poemasdelaizquierdaeroticaEn los inicios de los años 70, Somoza en Nicaragua daba un salto de voracidad de poder, arrasando por un lado con aldeas campesinas del norte montañoso, y por el otro, cobrando coimas y montando empresas post terremoto (1972) que no dejan hueso que roer al resto del empresariado privado de la época. En El Salvador, se iniciaban las guerrillas izquierdistas; en Chile era derrocado y asesinado Salvador Allende, en Guatemala se organizaban las fuerzas especiales de los Kaibiles con armas y equipo israelí. Los jóvenes latinoamericanos hacían fila india para entrenarse, armarse, defenderse, atacar y triunfar contra las dictaduras, mayoritariamente militares.

En esas filas de combate, comenzaron a destacarse, las mujeres, comprobando que desafortunadamente, es por las guerras que se logra la igualdad de los géneros, en el trabajo de retaguardia dejado por los hombres que van al frente y en el trabajo de vanguardia, donde también se distinguen ante la igualdad del combate.

Esta doble realidad, la de incorporación de las mujeres a las tareas de producción llenando las vacantes de los hombres (fenómeno obvio por ejemplo en la segunda guerra mundial, hasta 1945) y la incorporación de las mujeres al combate, especialmente en las filas guerrilleras de los años 60, 70, plantearon un dilema para el movimiento de izquierda: ¿Cómo abordar esa igualdad pragmática conquistada por la mujer? Y para la mujer: ¿Cómo no dejar de lado las reinvindicaciones propias, igualada en la lucha y en la vida cotidiana?

Ana Maria Rodas“Poemas de la Izquierda Erótica”(1973),[1] fue el nombre de una especie de irrupción irreverente y tremolante, de la voz de la mujeres desde las filas de la izquierda en lucha, en Guatemala, dadas por su autora, Ana María Rodas, que rompía en ese poemario, con los esquemas culturales de una sociedad-todavia-anquilosada en sus viejos valores, prejuicios, estigmas, exclusiones, con un estilo directo, coloquial, erótica y socialmente subversivo, pero que también cuestionaba a lo revolucionario que no podía dejar de ser machista:

Quizás deje la lucha

ser guerrillera no conduce a nada

                           más

                          que a esas cosas

que tu trazas con línea tan sutil.

 No voy a esperar tu próxima tortura

                        ni el día que me eches

escaleras abajo

para que los perros muerdan mi

calavera.

En las obras de Ana María Rodas[2], su forma de expresión poética, hizo reflotar el erotismo de la izquierda- o la izquierda del erotismo- expresando la realidad prístina de la mujer, que se impulsa a sí misma y reclama dejar de ser objeto social y sexual y se reivindica como sujeto, sujeta de su propia vida, sexualidad y erotismo. Pero intuyendo la difícil tarea de la transformación del sistema, que atraviesa las propias filas de la izquierda, y que pionera y explícitamente añora un nuevo tipo de militancia poético-polìtica, recogida luego por Gioconda Belli en su “Partido de la Izquierda Erótica”

Ya sé.

nunca voy a ser mas que una

guerrillera del amor.

estoy situada algo así

como a la izquierda erótica.

Y consciente del silencio a la que podría ser empujada, o ignorada, a pesar de su esfuerzo descomunal:

Pero como mi lucha

no es política que sirva a los hombres

jamás publicarán mi diario

ni construirán industrias de consumo popular

de carteles

y colgajos con mis fotografías.

 En alusión directa al extraño culto machista a la personalidad y figura de los guerrilleros heroicos, que vuelve la espalda a los iconos de las mujeres heroicas y combatientes que han tenido que asumir además, la lucha por sus propios derechos.

Y que en la libertad conquistada declara su fidelidad a sus propios sentimientos:

Amante nuevo:

quiero explicarte bien que entre tus ojos

y mis ojos

sólo hay deseo.

que tu piel blanca a veces se oscurece

porque aquel que me marcó sigue aquí adentro.

(…)

y cuando lloro

y me prendo a ti con tanta fuerza

no es de alegría, amante.

Es de recuerdo.

 Han pasado 40 años desde ese primer libro de Ana María Rodas. Ella tiene ahora 76 años. Pero su cincel poético dejó labrado un camino que aun demanda continuidad, sensibilidad y militancia, en lo que ella definió como su misión de mujer y como poeta:

Tengo hígado, estómago, dos ovarios,

una matriz, corazón y cerebro, más accesorios.

Todo funciona en orden, por lo tanto,

río, insulto, lloro y hago el amor.

Y después lo cuento. (Poemas 9)

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© Carlos Alberto Lucas Aráuz. Guanacaste. Noviembre 2013.

 Ver: Entrevista sobre su libro “poemas de la Inzquierda Erótica. Universidad de Alabana: http://bama.ua.edu/~tatuana/numero1/yoestoy.html

 Entrevista en:La Prensa Literaria del 20 de marzo 2004

 Referencia a su obra: http://www.literaturaguatemalteca.org/Rodas.html

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[1] RODAS, Ana María. Poemas de la Izquierda Erótica. Edición original, julio 1973. Primera Edición GURCH, enero 1998. Guatemala, Centroamérica.

[2] “Cuatro Esquinas del juego de una muñeca (1975); “El fin de los mitos y los sueños”(1984), “La insurrección de Mariana”(1990). El primero fue “Poemas de la Izquierda Erótica”(1973).