Escalera-sin-fin-Munich, Alemania.

Lo explico: Le pedí a Avis Cana que dado que estaba esperando que alguien lo pasase recogiendo por el parqueo de la universidad, permitiese le leyera unas notas donde yo argumento sobre las tesis del choque de civilizaciones, las crisis de las ideologías, de cómo son de pertinaces las religiones, especialmente en los momentos de las catástrofes humanas, materiales y espirituales (verdaderas catástrofes: por ejemplo, España, nuestro antiguo imperio conquistador anda en mas del 25% de desempleo, la Grecia de este siglo no parece haber tenido alguna vez los Siete Sabios; la Italia que desde Roma, Rómulo y Remo, deslumbró al mundo ya no existe; el Vaticano, residuo de aquellos tiempos, se retuerce entre escándalos de pederastia y marrullas financieras de altos kilates, incluyendo inversiones en fábricas de armas; en Nicaragua, como en El Salvador, los guerrilleros que no murieron como redentores, se han transformado en Cónsules, Pro –Cónsules, Tribunos, ricos mercaderes, pequeños cesaritos, etc.

Mientras empezaba a leer, me dijo:”¿No te molestas si a medida que lees, anoto algunas cosas?

-Por supuesto que no, al contrario, le dije. Y asi fue, le leí los ditirambos, los retruécanos, las filípicas, los denuestos de toda una proclama.

Al final, me dijo: mira, no entiendo por qué ustedes, los que se ocupan de esas cosas, se enredan tanto! Vé a lo simple, a la base, al origen: “Lo simple es  el secreto, ¿pues no es acaso la base de lo complejo?

Toma, te dejo estas notas, dijo levantándose, pues ya se acercaban a encontrarle las personas que esperaba.

En el reverso de una volante que estaba por allí, de la película Batman y no se qué, había escrito:

“Ya la religión no es suficiente para explicar tanta saña, tanta destrucción. ¡Tanta pasividad! Ya la ideología construida por uno que otro iluminado, no es suficiente para levantarnos en pie de lucha, por alguna causa. ¡Tanta furia! Ya la civilización cruje hasta sus cimientos pues está dando la vuelta en redondo y nos indica: “¡el origen!”, “¡como en el origen!”; “lo simple… es lo bello”. ¡Tanta ignorancia!

Pasividad, furia e ignorancia, eso nos describe.

Hemos de volver, en todo, a lo primitivo, a lo esencial. Hemos de despojarnos de todas nuestras complejidades y complejos. La vida es sencilla: vivir sanos, vivir satisfechos, vivir aprendiendo y enseñando lo que podemos aprender y enseñar, vivir la creatividad, generar la belleza en todos nuestros movimientos. Seguir la música y los números que nos rodean, que juntos hacen la poesía”.

Cuando se levantaba y al verme preocupado y meditativo, me dice, jovial, alejándose y señalándome hacia el suelo:

“¡Mirá como esa hormiguita se afana ella sola, con ese brote que ha cortado de la flor del limonero, que tanto le gusta libar! “

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