Eclesiastés 1:11. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después”.

Colombia, esa caldera y cantera humana increíble: produce un García Márquez, restañando la magia de la realidad, narrativa forjada en el periodismo cotidiano que es una esponja para hechos donde la imaginación se sonroja; produce a un Pablo Escobar, el padrino latinoamericano que una vez ofreció comprar toda su deuda para legalizar su capital y a quien algunos le rezan como a un santo, en sus tribulaciones; un Tirofijo, guerrillero liberal que termina marxista y anciano, muriendo de aburrido y cansado su corazón,  en la eterna selva de la eterna rebeldía; produce un Juanes que canta en Cuba y entre las fronteras de Colombia y Venezuela, por  la paz o llamando a la tolerancia; una prometedora Shakira que es mutada en vedette por los estrategas del mercadeo; produce un Jorge Velosa, un veterinario, artífice que se hace músico famoso, creador de la carranga…cuando viajó a Nueva York, no le dejaron subir a la limusina, pues iba vestido con la típica ruana y sombrero de Boyacá; produce a un Rodolfo Llinas, especialista neurofisiólogo que enunció una ley que rompió paradigmas en la neurociencia; o a un Manuel Elkin Patarroyo, el primer científico en proponer una vacuna contra la malaria, que donó los derechos de explotación a la Organización Mundial de la Salud (la cual se ha reservado su uso y difusión), que produce a un Alvaro Uribe, presidente por ocho anos, del narcoparamilitrismo…y…

Colombia es una especie de crisol de lo latinoamericano, donde convergen las culturas andinas, las herencias africanas, las paternidades de los indígenas mískitos y mayangas de Centroamérica, el espíritu campesino, las megalomanías españolas, lo sublime y lo grotesco, la grandeza y la mezquindad, la  guerra y la paz, la magia y la realidad.

maqroll-gaviero_medPues bien, Colombia también ha producido a Alvaro Mutis, relacionista público de grandes transnacionales, simpatizante de la monarquía española, presidiario, novelista, poeta, que ha cumplido (hoy, 25 de agosto)…90 años, con sus “cantos” al contrario de Darlo, de vida y desesperanza, afirmando: “Todos nosotros vamos a morir y el mundo también. ¿Entonces, para qué escribir poesía?…Porque “finalmente, lo único que no va a morir es la poesía”.

De alguna manera, su persistente personaje, de Magrol el Gaviero, va evolucionando a lo largo de su obra, pero con un  “cor don de plata” que lo une a su creador.

Un poeta pesimista sobre si la historia humana conduce a algún tipo de fin o es sencillamente un magma de ocurrencias caóticas. ”Terminaremos en el polvo y el olvido”, dice, muy a lo Eclesiastés: “1:9 ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. 1:10 ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. 1:11 No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después”.

Alvaro Mutis es el cantor de la desesperanza, del eterno retorno, del pesimismo sobre el sinsentido de la vida, del trabajo del hombre, de sus afanes, de la historia, haciendo de cada poema “un lento naufragio del deseo,/ un crujir de los mástiles y jarcias/ que sostienen el peso de la vida”

La prédica certera de este colombiano ahora universal, sacude nuestra seguridad de conocer o intuir o adivinar o desear, una salida a la existencia misma humana, puliendo para nosotros, a la  manera de  un lapidario amén:

AMEN. Poema de Alvaro Mutis
Que te acoja la muerte
con todos tus sueños intactos.
Al retorno de una furiosa adolescencia,
al comienzo de las vacaciones que nunca te dieron,
te distinguirá la muerte con su primer aviso.
Te abrirá los ojos a sus grandes aguas,
te iniciará en su constante brisa de otro mundo.
La muerte se confundirá con tus sueños
y en ellos reconocerá los signos
que antaño fuera dejando,
como un cazador que a su regreso
reconoce sus marcas en la brecha
——–

©Carlos A. Lucas Aráuz. Tomabú, Estelí, 25 de agosto 2013.