Por: Carlos A. Lucas Aráuz

Delegados de las FARC en conferencia de prensa en La Habana, 6/09/2012

Claramente el presidente Santos  de Colombia tomó y ha aprovechado a su favor la iniciativa política del  anuncio del inicio de las negociaciones para la búsqueda de la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se desarrollan en Cuba, mientras esta vieja guerrilla, se pronunció hasta unos días después, señal preocupante, habíamos dicho en su oportunidad, pero probablemente parte de las condiciones pre negociadas entre ambas partes.

Esa situación preocupante, se refuerza con el anuncio este jueves 6 de septiembre, de la muerte en un bombardeo aéreo en el departamento de Norte de Santander, de Danilo García, uno de los más cercanos colaboradores del jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko.

Es notorio que se vive en Colombia una situación sui generis, donde se abren estas negociaciones de paz, pero la guerra continúa, no hay alto al fuego, no hay tregua.

Queda en ello, plasmada la solemne irresponsabilidad del gobierno colombiano, y de las FARC (y de hecho, una burla para el pueblo colombiano, para los secuestrados por las FARC  y sus familiares), por haber iniciado estas conversaciones, mientras de manera soberbia se anuncia que ésto no detiene las operaciones militares de ambos lados.

La muerte del citado alto mando de las FARC, la continuación de los combates y la retención de secuestrados por las FARC (lo que el mando niega), continúan para zozobra del pueblo colombiano.

El mundo, que ha  recibido con enormes expectativas la posibilidad de detener de una vez el desangre de más de tres generaciones en Colombia, exige que se obligue a ambas partes, FARC y gobierno, a decretar una tregua, un cese al fuego, de manera inmediata, bilateral y con certificación de alguna fuerza internacional acordada por ambas partes.

Eso dará más crédito al proceso de paz, paralelo a que se reconozca la participación de los familiares de secuestrados de las FARC y presos políticos del gobierno en las conversaciones, pues son parte de la población civil que debe ser liberada y así dejar de pagar las consecuencias de estar entre dos fuegos.

En esta guerra sin vencedores ni vencidos, después de más de 60 años, al fin podría ganar la paz.

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©Carlos A. Lucas Arauz. Septiembre 2012

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