http://lennylibros.blogspot.com/2010/09/el-pais-de-las-mujeres-gioconda-belli.html

La escritora nicaragüense Gioconda Belli, a la que admiro y aprecio mucho, nos compartió su ficción de un país-Fragua-donde las mujeres pasan a ser el estamento dominante  en su relato  “El País de las mujeres”. Es un relato satírico-erótico que vuelve a los hombres, en palabras de José de Aritmética, uno de los personajes, una especie de “electrodoméstico desenchufado”.

En la ficción se da un cambio de rol a favor de las mujeres, que a pesar de lo extremo de la situación respecto a la realidad, no llega a prescindir de lo masculino, sino que lo subsume, o más bien le da el favor de la coexistencia, pero con roles muy limitados. Bueno, llega a pasar de todo en esa  ficción de un País de las Mujeres desde que el monte o volcán Mitre vomita su humo y gases afectando el nivel de testosterona (hormona de lo masculino) de los hombres de Fragua.

Pero como usualmente suele pasar,  a veces la realidad es más asombrosa, más impactante que la ficción: Existe en el mundo un país de solamente hombres, que también tienen su monte; casualmente este país donde se prohíbe el ingreso y permanencia de las mujeres, se llama el Monte Athos, oficialmente “Estado Monástico Autónomo de la Montaña Sagrada”.

http://ibytes.es/blog_al_borde_del_abismo.htmlEl  Monte Athos es una elevación de mas de 2,000 metros situado en territorio de Grecia y donde se ha conformado un estado monástico autónomo bajo soberanía griega, a orillas del mar Egeo. Desde el siglo II de nuestra era, allí se han venido retirando grupos religiosos ortodoxos, a la vida contemplativa, con una población promedio de entre 2 mil y 5 mil monjes.

Se distribuyen en 20 monasterios y 12 skites o casas de monjes y un centenar de ermitas. Rico en tesoros artísticos y religiosos, el Monte Athos fue declarado patrimonio de la humanidad en 1988 por la UNESCO.

Pero no solamente esta población entregada a la hesicastia[1], huye de las tentaciones de la “celeste carne de la mujer”, prohibiendo el ingreso de cualquier mujer a su país, sino que tampoco permiten ningún tipo de animal del sexo femenino. Solamente permiten el ingreso de 10 varones de origen extranjero y no más de 110 griegos por día, y hasta un máximo de 4 días improrrogables. Y el ingreso por tierra está prohibido, tiene que ser por medio del mar. El dinero también está prohibido.

Extrañamente, a pesar de esa renuncia a lo femenino, a la proscripción total de la mujer, este país es guardador de dos preciosas reliquias de mujeres:

Una de ellas, es el Cíngulo de la Virgen María. La tradición refiere el relato de José de Arimatea (de donde tomó su nombre el simpático José de la Aritmética del País de las Mujeres de Gioconda) que afirma cómo Santo Tomás es arrebatado desde la India, donde se encontraba, hasta el lugar donde estaba ascendiendo a los cielos la Virgen María. Tomás le pide un recuerdo y la Virgen le arroja el referido cinturón. Una parte del Cíngulo de la Virgen Maria, este  cinturón tejido con pelo de camello, es resguardado en el Monte Athos o eventualmente exhibido en algún pais con creyentes ortodoxos, por ejemplo, en Rusia.

La otra reliquia femenina guardada en este País Sin Mujeres, es la incorruptible, mano  izquierda de María Magdalena, figura apreciada en las corrientes ortodoxas del Monte Athos como mujer anunciante de la resurrección de Jesús.

Son estas  las pocas referencias a lo femenino en este País Sin Mujeres, acentuado por el hecho que la prohibición de la presencia de mujeres, figura en el Tratado de Adhesión de Grecia a la Comunidad Europea, como una restricción a la libre circulación de personas.

Quizás podríamos imaginarnos a José de Arimatea del real Monte Athos, el País Sin Mujeres, conversando con José de la Aritmética, de la ficción del País de las Mujeres de Gioconda, tratando de encontrar una explicación a estos aspectos tan contradictorios en nuestra naturaleza humana.


[1] El Hesicasmo es una forma de vida contemplativa en la que “se acecha a Dios como el gato al ratón”  a través de la soledad, la meditación y la oración.