LA OPOSICIÓN SE MANIFIESTA Y TODOS RECHAZAN LA VIOLENCIA EN VENEZUELAHay dos Venezuela y pocos hacen alusión a su explicación en base a los resultados de la última elección presidencial (abril 2013), con casi 51% para Maduro y un poco mas del  49% para Capriles, con una diferencia de apenas 223,599 votos…en un total de casi 15 millones de votantes.

Esa escasa diferencia ha provocado esas dos Venezuela, cada vez más enfrentadas y sin visos de solución, por ese equilibrio cuantitativo y cualitativo.

Los resultados de las elecciones del 2013, pueden considerarse históricos para la correlación de fuerzas en lo electoral, ya que fue la primera elección popular luego de grandes vicisitudes y tensiones sobre el futuro del poder político en Venezuela, tales como la agonía escondida de Chávez, el misterio de su posible muerte en Cuba, la manida interpretación constitucional que daba la presidencia interina, no al Presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, sino a Maduro y la candidatura de éste, como delfín designado en su lecho de muerte, por Chávez. Fue un proceso desgastante y que reacomodó a las fuerzas políticas y a las expectativas de la población.

El chavismo perdió casi un millón de votantes, a un mes de la muerte del líder bolivariano, finalizando con ese escaso 1% de diferencia entre Maduro y Capriles, que le dio la victoria a esta oposición en seis estados adicionales a los dos de las elecciones anteriores (Zulia, Bolívar, Lara, Táchira, Mérida, Nueva Esparta, Anzoátegui, Miranda).

A estos reveses, se sumaron los resultados de las elecciones municipales de diciembre de 2013 caracterizados por algunos sectores chavistas, como “La derrota disfrazada de victoria”[1].

Desde entonces, Maduro no ha dado valor agregado a la revolución bolivariana, y al contrario, presa de su incapacidad y veleidosidad ante las presiones de unos y otros sectores chavistas, parece estar jugando a la gallinita ciega, dando palos a todos lados, sin ton, ni son. Su personalidad simple, que le hace ver a su amigo muerto  en un pajarito que trina o en una pared de un subterráneo, no le ha ayudado mucho. Los especuladores del poder que le rodean, se han servido de esa simpleza, para agotarle rápidamente, en la esperanza de ser designados para su reemplazo.

Esto ha resultado en que la gestión de Maduro ha sido más bien destructiva y dilapidadora del capital político heredado de Chávez, al estilo de esos pobres nuevos ricos de la lotería.

Aquel 51% vs. 49% de balance político en la población, plantea una paradoja democrática: ¿la diferencia del 1% por encima, es tan poderosa como para darle al gobierno de Maduro la facultad de gobernar sólo para sus simpatizantes y seguidores, declarando enemiga y fascista a esa otra mitad de su propio pueblo? ¿Esa diferencia del 1%, para Capriles, Leopoldo López y demás, es tan pequeña como para interpretarla como no significativa, como para plantear acciones de desconocimiento de esa realidad, de la existencia de esa otra mitad chavista, del pueblo?

Esas dos mitades del pueblo están paradas sobre un mar de petróleo, el que al parecer, no ha sido, no es, en este caos, la fuente de solución para sus necesidades de abastecimiento, seguridad alimentaria y ciudadana, equilibrio de precios, de inclusión y prosperidad.

Ningún golpe de Estado, insurrección, huelga general, guerra civil, uso del ejército, de la policía, de los paramilitares oficialistas, ninguna violencia callejera, además sin programa, sin plan de lucha, sin estrategia, va a resolver esa división objetiva  entre las dos Venezuela. Más bien ese tipo de acciones, ahondará las diferencias, incrementará la brecha que ha quebrado en dos al pueblo.

Pareciera que la nación venezolana  requiere más bien, de un Re-Encuentro Nacional, que al menos alcance algunos acuerdos básicos de coexistencia pacífica en el seno del pueblo, hasta el próximo evento eleccionario, un necesario referéndum revocatorio, a la mitad del mandato  de Nicolás Maduro, de acuerdo a lo establecido en el Artículo 72 de la Constitución Bolivariana de Venezuela[2].

El Re-Encuentro Nacional debe llevar a compromisos compartidos en ese periodo de coexistencia pacífica respecto a los problemas de desabastecimiento, represión paramilitar y violencia del ejército y la policía, de política de precios, inflación, una moratoria (hasta una decisión firme en el siguiente periodo presidencial) tanto en las ventas a crédito del petróleo, como en la presencia de asesores militares cubanos en las estructuras militares, de inteligencia, electoral  y de policía.

Este acuerdo posibilitaría que Maduro llegase al menos a la mitad de su mandato, dependiendo del resultado del referendo revocatorio, pero respetando el periodo de coexistencia pacífica con la oposición y de esa manera, el país vaya fortaleciendo su re encuentro, no a base de arengas y exclusiones, sino en base a procurar que el bienestar y las oportunidades, cubran a toda la población venezolana.


[1]    Rafael Rodríguez Olmos | Lunes, 09/12/2013. http://www.aporrea.org/ideologia/a178352.html

[2] El Arto. 72 de la Constitución venezolana, define que “Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables”. Para ello, se estipula que debe haber transcurrido la mitad del período para el cual fue elegida la persona funcionaria, requiriéndose no menos del  veinte por ciento de los electores o electoras para solicitar la revocación del mandato presidencial. Dado su volumen electoral y la militancia de calle que ha demostrado la oposición, no sería gran problema la convocatoria y posterior medición de fuerzas en el referendo revocatorio contra Maduro.