Todos sabemos que la construcción del canal húmedo se va a declarar inviable, no solamente por razones  de sentido común,  geopolíticas, técnicas y financieras (¿cuántos osados inversionistas se requieren para reunir 40 mil millones de dólares y en cuanto tiempo puede juntarse ese capital de inversión?) sino porque es un burdo distractor de la opinión publica, dado que el canal húmedo no es el fondo de esa concesión, avalada en horas de manera irresponsable, por la Asamblea Nacional de Nicaragua.

El fondo es haber logrado una serie de condiciones excepcionales que le permitirá a la familia Ortega-Murillo, a través de una comandita con el chino Wang Jing, una concesión de 100 años para tener opciones generacionales de: tierras, recursos, inversiones, derechos para instalación y venta de canal seco, oleoducto, zonas francas, puertos, aeropuertos, turismo, carreteras y todo tipo de tinglado propio. Eso hará de la zona Ortega M.-Wang Jing, un nuevo Hong Kong, el mas vasto paraíso fiscal de Latinoamérica. El área concedida está totalmente inmunizada a cualquier tipo de control estatal, municipal o autonómico, a cualquier demanda ante tribunales internacionales, incluso.

Sin el algodón de azúcar rosado-chicha del  Canal, las escandalosas y anti constitucionales concesiones hubiesen generado demasiado revuelo y reacciones de todos los sectores. Hubiese sido mas que obvia la naturaleza desnuda de la concesión. Y se necesitaba no solamente la pasividad, sino el apoyo activo del pueblo nicaraguense al “sueño” de tener un canal.

Así las concesiones se han constituido en el fondo de retiro de las al menos tres próximas generaciones de la familia Ortega-Murillo. Es una zona de repliegue, un mini estado que se han reservado, en caso las cosas económicas y políticas les puedan  ir mal.

La “amarga” experiencia de 1990, donde la plutocracia sorprendida por el resultado electoral y que aun con ínfulas de guerrilleros gobernaba el país, tuvo que salir apresuradamente del control político y de las riquezas estatales a la vida cotidiana, les ha hecho precavidos. Mas de un guerrillero de ese entonces, se debe haber arrodillado con un puñado de tierra en sus manos, a lo  Scarlett O´Hara, jurando al cielo escarlata del atardecer, no volver a ser pobre jamás[1].

En aquella ocasión, el  hacerse de recursos mundanos se solucionó con la Post-Piñata, la repartición de emergencia de los recursos estatales. Hoy, la concesión  del “Canal Interoceánico” es una Pre-Piñata, para tener una opción a mano en caso de otra abrupta salida del poder. “No voy a salir en bicicleta”, argumentó un alto miembro de la Dirección Nacional del FSLN cuando fue cuestionado por el pirateo de tierras, empresas, casas, vehiculos en 1990-199, santificando así la filosofía oportunista del saqueo del Estado, el juramento “Scarllet O´Hara”.

Elecciones 2016

Pero no hay tales que algo pueda ir mal con ese nivel de concesión para 100 años. De esa forma, el año electoral del 2016 ya no es tan perentorio, no es crucial como factor político para este nuevo grupo económico y de clase.

El líder del FSLN incluso podrá dedicarse desde el 2016, a la gerencia local de la concesión “canalera” y ceder el poder político a algún allegado. Ya en países como España, Suecia, Noruega, existe un rey y una realeza parasitaria, mientras un Primer Ministro o Presidente hace el trabajo “sucio” cotidiano.

Entonces, quizás sin darse cuenta, terminará ese proceso mediante el cual, los ciudadanos se convierten en súbditos.n Depende de qué tipo de 2016 se hable.

 

 


[1]Aunque tenga que matar, engañar o robar, a Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre”. El personaje Scarlett O´Hara en una icónica escena de la clásica película “Lo que el viento se llevó”.