La raptó a los 13 años. La encerró en una alejada finca de Matagalpa y le  implantó dos hijos desde entonces. Como su carcelero, la castigaba verbal y físicamente, temiendo huyese de él.  Él trabajaba sacando madera desde Siuna, donde a las trozas de los árboles cortados y cercenados,  a las trozas de buena calidad, se acostumbra marcar con una X y una A.

Ella lo denunció por maltrato y amenazas, varias veces en la Delegación 6 de la Policía de Managua.  No pasó nada diferente. Al fin, ocho años después  de su rapto y ya trabajando, pudo deshacerse de él y lo abandonó, llevándose a sus dos amados hijos, de ocho y dos años, con ella. 

A los 2 meses de haberse librado de él,el 23 de octubre de 2004, él la buscó y la  llevó en su vehículo del lado de Tipitapa, fuera de Managua. En un sitio apartado, al no lograr convencerla que regresase con él, la apuñaló, perforando su pecho y pulmón; le cercenó la pierna izquierda donde ella tenia un tatuaje con el nombre de otro hombre; le destrozó a puñalazos, sus genitales. La decapitó.

Como un hábito terrífico de su oficio, le dejó marcada en el pecho, con su puñal, una X y una A, como a las trozas de madera de calidad  de los frondosos árboles cercenados que comerciaba desde Siuna,  listas para el aserradero.

Tiró por allí sus restos. Decidió darle otro destino a la cabeza y la pierna izquierda de Silvia de los Ángeles Aguirre Palacios, de apenas 22 años.

Han pasado casi 10 años y Pedro José Jiménez Cantarero ahora  pide que lo saquen de la prisión, antes de los 25 años de su condena (le habían rebajado 5 años de su condena), ante otra mujer, Roxana Zapata, la jueza Primero de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria de la capital. Oscar Gutiérrez, abogado solicitante de Jiménez, declarando sobre el paradero de la cabeza y pierna de la víctima, respondió: “eso es un asunto personal” y que no podía revelar ni dar detalles de esa información.

Y, cierto, esta jueza es la misma Roxana Zapata, que en 2011, en el mismo intento de solicitud,  le había dicho anteriormente a la madre y hermana de Silvia que se resignara, que pusiera todo en manos de Dios. También es la misma Roxana Zapata que suspendió la ejecución de pena a favor de Farinton Reyes, condenado a ocho años, rebajado a seis y al final a cuatro años, por el delito de violación contra su compañera de trabajo Fátima Hernández Canda y cuyo atenuante había sido por “actuar en estado de arrebato ante la ingesta de cervezas”. Farington Reyes solamente cumplió dos años en prisión.

Esta misma jueza, Roxana Zapata, le dio audiencia al condenado, sin avisar a los familiares de la víctima.”Estudiaré esta petición”, dijo.

El hombre  nunca ha dicho qué hizo o dónde están la cabeza y la pierna de Silvia de los Ángeles Aguirre Palacios, los restos no sepultados de aquella  pequeñuela de 13 años que había raptado y encerrado en una finca de Matagalpa. 

Ver: 

http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2004/octubre/26-octubre-2004/nacional/
http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2004/octubre/29-octubre-2004/nacional/nacional-20041029-03.html
http://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/309656-carnicero-de-tipitapa-quiere-salir