MadejaPreocupado, sentado en las gradas de la Iglesia de la Recolección en León, rumbo a buscar un desayuno en el Mercado Municipal, Avis Cana acaba de decirnos:

-Al parecer, el demonio de la violencia se ha logrado desatar y anda volando raudo, haciendo su labor por el mundo.

Cuídate de él y ojalá no te conviertas ni en víctima, ni en victimario.

(…)

De todas formas, no tienes ninguna otra opción.

(Mirando a un indigente recoger sus pedazos de cartón que le sirven de casa y de cama…)

– Bien,  sí, hay una opción, que es buscar como atarlo, al menos, de nuevo.

(…)

Pero apenas tienes un hilo, me dirás. No importa, úsalo contra él. Es tu pequeña parte.

(…)

Tienes la esperanza que otros ocupen sus pequeños hilos, en su vida cotidiana, y se vaya formando una poderosa madeja, capaz hasta de jalar montañas.

Sólo hazlo.

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