Nota en FB: Por Carlos A. Lucas Aráuz (Notas) el miércoles, 3 de abril de 2013 a la(s) 22:50

Pablo: te miro enredado en tus afirmaciones defendiendo el derecho al piropo callejero contra las mujeres y en aras de esa discusión, reafirmo lo siguiente:

1.      Piropo callejero, de cualquier desconocido, a cualquier mujer, matizado como galantería, chulería,  requiebre, copla, piropo, silbido, siseos, gracias,besos al aire = AGRESIÓN contra la integridad y el derecho a la privacidad de la mujer, joven, adulta, madura o mayor; es una agresión a su individualidad, a su privacidad, a la soberanía de su cuerpo, incluso.

2.      El piropo callejero y peor,  cualquier tipo de acercamiento físico callejero contra la voluntad de la mujer, es la expresión, por parte de los machos así expresándose,de una impotencia sexual-erótica que al contrario de lo que aparenta, busca reducir automáticamente, a la sexualidad o atractivo de la mujer, a algo impersonal, sin rostro, sin nombre. Al agresor no le interesa realmente conocer quién es ella, sino que se sepa, quien es el. Al negar y transformar en anónimo su supuesto objeto de deseo, se reafirma el mismo como sujeto del deseo. Es una forma de cacarear, y dominar.

3.      El piropeador y acosador callejero es incapaz, no tiene la potencia necesaria, para abordar,presentarse, darse a conocer y ser conocido por esa mujer fugaz y a la que quiere mantener siempre fugaz. Por eso el acosador, que no es otro el nombre, “piropea”a una y otra, y la que sigue y la siguiente, en una carrera interminable. Bien,interminable no siempre, porque incluso en público, es capaz de tocar a la mujer en cualquier parte de su cuerpo, usualmente, lo típico es tomarla y acariciarle por los codos o brazos. Hay quienes avanzan más en el nivel de agresión contra ese cuerpo anónimo que pasa. Los agresores estrictamente sexuales solo varían las circunstancias de sus actos. De hecho, aquellos pasos eran preludio de sus agresiones sexuales más violentas y directas.

4.      Por lo tanto, los piropos no son mas que eufemismos para barnizar un acto agresivo de corte estrictamente sexual y violento, como mecanismo de expresión de la dominancia del macho,sobre las mujeres. Es un camufle.

5.      Ninguna mujer sale mas fortalecida en su ego porque recogió 5 vulgaridades mas o menos galantes, en la calle. Las mujeres no necesitan piropos callejeros para auto afirmarse, ni siquiera como atractivas, simpáticas, bonitas, sexys, etc. Lo que necesitan es apoyo,estimulo, acompañamiento, respeto, amabilidades, oportunidades, para brillar en todo su esplendor. Los acosadores callejeros difícilmente van a proveer este tipo de necesidades de las mujeres.

6.      (Fijémonos bien, estimado Pablo Hernández, que no estamos diciendo que un hombre no pueda piropear a sus amigas mujeres e incluso familiares:  qué bonita te ves, que bien lucís, que guapa, te luce tal cosa, etc.. Viniendo de personas que la mujer aprecia, pueden ser muy valorados y apreciados tales piropos. Pero no tienen la connotación de agresión sexual y violenta que tiene el acoso callejero y especialmente que en ese caso, siendo conocida la persona que lisonja, la mujer tiene el chance de pararlo en treinta, en seco, si eso no le parece).

7.      Por lo tanto, no hay nada que justifique este acercamiento agresivo del macho, el acosador callejero.

8.   Y estimado Pablo, en tu exposición te enredas  cuando te das cuenta que la mujer.., raramente piropea a un desconocido en la calle: “Esta no lo expresa porque el sistema de esas manera se lo ha determinado”. O sea, el “sistema”,cualquier cosa que eso sea, determina que el hombre “piropee”, mientras que la mujer “no lo expresa”. ¿No te lleva a la conclusión, por lo tanto, que ese “sistema”,como le  llamas, es estrictamente sexista hacia la libertad de agresión del varón?

9.      Nadie ha planteado en este tema“ir contra el hombre en  general”, como te quejás. Es solamente contra los acosadores y abusadores callejeros contra las mujeres.

10.  Y es una buena conclusión que todos pensemos como proponés: “los problemas de mi mujer también son los mios”. Pero sería mejor reconocer que no todos los problemas de nosotros los hombres, son de las mujeres….y peor aun, que algunos hombres podemos convertirnos en el verdadero  problema de algunas mujeres.

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