1. La división de la humanidad en sexos aporta al enriquecimiento de la vida afectiva, a la formación de familias y a la reproducción biológica y social.

2. Las opciones a disfrutar del sexo según las opciones de sexualidad de las personas, son estrictamente personales e íntimas de cada quien, mientras ese ejercicio no cause daños a terceros; en otras palabras, la vida sexual de cada quien es una opción personal mientras no haya daños legales a otros.

3. Los derechos de sexo y sexualidad incluyen la opción de renunciar a ellas, por la causa que sea; nadie puede ser obligado a usar de su sexo y sexualidad si ha renunciado voluntaria e individualmente a ello, ni tampoco ser obligado a renunciar a su uso y disfrute.

4. Cada persona es responsable de su forma de uso y disfrute del sexo y de su sexualidad. Ninguna persona tiene derecho a inmiscuirse en esas decisiones de otra u otras personas, a menos que sea declarada una demanda legal por daños o perjuicios específicos.

5. La división en sexo y las opciones de gozo de las respectivas sexualidades de la población, no debe mermar la igualdad de oportunidades ni los derechos constitucionales y legales de las personas y en nuestras condiciones, de las mujeres en particular.

6. Mientras tanto no se logre y pueda comprobarse esa igualdad y equidad entre sexos y sexualidades, la sociedad debe acelerar el proceso educativo, la legislación y las medidas prácticas que vayan generando y fortaleciendo esa igualdad y equidad, en todas las esferas de la vida social, económica y cultural del país. Las mujeres en Nicaragua, igual que la niñez, requieren una protección especial, acciones preventivas y correctivas contra la violencia que las tiende a hacer víctimas.

7. La prostitución se entenderá como aquella acción por medio de la cual una persona (sujeto activo) ofrece u obliga a aceptar y  entrega en pago o algún tipo e prebenda o regalía, por acercamientos o acciones de sometimiento sexual de la otra persona (sujeto pasivo) La persona sujeto activo de la prostitución debe ser castigada por la ley.

8. Uno de los primeros escenarios de acción es erradicar las manifestaciones de la violencia intra familiar. Ningún agresor de las mujeres o de la niñez debe quedar impune.

9. Las personas humanas, tienen derecho a unirse como parejas de vida bajo la ley, para conformar núcleos o unidades de familia, según sus opciones de sexualidad, sin ningún tipo de discriminación, mientras esa unión sea libremente consentida por las partes, y éstas sean mayores de edad e independientes económicamente. En esas uniones, es su decisión tener o no tener los hijos que deseen, según lo establecido en las leyes, incluyendo la adopción.

10. La decisión final de embarazarse o no, corresponde soberana y únicamente a la mujer en edad adulta.

11. Ninguna mujer debe ser obligada a embarazarse si no lo desea.

12. Ninguna mujer debe ser obligada a mantener un embarazo que sea producto de una violación, abuso o cualquier tipo de violencia sexual en su contra, en los términos establecidos por los servicios médicos que consulte.

13. La mujer decide libremente sobre la interrupción del embarazo, en el término que establezca la ley en base a recomendaciones médicas científicas, si considera que continuarlo le traerá mas daño que interrumpirlo. Y tendrá derecho a toda la atención medica necesaria, de parte del Estado, por una sola vez en este tipo de casos.

13. Ninguna mujer deber ser obligada a interrumpir su embarazo si ella ha decidido continuarlo.

14, El embarazo de la mujer debe obligar al Estado a su protección y cuidado especial.

15. Los embarazos de riesgo deben contar con toda la atención médica especializada y la mujer embarazada en riesgo debe ser la que toma la decisión final, bajo su propia conciencia y responsabilidad personal, de continuar o no con ese tipo de embarazo.

16. Los médicos y el sistema nacional de salud, como el Estado en general, deben respetar esa decisión y aportar toda la ciencia, los recursos y la tecnología disponibles, para asegurar esa decisión.

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