Cuba Ley de inversion extranjera
Foto: Jorge Luis González. En:http://www.granma.cu/cuba/2014-03-29/aprobada-la-nueva-ley-de-inversion-extranjera

Los 612 diputados ante la  Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, presidida por el General Raúl Castro Ruz, aprobaron este pasado sábado 29 de marzo, por unanimidad, la nueva Ley de la Inversión Extranjera, dirigida a dar garantías de inversión, crecimiento y acumulación al capital extranjero, ofrecerle incentivos fiscales, regular la instalación de zonas extra-sistema llamadas zonas especiales, liberalizar el mercado de bienes raíces[1].

Un proceso histórico y por el momento, controlado y sin sobresaltos, esta Ley marca, definitivamente, un cambio estratégico del modelo económico cubano, aunque como ya lo reconoce la dialéctica, lo ideológico tardará un poco más en transformarse, así que los cubanos, como una parte de los venezolanos, de los nicaragüenses, seguirán oyendo y repitiendo sus mantras y jaculatorias, convencidos, a pesar de la realidad  tozuda, de estar viviendo en la dimensión de su concepción de socialismo, tan poderosa es la sugestión (“la superestructura”), como la de aquellos faquires que, con el debido uso de mantras y jaculatorias,  pueden hasta dormir en una cama de clavos.

Ya se vislumbra  algo de esos mantras para resistir a la realidad, en las palabras de  Marino Murillo, vicepresidente del Consejo de Ministros, quien lidera esta “Perestroika económica” en Cuba afirmando que: 1) La economía cubana debe crecer entre 5-7% anual[2]; 2) Ese crecimiento económico del 5-7%,  se logra con una tasa de inversión del 20%; 3) Que esa tasa de inversión del 20% sólo se puede lograr con inyección de capital extranjero; 4) Que esa Inversión Extranjera Directa (IED) significa unos 2-2.5 mil millones de dólares anuales; y 5) Que conseguir esos 2-2.5 mil millones de dólares anuales de inversión extranjera directa, es la única manera  en el caso de Cuba, “para llevar adelante su modelo socioeconómico socialista, próspero y sustentable” y que  “no utilizar esas fuentes retardaría el desarrollo nacional”.

O sea, el Socialismo Cubano puede perecer si no llega en su auxilio, el Capital Mundial; vamos a reconstruir el capitalismo privado en Cuba, “para poder llevar adelante el socialismo próspero y sustentable”. ¡¿El capitalismo extranjero vendrá a sustentar al socialismo cubano!?

También serán frecuentes las expresiones del tipo usado por el Ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca (Ver en este link), de que “”no volveremos al pasado, ni entregaremos nuestras riquezas. Nunca más venderemos al país”, pues son parte del discurso político de una dirigencia, que no quiere dar su brazo a torcer, discurso que sabemos por experiencia no siempre es objetivo o apegado a la cruda realidad.

Esa cruda realidad es que la Ley trae bajo el brazo una Cartera de Proyectos largamente estudiados (en infraestructura industrial, generación de energía, producción agrícola con énfasis en alimentos, tecnología, especialmente biotecnología y farmacéutica)[3], donde se piensa que la IED tendrá mayor impacto según la visión del gobierno. También la Ley aprueba el establecimiento de zonas especiales de desarrollo, las mismas, por ejemplo, pregonadas por el actual gobierno en Honduras, que llama a competir con Asia a ver quién ofrece al Capital Mundial, mejores condiciones de mano de obra barata, incentivos fiscales y flexibilidad con la repatriación de ganancias o como el paquete de la concesión canalera de Nicaragua a un capitalista chino (hasta el momento, dado que la concesión es endosable) que incluye una zona territorial extra-constitucional.

Aunque hay particularidades importantes en el nuevo modelo económico cubano, cuyo resumen ejecutivo  se puede expresar en algo así como: “Conseguir el apoyo del Capital Mundial para poder sostener al socialismo” pues aunque le da amplias alas de vuelo a ese capital, mantiene en un ”corralito” a la fuerza de trabajo cubana: No habrá libre contratación de la fuerza de trabajo asalariada, sino que el Estado funcionará a la manera de esos capataces de los años 60 en los viñedos californianos o de esos proxenetas, intermediarios entre el que tiene la billetera y la persona que tiene el servicio. El Estado Revolucionario negociará con el Capital Mundial, la venta de la fuerza de trabajo cubana[4].

¿No es raro, al menos, un socialismo que libera al Capital y sujeta a la Fuerza de Trabajo?

La Ley de Inversión Extranjera de Cuba le está dando un golpe de timón, en su propia cara, a ese socialismo de la burocracia, semejante a esos viejos elefantes africanos, que sabiendo su muerte cercana, se enrumban lenta pero seguramente, a la cueva, al cementerio donde se guardan los huesos y colmillos de sus antepasados.

Con todo, ver al “modelo cubano de socialismo” regresar al punto de partida, no deja de provocar cierta nostalgia y una sensación de frustración de ver que el camino no era tal, era un callejón sin salida para una Revolución, que en realidad, no pasó de ser más que una alargada y costosa esperanza y un monótono repetir de cifras de logros en salud, educación, deportes.

Es de alguna manera, frustrante, comprobar de nuevo, que los lideres redentores se convierten inevitablemente, en partidas de nuevos opresores. Y el dolor por tantas vidas, tantas energías desplegadas, tantos sacrificios y desprendimientos del pueblo cubano durante 55 duros años…para volver al punto de partida.

Y la visible ironía que hay entre la forma abrupta y dramática que aquel 16 de abril de 1961, bajo los ataques militares organizados por Estados Unidos contra el nuevo gobierno, Fidel Castro proclamó el rumbo socialista de Cuba, y la formalidad y corrección con la que otro Castro, desde su posición en el Ejército y la Asamblea, proclama el giro de regreso de esa supuesta Revolución Socialista.

El olvidado guajiro de esos dos momentos históricos, no tardará también en volver a aparecer en el teatro de los acontecimientos cubanos, contestando a la pregunta de “¿Quo Vadis, Cuba”: -Voy a que me crucifiquen de nuevo, sobre otro modelo económico.

Más sobre este tema, en este blog:

·         Cambio de modelo económico: Cuba y las campanas de San Juan
·         La crisis del rentismo estatal del siglo XXI
·         Mas sobre el fracasado bloqueo y embargo EEUU contra Cuba (Postal a Ronaldo A.)
·         Fidel: “el modelo cubano no nos sirve ni a nosotros”. Capitalismo del golf
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[1]  Si bien no es explícito, la Ley de Inversión Extranjera de Cuba es una especie de movimiento estratégico dirigido a dar un mensaje al  capital usaamericano y a su gobierno, empeñado en un bloqueo depaís  que ahora puede revertirse en su contra, por el alto costo de oportunidad respecto a otros segmentos del capital mundial. Hay que decir aquí, que a pesar del bloqueo de EEUU contra Cuba, este país tiene relaciones comerciales con casi todos los países del mundo.

[2] El año pasado el crecimiento fue de menos del 2.5%.

[3] La ley no autoriza la IED en temas de recursos naturales, salud (se permiten inversiones en servicios de salud a extranjeros), educación, militares.

[4]Sobre este tema, la Directora de Inversión Extranjera del MINCEX, Déborah Rivas, puntualiza que la entidad empleadora suministrará la fuerza de trabajo altamente calificada y por tanto, deberá controlarla”. (Sic.). Ver en link.