Semidioses
Semi dioses, cargando al mundo….

Después del discurso de Obama de hoy 24 de septiembre ante la Asamblea de las Naciones Unidas, alguien leyó para Avis Cana, una de las frases de Sandino donde éste se burla de la pretensión de los usaamericanos de creerse los semidioses: “Creo que nadie tiene derecho en la tierra a ser considerado un semi-dios (Manifiesto de San Albino).

 Y es que ese era el teatro de Obama en las Naciones Unidas, jugando al semi-dios, al doble papel de pretenderse un pacifista… con el arsenal de bombas nucleares mas grande del mundo, con el mayor inventario de armas de destrucción masiva en sus manos y recordando su capacidad de hacer la guerra con drones, como el principal argumento de llamar a la paz mundial.

 ¿Semidioses? dijo  Avis Cana.

 Y continuó, ofreciendo varios dardos en su estilo:

–      Si hay semi-dioses es porque hay semi-hombres.

 –      Pero la verdad es que no hay semi-dioses, ni hay semi-hombres, sino la triste realidad del ser humano, un cuerpo andante que siempre lleva consigo una pesada carga de excrementos, anhelando trascendencia, a pesar de ser condenado de por vida, a esa carga.

 –      Pero ya he hablado de esa sed de inmortalidad de nosotros los seres-excremento. Y esa sed de inmortalidad hace que para nosotros un dios deba tener la virtud de la inmortalidad. Ya el radicalmente racional cacique Nicaragua le cuestionó-en su famoso diálogo en Rivas- al soldado Gil González: “¿Puede Jesús ser dios y hombre, y su madre virgen, pariendo?

–      A Dios no se llega por la razón, sino por la necesidad. Por lo tanto, todo concepto de Dios es intrínsicamente irracional.

 –      Lo divino es la expresión proyectada de lo humano. Es la sombra que deja la necesidad.

 –      Por eso, no hay nada más humano que nuestra dramática expresión de la necesidad de lo divino.

 –      Y los dioses, así, no son más que hombres inmortales, como nos dijo el siglo pasado. Miguel de Unamuno.

 –      La sed de vida, de inmortalidad, es la respuesta a esa enorme verdad que nos aplasta: somos perecederos, instantáneos, transitorios; viajamos desde el inicio, inexorablemente, a la caducidad. Drama y dolor por ello.

 –      En el fondo de todo, precisamente por el pesado drama de nuestra mortalidad, de nuestra transitoriedad,  el verdadero dios que adoramos y anhelamos, es la vida; sin vida no hay Dios, ni divinidad.

Como tambièn dijo Unamuno :”Hemos creado a Dios para salvar al Universo de la nada . . .”

Avis Cana nunca nota las expresiones que deja en nuestros rostros, cuando se aleja, sonriendo con todos los que se encuentra.