Gómez Carrillo y Rubén Darío, Banquete en honor de Darío. París, 1912
Gómez Carrillo y Rubén Darío, Banquete en honor de Darío. París, 1912

Rubén Darío, dirigiendo “El Correo de la Tarde” en su estancia en Guatemala, en 1890, contrató al joven guatemalteco, de apenas 17 años, Enrique Gómez Carrillo, que iniciaba como cronista, sus experiencias como el prolífico escritor que llegó a ser (unos 80 libros).

Más adelante, en 1927, Enrique Gómez Carrillo, el antiguo protegido de Darío (quien le había ayudado a obtener una beca de gobierno que lo llevó a Madrid y luego a Francia), ya en terceras nupcias, se casó en Paris con la muy joven (le llevaba 30 años de diferencia) escritora oriunda de Sonsonate, El Salvador, Consuelo Suncin Sandoval.

Consuelo y Gómez Carrillo.
Consuelo y Gómez Carrillo.

 

Gómez Carrillo sufrió un derrame cerebral y falleció en 1927, a los 11 meses de su boda con Consuelo, ahora convertida en su viuda.

Mas adelante, la joven (25 años) viuda de Gómez Carrillo,  Consuelo Suncín, en 1931, conoce en Buenos Aires al aviador y escritor francés Antoine de Saint-Exupéry con el que se casa casi de inmediato, pasando 15 años junto a él en medio de sobresaltos propios de la bohemia de ambos y  de la lucha contra los prejuicios del origen, la raza y la condición de mujer escritora, de Consuelo.

Antoine de Saint-Exupéry escribe El Principito, su obra más conocida, en 1943. Muchos interpretan a la rosa del asteroide, como una sutil y romántica referencia a Consuelo, dadas sus alternancias de encuentros y desencuentros.

Siendo piloto, en todo su furor la Segunda Guerra Mundial, en 1944, Antoine de Saint-Exupéry logra ser comisionado para un vuelo de reconocimiento a los avances de tropas alemanas y parte desde Córcega, en misión.

Nunca regresó ni se supo por décadas, que había sucedido. Simplemente desapareció, alentando y reforzando la leyenda de su relato insignia, El Principito, donde el encuentro se da después de un accidente de avión.

Consuelo y Saint Exupéry
Consuelo y Saint Exupéry

No es sino hasta 1998, que un pescador de Marsella, descubrió un viejo brazalete de plata con los nombres inscritos de Saint-Exupéry y de Consuelo.  Alentado por este hallazgo, en abril de 2004, se localizó y reconocieron oficialmente los restos del avión, en las cercanías de Marsellla, en el que Saint-Exupéry habría sido derribado por fuego alemán en su proyectada ruta hacia el sur de Francia.

La salvadoreña Consuelo Suncin, su heredera universal, le sobrevivió hasta mayo de 1979, muriendo de 78 años.

Consuelo fue enterrada al lado de su antiguo esposo, el guatemalteco Enrique Gómez Carrillo  en el cementerio Père Lachaise, de París.

Los restos del autor de El Principito, en cambio, deberán buscarse en algún asteroide lejano.

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