Mas de un tercio de la población en la estrecha Faja de Faza (360 Km2), son niños. Son las primeras víctimas de la violencia israelí-sionista.

No sólo porque niños resultan muertos o heridos, sino porque están  siendo condenados a alimentarse de odio y sed de venganza, de sed de justicia y de sentido de defensa de su vida y su dignidad, a medida que Israel mantiene encerrados y bloqueados por tierra, mar y aire, a más de 1,5 millones de personas y a medida que se sufren embestidas como las que Israel  está desarrollando y amenazando escalar. Las modernizadas y poderosas fuerzas israelitas, hablan de “ir hasta el final”.

Israel sabe el resultado de lo que ha estado sembrando desde 1948 y ha hecho que ese odio, deseo de venganza, sentido del sacrificio de los palestinos, se herede de generación en generación, porque no les queda otra salida, no se les ha dejado otra salida. Por eso ahora el sionismo habla, igual que Hitler sobre “el problema judío”, de una solución final para el “problema palestino”, con todos los medios a su alcance.

En Washington,  un flamante “primer presidente negro” e inexplicablemente,  Premio Nobel de la Paz, se hace de la vista gorda diciendo que EEUU reconoce a Israel el derecho a defenderse aun cuando las cifras son elocuentes: en estos conflictos mueren 150 palestinos o más, por cada víctima israelí en estos remolinos de violencia y odio. Y no es que la mano de Yahve sea más poderosa que la de Allah a la hora de los exterminios, sino que la mano de Estados Unidos, Inglaterra (la irresponsable potencia colonialista e imperialista que complicó el problema árabe-judío), de Francia y demás potencias occidentales, han sostenido y sostienen la “mano que blande la espada” como pomposa y cínicamente expresó recientemente el Primer Ministro de Israel. Una espada que corta cabezas de población civil, desarmada y hasta de niños.

Esta es la guerra de un Estado, de un ejército constituido y no solamente foqueado y entrenado para la guerra de tabla rasa, sino que apoyado militar, tecnológica y financieramente por Estados Unidos, Inglaterra,  Francia, etc., contra una población sin Estado, sin Ejército, sin tierras, sin casas, sin posesiones, sin patria.

Y es en esas condiciones, donde las posiciones extremistas y terroristas han encontrado caldo de cultivo: en especial, sectores jóvenes de la población palestina piensan que si han de morir a manos de los sionistas, lo deben hacer luchando.

Apliquemos aquí el mismo razonamiento de Obama y los sionistas, porque, ¿quién puede negar la validez que también los palestinos tienen derecho a la defensa, con los medios a su alcance? Pero estos enfoques conducen a prolongar muertes y sufrimientos humanos de generación en generación.

Y claro que frente a ello, se necesita un acuerdo inmediato de cese al fuego, para dar un corte a la escalada de violencia, de ambos lados. Pero ¿cuántos cese al fuego se han venido dando desde 1948, cuando el sionismo tomó el poder en el recién aglutinado Estado de Israel?  Un pueblo que reclamó su derecho a constituirse como Estado (y huyendo de sus propios horrores en la Segunda Guerra Mundial), pero que inició desconociendo lo propio para otro pueblo, usurpando y conquistando a fuego y muerte, sus tierras, como ya había hecho la Inglaterra ocupante de Palestina  y luego, con el tácito reconocimiento de las propias Naciones Unidas.

Bien entonces por el cese al fuego, pero debe cesar de inmediato el bloqueo  por tierra, mar y aire que aplica Israel  contra la Franja de Gaza.

Hay mas de 1.5 millones de personas casi condenadas a muerte por Israel en esa especie de ghetto en Gaza, a la usanza nazi. De esa población,  más de medio millón son niños. Ellos pueden alimentarse de mas odio y sed de venganza o ser rescatados de los horrores y acondicionamientos de la guerra, si ven mas opciones para vivir, para buscar su seguridad y felicidad.

En Gaza, deben abrirse sus costas y fronteras a la ayuda humanitaria inmediata, a la reconstrucción y a la búsqueda de una solución equitativa para la restauración de los derechos del pueblo palestino.

El cese del bloqueo, es la única manera inmediata de dar estabilidad y seguridad a  un cese al fuego para que éste sea más prolongado y ojalá, permanente.

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