I

Retrato oficial de Juan Rafael Mora Porras
Retrato oficial de Juan Rafael Mora Porras

El pasado 11 de septiembre de 2013, la Asamblea Legislativa de Costa Rica, aprobó, en su Expediente No 18.829, la resolución declarando el Año 2014 como “Bicentenario del Libertador Juan Rafael Mora Porras”, sumándose a la correspondiente de septiembre de 2010, donde se había proclamado a este personaje costarricense, como “Héroe y Libertador”, aunque se haya tardado 154 años en identificarlo.

Visto así, no tiene nada de raro que un país, en ejercicio de su soberanía, declare a uno de sus nacionales como prócer, héroe, libertador, huracán de la paz, comandante de la revolución o lo que sea.

Evidentemente, el uso de tradiciones aprendidas es parte de los esfuerzos soberanos en cada país, con los que se intenta forjar una conciencia nacional de raíces y pertenencia, dándole un sentido al presente y futuro, diseñando de cierta forma una versión del pasado como base fundamental, según ciertos intereses.

Sólo que hay quedecir que eso depende del contexto en el que se haga y de los antecedentes[1], como trataremos de discutir el caso de Juan Mora como Héroe y Libertador de Costa Rica.

Y en el contexto

También es necesario mencionar que Costa Rica ha estado acentuando, especialmente bajo el gobierno de la señora Chinchilla y coincidiendo con la presidencia de José Ortega en Nicaragua, el  espíritu nacionalista, más bien chovinista, sobre la base de presentar a Nicaragua como “expansionista”, “militarista”, “invasionista”,  “agresiva”, etc.

Indudablemente que el gobierno de Don José no se ha quedado corto en atizar lo propio de este lado del Río San Juan. Ambos han estado usando al rio y los temas fronterizos pendientes, para llevar agua a sus molinos políticos. Es sabido que en  lo íntimo de las fuerzas oficialistas, se expresa realmente una burla a la supuesta incapacidad de Costa Rica de responder a una acción militar de Nicaragua.

Las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia sobre los sendos derechos en el Río San Juan, el dragado del mismo por el ex guerrillero Edén Pastora (ciudadano tico en cierto momento de su vida), la disputa de una pequeña área en la desembocadura del mismo Río, la trocha costarricense hecha paralela al río como reacción a la resolución de la misma Corte de la Haya (cuya construcción ha resultado en varios “chorizos[2] por la premura y la falta de estudios y licitaciones), el “raflazo” de don José de considerar llevar a la Corte de la Haya un descabellado reclamo nicaragüense por el territorio de Guanacaste, la troika formada por Costa Rica, Colombia y Jamaica, a la que se ha sumado Panamá,  como reacción a la otra resolución de La Haya restaurando los derechos de Nicaragua sobre su mar territorial en el Caribe, etc., son hechos que demuestran que hay mucha caña que moler entre ambos países.

Ambas partes, se niegan a ir al fondo del asunto, a pesar de haber iniciado en cierto momento esa acción necesaria, que es el amojonamiento coordinado y de conjunto, de la frontera que ambos países deberán compartir hasta la consumación de los siglos, por lo cual ambas partes deberían aprender a vivir con ello.

Y desafortunadamente, la figura de Juan Mora tiene que ver en mucho con los orígenes de las disputas territoriales y fronterizas entre ambas naciones, de tal forma que al proponer su figura como Libertador y Héroe nacional de Costa Rica, se hace en mucho, en referencia a su papel en la fijación e intentos de fijación de territorios respecto a Nicaragua. Una conciencia nacional que se hace con un almácigo de conflicto territorial con su vecino del norte, es algo no muy afortunado.

Y en los antecedentes

Mencionado este contexto, hay que señalar qué es lo que tiene que ver este don Juan Rafael Mora Porras, con Nicaragua.

Las disputas intestinas de los nicaragüenses, que hoy en día se repiten a través de los caudillos trasnochados, y hasta en los barrios y en las familias, desembocaron en Nicaragua, después de la independencia de España (1821), de México (1823) y de la República Federal de Centroamérica (1838),  en la llegada e imposición del usaamericano sureño William Walker, quien aprovechó esta oportunidad de oro, para hacer de Centroamérica una extensión natural de los estados esclavistas de Estados Unidos, que aún no habían llegado, pero se aprestaban a su propia guerra civil[3]. Walker en 1855, también visionaba el pase interoceánico en Nicaragua, ya en uso por Vanderbilt, como parte de su estrategia de expansión por sur, de estos estados. Potencias colonialistas como Inglaterra (dominando toda la costa caribe de Centroamérica) o Japón, también movían sus fichas en este tema.

Walker invade Costa Rica, en rescate de Guanacaste,  como “Presidente” de Nicaragua

Dominando Nicaragua y con apoyo de cierta parte de los nicaragüenses, Walker decidió invadir y retomar para Nicaragua el territorio de Guanacaste, en posesión “temporal” desde 1824, de Costa Rica. Esto decidió a su Presidente de ese entonces, Juan Rafael Mora Porras, a levantarse en armas contra el gringo: en 1856, dejó su oficina presidencial en San José y se puso al frente de algo así como 10,000 hombres bien equipados con armas modernas inglesas, combatiendo,  derrotando y expulsando a los filibusteros de Guanacaste, sólo que al calor del combate y la persecución, Juan Mora traspasó a su vez la frontera con Nicaragua y se posesionó de la desembocadura del Río San Juan y de la ciudad de Rivas.

Sigue:  Más héroes…y botines de guerra


[1] En Managua, frente al sucesivamente bautizado e imperturbable Estadio Nacional, se encuentra un mural sobre la guerra de 1979 en el que los gobernantes de turno, aparecen como sus omnipresentes protagonistas, por ejemplo.

[2] Corrupción, en jerga del medio costarricense.

[3] En 1861, los Estados Confederados de América (en el sur esclavista) declararon su independencia de Estados Unidos, abriéndose la cruenta guerra civil en ese país, que concluyó  en 1865.