PARÁBOLA DEL TOMATE-Avis Cana


tomate1

Me llamó la atención en la forma como Avis Cana mordía los jugosos frutos frescos del tomate, echándoles apenas una pizquita de sal, y le comenté que no sabía que le gustaban tanto los tomates. Se había engullido ya unos cuantos.

Y sin hacer pausa en esta tarea, dijo:

“Dejé por descuido un tomate en una frutera de adorno. A los pocos días, el tomate estaba acuoso, hediondo, con algunas tonalidades rojas (indudablemente, todavía se distinguía que había sido un turgente tomate), pero lo principal es que sobre su superficie, alimentándose de sus restos, estaba una miríada de hongos y sus epitelios blancuzcos, verduzcos, negruzcos, por todos lados. Algunos pedacitos rojos, minúsculos, parecían resistirse a la descomposición, al proceso de corrupción, en un intento inútil. Ya le había llegado la hora de su caducidad, de su ciclo.

Este tomate, si bien seguía siendo tomate, ya no era un tomate; era mas bien una compleja colonia de otros seres surgidos oportunistamente, del proceso de descomposición del tomate. Pero formaban un solo cuerpo, una sola entidad, tomate y colonizadores. Eran carne de su carne y sangre de su sangre. No se podían separar los restos todavía rojos, del resto de su cuerpo descompuesto y acuoso.

El pasado revolucionario en Nicaragua es un muerto bien muerto. Sobre los huesos y carne de la vieja revolución, sobre ese pasado rojo, han crecido hoy en día, siempre enarbolando esas estelitas rojas que parecen resistirse a morir, una miríada de seres epiteliales que chupan de esos restos y se hacen pasar como expresión moderna de ese pasado que ya caducó.  Una compleja colonia de otros seres surgidos oportunistamente, del proceso de descomposición de la fenecida revolución. Forman un solo cuerpo, una sola entidad, los viejos remanentes revolucionarios, con los nuevos colonizadores.

Como en la frutera de adorno el tomate dejó de ser tomate por su proceso de descomposición, en la actualidad, tampoco hay indicios que la revolución deje de ser esa burla caricaturesca en la que la han transformado esos seres epiteliales que chupan de esa descomposición.

Entonces, la parábola es que no hay más remedio que echar al bote de la basura, al tomate que ya no es tomate y a su colonia de seres oportunistas y parásitos.

Mientras sea tomate fresco, intensamente rojo y jugoso, lo comeremos con gusto”- concluyó, dando cuenta del último tomate

Anuncios

3 comentarios sobre “PARÁBOLA DEL TOMATE-Avis Cana

Agrega el tuyo

  1. A tiempo Avis Cana detectó el tomate, para apartarlo y botarlo. El problema que si uno de los tomates está descompuesto, contamina a los demás y en cuestión de días se prolifera el hongo y no se puede recuperar más. Lastimosamente si no se depurar los tomates y reemplazarlos por nuevos tomates, grandes, saludables, rojos y jugosos, será difícil controlar esa epidemia. Lo único que se podría hacer es controlar los tomates, estar atentos y eliminar parte por parte los pedazos que se van contaminando, tal vez así hay un mejor control.

    Me gusta

  2. Hola carloslucasblog, aqui leyendo tu blog. Pues comparto lo del aprovechamiento de pasados gloriosos pero, este tipo de tomate podrido no se tira con facilidad,no con palabras sino con acciones.

    Me gusta

Deja un comentario; el contenido será moderado por el administrador

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: