Coming soonA un año de conocerse de la muerte del Presidente de Venezuela, en Nicaragua, las fuerzas del oficialismo realizaron un juego, algo macabro y maquiavélico, que fue alentar de manera planificada, los rumores de su muerte, ante un tratamiento médico de Don José en Cuba, que al parecer le obligó a una ausencia temporal.

Fue un juego macabro, puesto que se aprovechó el recuerdo de las circunstancias oscuras de la enfermedad, agonía y muerte del Presidente venezolano  (su muerte fue revelada al público el 5 de marzo 2013), para alentar este otro rumor en Nicaragua.

Que esto obedeció a un plan, es claro por la ausencia de desmentidos oficiales sobre el evento mientras el rumor, circulaba, en realidad, con el objetivo de sondear dos cosas: la reacción del público ante esta eventualidad y, seguramente, detectar a quiénes de los círculos allegados al poder se tragaban el anzuelo. De aquí se derivarán seguramente, algunos ajustes al círculo de poder en Nicaragua.

Sin embargo, este simulacro ha servido para plantear algunas interrogantes y hechos relevantes para la vida nacional, ante una eventual falta permanente o muerte del titular del ejecutivo en Nicaragua:

1. La vida sigue igual, al decir de aquella nihilista vieja canción, confirmando el principio universal: “el que no trabaja, no come”; aunque a veces, el que come, no trabaja.  El pais no se paralizará, la gente quizás no corra a rezar y poner velas en las rotondas, no se invocarán espíritus ancestrales para cambiar el designio de la vida, como se hizo con el Presidente de Venezuela hace un año. La experiencia dice que el rezo no altera esos designios de la vida.  Habrían una o dos arengas y todo pasaría rapidamente al olvido, como lo han hecho figuras más heroicas como Leonel Rugama, Carlos Agüero, Eduardo Contreras, Carlos Núñez, “Nano” Téllez, Leonardo García Jara, etc.

2. Una de las consecuencias, precisamente, será de impacto nacional: concluiremos que tenemos que ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente y con dignidad. Nicaragua tendrá que vivir sin pedir, sin esperar limosnas, sin esperar la caridad y la  misericordia , convencerse “que el trabajo es tu digno laurel, y el honor es tu enseña triunfal”. Que trabajo y honor no pueden vivir separados. Que tendremos que trabajar el doble, el triple, para compensar estos años de caridad, mediocridad, parasitismo, coimas y corrupción institucionalizados, en parte gracias a las divisas chavistas.

3. ¿La sucesión presidencial se basará en los preceptos constitucionales, o en el testamento del fallecido?

La Constitución  (Arto. 149) manda que sea el Vice-Presidente quien asuma en ausencia permanente del titular de la Presidencia, hasta la terminación del saldo de tiempo del ausente y la llegada a la fecha de las nuevas elecciones.

No hay manera constitucional que, en el caso  de Nicaragua, asuma otra persona, a menos que el vicepresidente renuncie, se vaya del pais o desaparezca, en cuyo caso le tocaría el cargo al Presidente de la Asamblea Nacional.

El caso del vicepresidente, Omar Hallesleven, sería especial, porque es un ex Jefe del Ejército, lo cual indicaría una cierta probabilidad de una gestión con enfoque militar.

Por testamento político, es decir, por la via de facto, que es la estrategia del oficialismo, parecería que la heredera en ese nivel, podria ser doña Rosario Murillo, con la limitante que no hay marco legal que lo permita.

Pero bastaría una indicación de don José, para dejar establecida, incluso antes de su eventual falta permanente durante su periodo presidencial, una figura de gabinete, tipo Primer(a) Ministro(a) que le dé continuidad  y legalidad al poder de facto, y no de jure, que ha estado ejerciendo la señora esposa de don José.

El juego macabro comentado tendría el objetivo de ablandar cualquier posible resistencia en el círculo oficialista, especialmente en la Asamblea Nacional, para poder legalizar el poder de facto que ha estado ejerciendo dicha señora y asì dejar estabilizada la sucesión del “poder socialista, solidario y cristiano”, la ideologia con la que estas fuerzas enterraron para siempre, al sandinismo original.

4. Como hay un control burocrático y totalitarista del acceso a la información veraz, la respuesta social, es el rumor y la especulación.  La velocidad con la que se difunde, especialmente un rumor de carácter político, es inversamente  proporcional al nivel de ejercicio de la libertad y del deber de informar y ser informado. Y el silencio, el secretismo,  el control y cuenta goteo  de la información ciudadana, ha hecho que la verdad se haya hecho en Nicaragua un bien escaso[1], con lo que el rumor político se potencia, como solución a ese dique, arrastrando tras sí, una mescolanza de prejuicios, visiones, deseos, frustraciones, sueños y pesadillas.

A pesar de los reproches de algunos especialistas ante periodistas que dieron aliento al rumor, la verdad es que ninguna estrella del periodismo y la comunicación, ante la verdad en dique, ante una política de ocultamiento institucionalizado, podrá hacerse oídos y ojos sordos, al rumor que, no siempre exitosamente, quiere romper las cadenas que sujetan a la verdad.

El rumor se vuelve un alud. Hasta que el sujeto del rumor aparece, aparentemente, risueño y sano.

Y así, le condiciona a confiar de nuevo, en el poder como emisor de la verdad a la que hay que someterse; es el juego con la muerte, para el ejercicio de lealtades.


[1] Un ejemplo de esto, es el proyecto del Canal interoceánico, donde la mayoría sueña con verlo un día, aunque no se sepa por dónde va a pasar, quién lo va a construir, cuánto va  a costar realmente, quién pondrá el dinero. Eso no le merma que sea, de hecho, una  realidad nacional.