Bienal Barahona
La perfomance de Fredman Barahona recorriendo la Avenida Bolívar. Imagen de Simone Montiel en Ffickr:http://tinyurl.com/ly7v9tq
La Caída, performance de Alejandro de la Guerra, realizado en la Plaza las Américas.
La Caída, performance de Alejandro de la Guerra, realizado en la Plaza las Américas.

Bajo la convocatoria de “Reciclando la memoria: retomando la ciudad perdida”, las propuestas y los perfomances seleccionados de la IX Bienal de Artes Visuales Nicaragüenses de la Fundación Ortíz-Gurdián, reflejan que en la conciencia de nuestra comunidad, de  nuestro entramado social, están vivos y tensos los hilos que nos atan al  pasado (que quedó atrás en su discurrir), y al presente (que nos envuelve y también nos ata), a la manera en la que en una de las propuestas ganadoras (“La Caída”, de Alejandro de la Guerra), los hilos que derrumbaron la estatua del caballo de Somoza, siguen allí, sujetos a sus escombros, que también perviven.

Una de las propuestas seleccionadas, la de Fredman Barahona (“Solo Fantasía”, tema de la foto) expresa una visión sintética de nuestra historia, pasando por el somocismo, incorporando la fuerza vital de la figura de Sandino y llegando a las expresiones del poder actual, que incluye ese sincretismo del árbol de la vida rotondero y el culto al semidios (en apuros) Hugo Chávez. Perfomance que se potenció la semana anterior, en su recorrido a pie, encarnando su propio montaje, por toda la Avenida Bolívar de Managua, desde esa rotonda, hasta la Concha acústica, obra de un alcalde sandinista caído en desgracia ante el poder y frente al Teatro Nacional levantado por la mujer de Somoza. Todo un simbolismo.

Barahona incorpora en su propuesta, el mensaje de la amplia sexualidad, que desde la mitología y pasando por diversas manifestaciones culturales populares, es de alguna manera un referente frente a esa caducidad del poder que certifica la historia. Una cara femenina que resulta una máscara que oculta, pero no niega, el rostro masculino barbado, pero también, estilizado. Somos seres humanos con ansias de vivir y de expresarnos frente a ese poder que transcurre, pareciera decir Fredman Barahona.

Aguizote traje fantasiaDe  alguna manera, es un planteamiento que coincide plenamente con el diseño de Neftali Espinoza en su traje de fantasía que presentará Nicaragua en el próximo concurso mundial de belleza, rescatando la presencia de la amplia sexualidad, en el folclore nicaragüense, uno de esos hilos no rotos, entre el pasado y el presente.

Al fin de cuentas, es un perfomance, como el resto de las propuestas, centrado en la búsqueda y el rescate de una identidad perdida o a punto de perderse y que nos dice que lo que somos, es al mismo tiempo, el rescate de lo que hemos sido y hecho. Pero también es la expresión de lo que estamos haciendo y queremos hacer. La identidad que se construye,  lo hace con los hilos que atan al pasado.