BENCHMARKING INTRODUCTORIO:

-“En Costa Rica, el 41,2% de los hogares tienen una computadora en casa, pero sólo un 24% está conectado a Internet. Para el 2017, todas las escuelas, centros de salud, bibliotecas y universidades deberán tener una conexión de seis megas como mínimo”.

Y EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS:

-En cambio, en pleno siglo XXI, nuestra Nicaragua permanece decimonónica, quizás hasta dieciochesca: nos gusta embriagarnos con los cuentos tan fantásticos como recurrentes, como el canal interoceánico o el megaproyecto de riego de todo el Pacifico bombeando agua del Lago de Nicaragua; o los megaproyectos de alta genética ganadera, que importaron vacas canadienses que venían a morir de paros cardiacos por las altas temperaturas en Chiltepe; la ya antes referida, importación de berracos que no alcanzaban a las chaparritas hembritas criollas para reproducirse…

Y mientras soñamos con la obra gigantesca del canal abriéndose paso desde los pantanos de Laguna de Perlas o Monkey Point, (quién sabe si con esclusas, bombeos de qué potencia y tipo, o si será a nivel de los dos oceános -nadie ha pagado a la fecha para hacer un estudio que se repute de serio, científico y técnico-) todos los managuas, sabemos cuántas veces se ha hecho y rehecho el paso de drenaje de la entrada del reparto El Dorado al By –pass que sale a la carretera norte. Y que nuestros ingenieros nunca supieron dar respuesta al drenaje del barrio Jonathan González y por eso decidimos matar a Tiscapa ahogándola de basura, de aguas de cauce y de sedimentos por toneladas.

Y que además, no sólo seguimos siendo un país fundamentalmente agrícola y ganadero desde nuestros inicios históricos, sino que aún no hemos encontrado la manera de ser eficientes, efectivos, altamente productivos, ni siquiera en esas ramas agrícolas y ganaderas: Llevamos mas de 4 siglos produciendo 8-14  quintales de maiz o 10-12 quintales de frijol por manzana… mientras le damos el 6% del presupuesto a un conjunto de universidades que producen sin ningún plan de mediano o largo plazo, profesionales que se asustan al final de no encontrar puestos de trabajo, en una literal y permanente estafa académica y de vida a miles de jóvenes.

Y nos cabe bien el mote de país de las maravillas, no solo por esa pasión por nuestra realidad fantástica, sino que como en el episodio de Alicia,  para nosotros lo principal es estar haciendo algo, no importa que ese algo no tenga sentido o no sea solución a ninguna cosa, como en ese relato, le dijo el Gato Cheshire a Alicia: “si se camina lo suficiente, siempre se llega a alguna parte”, no importa dónde.

No sólo soñamos y nos embriagan los políticos pícaros con cuentos como el del Canal, sino que es toda una institución, también por ejemplo,  la esperanza de encontrar un día petróleo en nuestro terruño. Hallazgos que interiormente nos hacen pensar: construimos el canal, y solo nos ponemos en un taburete, a cobrar en cada extremo,  a los que quieran pasar. Hallamos petróleo y en el mismo taburete, cobramos por cada barril que extraigan de nuestro rico suelo…un ideal rentista, vivir de las rentas, no tener que trabajar duro para alcanzar las cosas. El comodismo.

Ese interior de comodismo que llevamos dentro, es el que estos picaros políticos, estos timbuco-socialistas y calandracas neoliberales, saben manipular para lograr el conformismo, la ideología de la sobrevivencia, del acomodamiento, el facilismo, los caminos cortos, no importan que nos hagan dar vuelta y vueltas, con tal que sean cortos.

Por esa ruta, en Nicaragua la pobreza se ha llegado a convertir, por el impulso oficialista de los pícaros políticos, en una ideología intrínseca al modo de pensar: “nosotros los pobres”, repiten ingenuamente hasta los niños de escuela. “Deben velar por nosotros los pobres”; “doña  Chayo nos regaló unas tejas de zinc…los oligarcas,¿ qué nos han regalado? Cuestionan algunos, seriamente.

Ya todos pensamos que es mejor ser y parecer pobres, que exigir al gobierno (que maneja las riquezas nacionales) empleos estables, permanentes, salarios  dignos, derechos sociales, mejor y mas pertinente educación a todos los niveles,  programas masivos de vivienda popular, etc.

En realidad, somos nosotros mismos  los responsables de parir, como pueblo, nuestros propios pícaros, nuestros propios dictadores y demagogos, nuestros magos de copa y sombrero, como dice en uno de sus escritos doña Rosario Murillo:

Rosario Murillo: “El poder de los Prodigios[1]:

La vida, dicen, es una comedia.   La política, en el mundo, se ha convertido en un circo…   Apuntémonos, entonces, a ser los magos del circo.  – Ni equilibristas, ni trapecistas, ni malabares,  ni cómicos,sino…

 

“(…) Magos que se visten, de sombrero y bastón,

para cumplir el ritual de la maroma

-tejer sueños     descifrar enigmas-

hilvanar fantasías

para hacerlas volar como palomas

entre los pañuelos y conejos

de la vida…”

(Subrayados, míos)

Es innegable que sueños, fantasías, enigmas, como el canal interoceánico  citado, son parte del “ritual de la maroma”  del que el pueblo nicaragüense aun no parece haberse dado cuenta.

Recordemos, de nuevo, por benchmarking: al sur, tenemos un país vecino que sabe con claridad que “para el 2017, todas las escuelas, centros de salud, bibliotecas y universidades deberán tener una conexión de seis megas como mínimo (Internet)”.


[1] Rosario Murillo. El Poder de los Prodigios (Descubriéndonos, entre mapas e historias). Septiembre 23. 2002. En: http://www.conamornicaragua.org.ni/doc.html

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