La matanza en Siria usando gases venenosos como el sarin, sacude a cualquier conciencia humana mínima. Pero surge una pregunta necesaria: ¿De quién es la mano responsable de esos crímenes, de donde surgió la orden del ejecútese? ¿Quién abasteció del gas a esos criminales?

Obama, Premio Nobel de la paz,  se apresta a anunciar el eventual bombardeo de misiles contra las instalaciones militares en Siria, mientras no ha podido retirar a sus soldados ni de Irak, ni de Afganistán, como hace algún tiempo viene prometiendo.

Obama prometió asimismo al pueblo estadounidense no usar mentiras para embaucarlo en causas falsas y aunque parezca sincero cuando habla por televisión,  hay algo que no huele bien en eso de Siria.

Recordemos lo que dijo Albert Jacquard: “Aun los discursos sinceros no implican que sean verdaderos

Aunque ya es parte de la historia, no se ha dimensionado todavía el peso de la conspiración mayúscula que llevó a Estados Unidos a atacar e invadir Irak, hasta el día de hoy, pretextando la existencia de armas de destrucción masiva, argumento que resultó una solemne y bien estructurada mentira. En esa guerra, han muerto miles de iraquíes, especialmente población civil indefensa además de jóvenes soldados usaamericanos que perdieron sus vidas por el Tío Sam.

Las Naciones Unidas fueron hechas a un lado y una coalición de países, incluyendo algunos soldados latinoamericanos, participaron de esa invasión y también lo hicieron en el caso de Afganistán, que permanece bombardeado por tropas usaamericanas, alemanas, españolas, francesas, etc., que pretextaban la presencia de Osama Bin Laden. Pero, mientras, éste descansaba en una casa de Islamabad, en cambio.

Al estilo de los sicarios mexicanos en disputas con rivales de su calaña, Estados Unidos dijo haber dado muerte al terrorista más buscado de los últimos tiempos y se deshizo del cadáver lanzándolo…al mar. Así se cerró un capítulo de una conspiración mediática de grandes proporciones.

Hoy, el turno es de Siria, donde se ha estado haciendo uso de armas químicas, por el lado del gobierno autoritario de Bashar al-Assad, cuya familia campea en el poder desde hace mas de cuatro décadas, abastecido por Rusia y China principalmente y por el lado de los llamados “rebeldes”, que incluye importantes destacamentos de Al Qaeda, abastecidos por Estados Unidos, Inglaterra y Francia.

El abastecimiento con armas químicas de esos grupos se ha confirmado a través de varios incidentes, uno de los cuales fue revelado al capturar en Turquía, en mayo del 2013,  a dos miembros de la organización siria de oposición, al-Nusra, brazo de Al Qaeda, con un par de kilos del gas sarín.

No ha sido un secreto el traslado de todo tipo de armas de los antiguos arsenales de Gadaffi en Libia, hacia esos puntos de conflicto, abasteciendo tanto a gobiernos represivos, como a algunas ramas de Al Qaeda. Lo han mencionado diarios como The Washington Post, The Daily Telegraph, The Guardian e incluso Amnistía Internacional.

Estas jugarretas de Washington no son originales: basta recordar la conspiración mayúscula que en los años 80 armó algo inconcebible para el ciudadano estadounidense promedio: fondos de Estados Unidos, con la venia del “vaquero” Ronald Reagan, vendiéndole armas estadounidenses a Iran, su archi enemigo, para conseguir dinero para los contras en Nicaragua (Escándalo Iran-Contras). O las ventas de cocaína y de crack para los mismos fines contra Nicaragua, en esa misma época.

Estando claros que los medios de Estados Unidos y las grandes potencias, no tienen frontera moral de ningún tipo, toca hacer mención de cuáles son los fines: Evidentemente, al margen de la lucha legitima de los pueblos árabes contra déspotas y criminales que los han estado oprimiendo por largos años, la llamada primavera árabe se ha venido constituyendo en un movimiento envolvente que objetivamente ha venido favoreciendo a Israel y sus pretensiones de afianzar su dominio territorial sobre las tierras palestinas.

En secuencia casi milimétrica, Irak invadido, desestabilizados los regímenes políticos en Túnez, Argelia,Libia,Egipto, Siria, es mas que obvio que el próximo target de la estrategia usamericana-sionista, es Irán..

Sucesivamente, el virtual desmantelamiento de los Estados que podrían constituir una fuerza y un peligro para Israel se ha venido dando  (ver mapa adjunto), desde Tunez, Argelia, Egipto, Irak, Siria, quebrantando la unidad del apoyo a la defensa palestina de sus territorios. Israel, en medio de esta “primavera árabe”, sigue expandiendo sus colonias, sigue despojando a los palestinos, de sus tierras ancestrales.

En la realidad, ese ha sido el efecto de la llamada primavera árabe, que se deja ver al inicio como una oleada democrática, pero como se demuestra en Túnez, Argelia, Libia, Irak, Egipto, dan paso a fuerzas tan oscuras como las derrocadas o derrotadas. Además del Libano y la franja de Gaza, por Israel, países como Irak, Libia han sido atacados e invadidos por Estados Unidos, Inglaterra, Francia, como en los peores tiempos de conquista y colonialismo.

E igual que con el cuento de armas de destrucción masiva o persecución de los talibanes (con los cuales Estados Unidos están negociando) o de Bin Laden (ex aliado en Afganistán contra los soviéticos), es indudable que este juego a dos bazas le da réditos a la estrategia global de Estados Unidos y su aliado Israel en la región. Lo que Robert Fisk llama el “Teatro de las armas químicas”, que es una re edición del teatro de las armas de destrucción masiva del ex aliado de occidente, Sadam Hussein, o Gadafi, el amigazo de Berlusconni. No hay escrúpulos, si hay negocios.

No hay escrupulos si hay negocios...
No hay escrúpulos si hay negocios..