos opositores. El pueblo les llamaba: “turbas nicolasianas”. Eran comandadas por esta señora, la “Colacha”. Hoy esa labor la hacen los “colachos” del poder actual.

Los "Colachos" de esta era, no difieren en nada de su inspiradora somocista, Nicolasa Sevilla.
Los “Colachos” de esta era, no difieren en nada de su inspiradora somocista, Nicolasa Sevilla.

 

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