En un acto sumamente simbólico, el presidente de la “Junta Fundadora de la Segunda República” de un pequeño país latinoamericano, mazo en mano, asestó un certero golpe a una de las torretas del cuartel militar en el que había decidido realizar el acto; las piedras derribadas de las torretas militares pasaron a enriquecer la simbología del acto de abolición del ejército, ese 1 de diciembre de 1948, reconocido más adelante en la constitución de 1949.

Este acto ha sido un orgullo nacional y ciudadano en ese pequeño país desde entonces.

José Figueres F.en el acto simbólico de abolición del ejército, dando un golpe con mazo a un muro del cuartel Bellavista,1º de diciembre de 1948. Fotógrafo, Mario Roa

Pero 50 años después, irónicamente el día Oficial de la Abolición del Ejercito, [1]otro 1o de diciembre-1998, la Asamblea Legislativa de ese pequeño país latinoamericano sin ejército, decidió, supuestamente por las amenazas del narcotráfico, decretar la  ley 7929, donde autoriza que el ejército mas poderoso del mundo incursione y realice operaciones militares y de policía antinarcóticos navegando, sobrevolando, ejerciendo la fuerza incluso contra nacionales y embarcaciones, en su propio terreno soberano[2].

Asi, se cumple la paradoja de que si este pequeño país, Costa Rica, tomó la decisión de no militarizar su vida interna, hoy en dia ha tomado la decisión de someter  su soberanía para que un ejército extranjero, el ejército de Estados Unidos de América, se encargue de estas supuestas acciones de policía antinarcóticos. Y es el ejército del país de más consumo de drogas per cápita del continente, el mismo al que Sandino desde los años 30 del siglo pasado retaba llamándoles “gleba de morfinómanos”.

El acuerdo es tal que los barcos, de guerra, de los Estados Unidos, operando en territorio soberano de Costa Rica, incautan drogas, capturan elementos sospechosos de tránsito y trasiego y esta droga y estos elementos no entran a enfrentar cargos en la justicia costarricense, sino de Estados Unidos. A lo sumo, Estados Unidos entrega cantidades simbólicas y sospechosos costarricenses, a Costa Rica, pero se “lleva” a elementos extranjeros, incluso hay casos de algunos nicaragüenses residentes en Costa Rica, atrapados y llevados a Estados Unido, sin más tramites.

Y todavía más, 64 años después de aquellos simbólicos mazazos, esta misma Asamblea Legislativa, este septiembre de 2012, mes de celebración de su independencia soberana, decidió autorizar el ingreso a su territorio, de 17 buques artillados usaamericanos, dotados de aviones de combate.

Como  el convenio original había precisado la autorización a naves del Servicio de Guarda Costas de Estados Unidos, pues los buques de guerra simplemente  vienen bajo las banderas de ese servicio, cuando éste está subordinado a la armada usaamericana.

Para enfatizar lo que esta invasión militar de un poderosos ejército extranjero significa para la tradicicon anti militarista de los costarricenses, el diputado del Frente Amplio José María Villalta, declaró:

La proscripción del Ejército es un principio fundamental, que ha salvado a este país de flagelos mucho peores que el narcotráfico.

Cuidado aquí con las salidas fáciles, que por querer respaldar una lucha que es necesaria, promueven que se sacrifiquen valores fundamentales que son igual o más importantes, porque si este país pierde esos principios que están plasmados en el artículo 12 de la Carta Magna, perderíamos valores y principios esenciales que nos han liberado de los peores flagelos que azotan a buena parte de la humanidad”

La Presidenta de Costa Rica, señora Chinchilla, ha venido hablando bastante claro en los foros internacionales sobre el fondo del problema: la estrategia de guerra y militarización contra el narco trafico ha fracasado; nuestros países están prensados entre los que producen la droga, al sur y los que la consumen como desesperados, por el norte; ponemos los muertos y financiamos la protección de fronteras de Estados Unidos, sin que estos “paguen” lo necesario por este servicio a su favor.

Pero la práctica desdice estas conclusiones importantes: Costa Rica se está dejando arrastrar por esta estrategia militarista e invasora de Estados Unidos.


[1] Decreto Nº 8115 de La Asamblea Legislativa de la  República de Costa Rica.

[2] Dice el Articulo VII.6 del acuerdo Costa Rica-EEUU: “Las disposiciones del presente Acuerdo no menoscabarán el ejercicio del derecho intrínseco a la legítima defensa de parte de los funcionarios de las fuerzas del orden o de otro servicio de cualquiera de las Partes”. O sea Costa Rica autoriza a los soldados extranjeros incursionar en su territorio y ejercer su “legitima defensa”, su violencia,  al interior de su soberanía.

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