Imagen en http://mil-1noches.wikispaces.com/Introducci%C3%B3n
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(De una corta conversa con Alberto Sanchez Arguello)

En el Cuento de las Mil y Una Noches,  Schahriar es el rey al que Sherezade se dispuso enfrentar a su manera, para detener su opresión y violencia contra las  mujeres, buscando así emanciparlas a todas.

Resulta que el rey había concluido que ninguna mujer valía la pena, todas eras esclavas de la pasión y ninguna era capaz de guardar fidelidad. Su propia esposa le traicionaba con un esclavo negro. Los asesino a ambos.

Y el  rey, para evitar en el futuro esas traiciones ( inevitables en su raciocinio) decidió que la única manera de asegurar  el control total sobre el comportamiento de las mujeres, era disfrutar una noche de sus placeres y al alba siguiente, asesinarlas. Así se aseguraba ser el último hombre de esa mujer y “problema” resuelto.

Por lo que desposaba, hacía el amor, cada noche a una joven distinta y en la mañana, la degollaba. Pasó haciendo eso durante tres años; al fin y al cabo, era el rey y nadie podría impedírselo, nadie podía detenerlo. Y la nación entera miraba y sufría esa violencia desenfrenada y solamente se quejaban en voz baja de esa epidemia de opresión, abuso, violencia y crimen contra las mujeres.

Pero Sherezade, en esa situacion, está  decidida a correr el riesgo y lograr emancipar a las mujeres de ese poder masculino opresor y agresor. Su ventaja es que es una mujer muy culta, “muy leída” y maneja el arte de los relatos. Esa es su arma, y lo que hace es dejar el relato sin final cuando llega el alba, obligando al rey a concederle un día mas de vida, para conocer su desenlace la noche siguiente

Sherezade invierte 1,001 noches en esa estrategia, logrando salvar su propia vida y la de 1,000 mujeres mas, hasta que el rey se olvida de su obsesión, su misoginia  y se da cuenta que en ese periodo, Sherezade le ha dado dos hijos.

Bien, es un camino costoso y algo extraño el de Sherezade, pero de alguna manera, ella se sacrifica y logra, como sea, su objetivo de emancipar a su género de la opresión,  la violencia y la muerte. Y el arma ha sido la cultura, la educación, la literatura.

La palabra, la denuncia, el no al silencio, la reiteración, el lograr las próximas 1,001 noches sin opresión, sin violencia y sin muerte de mujeres, son armas y logros necesarios en este rumbo.

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