eternoretornotaca

Abre los ojos, patalea y llora.

Se yergue y explora, se cae.

Descubre el amor; llora,

a veces de pena, a veces

de alegría,

a veces de soledad;

se vacía el amor; ríe,

a veces de soledad, a veces

de alegría, a veces de pena.

Y descubre, de improviso,

el resorte

que impulsa la vida

y el afán.

Sonríe pleno de  sabiduría.

Cierra los ojos, patalea y

muere.

Ha pasado, la vida.

©Carlos A. Lucas Arauz. Septiembre 2013