TARJETA ROJA PARA LOS ARBITROS! Si las reglas del juego te provocarán un daño irreversible, ¿estás obligado a jugar? ¿La lucha verdadera no es por cambiar esas reglas de juego?

Votar o no votar, no es esa la cuestión, sino el marco político que reconozca todos los derechos integrales de la ciudadanía y en especial, que las condiciones permitan ver que la democracia no es prender un fósforo; que la democracia no consiste solamente en concurrir cada cierto tiempo a elegir a pacotilleros de los cuales nos arrepentiremos haber elegido, en directo o por defecto, o porque son ineptos, o ladrones, o corruptos, o déspotas o practican el nepotismo o ¡santa maria de las democracias!, son todo eso junto.

Votar por alguien, anular el voto, manchar la boleta, incluso patear la caja de votación, gritarle “!corrupto!” al CSE y sus funcionarios, no ir a votar porque no hay por qué, ni por quien, son todos derechos ciudadanos y hay que ejercerlos.

Pero por mas que se razone, por ejemplo, que sea como sea, hay que ir a votar el 4 de noviembre en estas las peores elecciones habidas desde 1989, no debe hacernos creer que el voto es mas importante que la propia democracia, la democracia que demanda el pueblo. No es el voto el que esta en juego, es la democracia misma.

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