Tengo que reconocer que, al analizar el caso del enfrentamiento, no de Israel contra Palestina, ni de los judíos contra una nación árabe, sino del sionismo contra el pueblo palestino, suelo tener lapsus reiterados de Déjà vu: No puedo dejar de pensar en el nazismo, el militarismo germano-nazi, el mesianismo, la primacía de la raza aria, la cultura pan germánica, los “ghettos”, el holocausto, la solución final.

 Racismo y mesianismo

El nazismo basaba sus premisas en la supuesta superioridad genética, por designio divino, de la raza aria, desde sus raíces en el mito de los Nibelungos. Y causalmente, el referente de oposición de este orden superior, fue fijado en la “raza judía”, definido en las Leyes de Nuremberg (1935), que codificaban una supuesta definición biológica del judío y por el cual se le privaba de derechos ciudadanos y humanos, desde el momento que la persona tuviera al menos dos abuelos judíos, independientemente de sus creencias religiosas. Esa fue su condena.

El estado judío dice regirse por las leyes de su Dios (no reconocen a la figura de Jesús como el Mesías bíblico) y por lo tanto, Israel no tiene una Constitución política como tal. Se rige, a la semejanza musulmana, por sus libros religiosos, la Torá, el Tanaj, el Talmud y el Shulján Aruj. Y por cierto cuerpo de leyes mínimas que se han venido generando por necesidades más prácticas, por ejemplo, la “Ley Básica: Dignidad humana y Libertad”.

Esta ley, en su primer numeral, explica sus propósitos:

“1. El propósito de la presente Ley Fundamental es la protección de la dignidad humana y la libertad, con el fin de establecer en una Ley Básica, los valores del Estado de Israel como un estado judío y democrático”.

Por lo tanto, un Estado confesional y por lo tanto, no incluyente. No caben musulmanes ni árabes en el Estado y sociedad judíos, como no cabían judíos en el Estado y sociedad nazis. Y basta que lo sean, no importan sus abuelos.

El ghetto, la solución final

El término “ghetto” proviene del nombre de un barrio judío de Venecia, establecido en 1516, que se generalizó a los confinamientos a los que fue siendo condenado el pueblo judío a lo largo de siglos, en diversas ciudades europeas (incluyendo la Rusia zarista). Ya para el periodo de dominio del fascismo y durante la Segunda Guerra Mundial, estos confinamientos se multiplicaron, como medidas de control y aislamiento casi totales, sometiendo a la población judía a condiciones sub humanas.

Sin embargo, el nazismo en especial consideraba a los ghettos como una medida transitoria, mientras avanzaban a su “Solución Final” donde destrozaban las barriadas judías bajo plomo y fuego y procedían a la exterminación masiva e indiscriminada de este pueblo, en los campos de exterminio creados al efecto.

La franja y la ciudad de  Gaza han sido convertidas en un ghetto donde mediante la complicidad histórica de las Naciones Unidas, es decir, del mundo, y la fuerza de Israel y los sionistas al mando, han sido confinados y aislados poco más de 1.6 millones de personas (de los cuales más de 1 millón, de los cuales más de 500,000 niños, son refugiados expulsados de territorios ocupados por Israel desde 1948 ), en una pequeña área de 360 km2. Más de 4 mil personas por kilómetro cuadrado.

De esa manera, la franja de Gaza es el área geográfica con mayor densidad de población de todo el planeta. Para hacerse una idea, Alemania, cuenta con una densidad poblacional de 227 hab./km2.

Nadie tocará Judea y Samaria. Ni Gaza. Olvídenlo. Judea y Samaria nos pertenecen. Han sido nuestras desde hace miles y miles de años. Judea y Samaria son Israel. Y también lo es Gaza, toda la franja de Gaza. E incluso, aunque no existiera la Biblia, incluso si no tuviéramos nuestros sentimientos, está nuestra seguridad. Nuestra supervivencia”, declaraba en 1982 el primer ministro israelí Ariel Sharon aludiendo al control y represión a lo interno de la Franja de Gaza.

¿ Israel prepara la solución final en Gaza?

Y en la actual escalada terrorista de Israel contra los palestinos[1], el ministro de Exteriores del estado judío, Avigdor Lieberman, declaraba en Kiriat Motskin, cerca de Haifa, en el norte de Israel: “Estamos preparados para una operación terrestre a gran escala, si resulta necesaria, pero cabe destacar que si el Ejército entra en Gaza no puede parar a la mitad, tiene que ir hasta el final”.

¿Qué es para un sionista, “llegar hasta el final”, sino la nueva versión genocida de la “solución final” de los hitlerianos? Esta vez, el pueblo a exterminar, es el pueblo palestino, quien ya está encerrado, indefenso[2], en 360 kilómetros cuadrados. Y el sionismo hace las veces del nazismo.

[1] Algunas facciones palestinas ejercitan a su vez, las formas terroristas como contraparte desesperada frente a las acciones del Israel sionista  contra el pueblo palestino. Israel alega estarse defendiendo de ese terrorismo.

[2] Israel tiene la capacidad de movilizar militarmente, en menos de 72 horas, casi al 10% de su población, con  unos 200 mil militares profesionales màs sus fuerzas de reserva, en constante entrenamiento y movilización, incluyendo mujeres. Sumado a su capacidad nuclear, el uso sofisticado de satélites militares y de espionaje, su capacidad industrial y su enorme capital diplomático con EEUU y en general, con Naciones Unidas. A esto se enfrentan los palestinos.

Anuncios