LoboAvis Cana ha estado intrigado en los verdaderos motivos del Papa Jorge Mario Bergoglio para llamarse Francisco, como el “Santo de Asís” y dilucidar qué mensaje tiene esta escogencia. Dice que aún no logra ver los verdaderos motivos.

Y casualmente, en la esquina opuesta al edificio de Telcor en León, a pleno sol de Semana Santa,  encontró tendida en la acera, una librería especializada en libros y revistas apergaminados y allí, un viejo y delgado panfleto con los “Motivos del Lobo”, de Rubén Darío, ese leonés irredento que no se imaginó seguramente estar tendido sobre el ladrillo candente de esa larga acera de su León, hirviendo  como si estuviese en el horno que lo fraguó, exhibiéndose a la par de pequeñas mesitas llenas de mangos celeques con sal, rojos sangre de sandías heridas y manando agua por sus costados, jocotes jugosos, carnosos, esperando le hundas los dientes en ese chasquido que te deleita al herirlo.

¿Los Motivos del Lobo? Avis Cana tuvo uno de esos trances que le dan cuando “mira” algo que no había visto.

La paz…las guerras, dijo…y fue a sentarse en la mitad del Kiosko del Parque Central de León, frente a Catedral, a “predicar” sus reflexiones, con el viejo folletín de Darío en sus manos:

“Mas empecé a ver que en todas las casas

estaban la Envidia, la Saña, la Ira “(…)

 ¿Hay un estado humano diferente a la guerra? ¿Podemos señalar aunque sea un pequeño periodo de cualquier parte de la historia humana, donde la matanza no sea la consigna, donde se haya suspendido el  constante flujo de sangre hacia la tierra, indetenible desde Caín?

“Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos”

La existencia humana va acompañada de ese rio permanente  de sangre derramada por manos también humanas. El hombre, como humanidad, es a la vez su predador y su víctima. Y no vale ni la presencia misma, ni siquiera física de Dios, para taponear ese río de sangre, porque él mismo resultó asesinado. La humanidad misma le molió a palos, le torturó a lo descabellado y  le asesinó atrozmente; ¡al Dios que venía a salvarla! Y naturalmente que lo seguirá asesinando, cuantas veces lo pudiese seguir intentando.

hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.”

 No ha habido descanso en ese caudal de sangre, en esa sucesión de guerras y violencia que hace que se maten unos a otros, los semejantes. Y hay de todos los tipos de guerras: las políticas, las económicas, las de conquista, las religiosas, las ideológicas, las territoriales, las defensivas, las ofensivas, las estratégicas, las tácticas, las pasionales, las de honor, las de venganzas, las familiares, las raciales, las tribales, las de hambre, las de hartazgo, las locales, las regionales, las mundiales, las justas, las injustas, las biológicas, las de terror, las electrónicas, las químicas, las urbanas, las rurales, las campesinas, las burguesas, las obreras, las de desgaste, las de independencia, las revolucionarias, las contrarevolucionarias, las expedicionarias, las insurreccionales, las civiles, las de intervención, las de drogas, las de diamantes, las de petróleo, las de oro, las preventivas.

“ y en todos los rostros ardían las brasas

de odio, de lujuria, de infamia y mentira”

 En estos momentos, aviones no tripulados de Estados Unidos siguen practicando tiro al blanco supuestamente buscando terroristas entre cuevas, piedras y polvo en Afganistán, Pakistán, Irak, mientras no controla a  sus propios terroristas, como en los casos de Oklahoma City, el sótano del World Trade Center, el  Centennial Olympic Park de Atlanta, las Torres Gemelas, y el reciente atroz atentado en el Maratón de Boston. Y  Corea del Norte, a la manera de los gatos acorralados,  amenaza con tirar bombas atómicas a cualquier lado donde mire un enemigo interventor; en Venezuela las balas terminan ya con 8 vidas en medio de trifulcas por las elecciones; en todo el mundo siguen los asesinatos impunes contra las mujeres, dos choferes de bus son ejecutados diario en Guatemala, en Nicaragua liquidan a supuestos alzados en armas; Israel tritura a niños palestinos, para curar futuras rebeldías.

La guerra, en cualquiera de sus manifestaciones es el pan nuestro de cada día.

¿Cuándo y cómo habrán de parar estas guerras interminables? ¿No es realmente de cobardes acudir a las guerras y es valentía máxima, alejarse de ellas?

“¿Soy acaso yo, guardián de mi hermano?” contesta  siempre el asesino, lavándose la sangre de sus manos y escondiendo la quijada de burro con la que perpetra su crimen. Casi literal, lo repitió un general guatemalteco acusado de genocidio contra la etnia maya-ixil…¿Yo? ¿Cuándo? ¡No me di cuenta!, a como lo hace cada presidente de Estados Unidos que ha manchado sus manos con sangre de coreanos, japoneses, vietnamitas, iraquíes, iraníes, libios, afganos, paquistaníes, palestinos, angoleños, nigerianos, malíes, subsaharianos, congoleños, chinos, rusos, etíopes, cubanos, guatemaltecos, mexicanos, chilenos, argentinos, venezolanos, colombianos, filipinos, portorriqueños, haitianos, panameños, salvadoreños, nicaragüenses.

La tierra, cuando probó el sabor de la sangre, parece querer más y más cada vez, se ha enviciado? Nos maravillamos cuando estudiamos historia y nos dicen; “tal pueblo incivilizado practicaba sacrificios humanos y  canibalismo”. Y esta humanidad que somos, ¿no realiza a cada segundo, sacrificios humanos para hartar a los dioses del poder, de la soberbia, la ambición, la ira, la infamia, la mentira? ¿No es canibalismo esa maquinaria que muele cuerpos y vidas de tantos miles, en las guerras de todo tipo? Es como si estuviésemos pagando tributos a fuerzas poderosas. Somos igual o peor que aquellos que llevaban a niños, doncellas, jóvenes,  al altar de los sacrificios. Ahora los convertimos en soldados y sicarios de nuestras guerras.

La Paz. La Paz. La Paz…es la Diosa que nos huye, espantada de nuestra sed de sangre. Cualquiera que haga algo por la paz, habrá hecho todo. ¿Lo querrá hacer Bergoglio?

¿Quiénes serán  capaces de hacerle  la guerra a las guerras?

Nota: Insertos, fragmentos del Poema de Rubén Darío: ”Los Motivos del Lobo”

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