En una nota, muy tímida por cierto, publicada por Sobeyda Rodriguez en Confidencial, se da cuenta de la presentación en un par de Universidades de Managua,  de la comedia Monólogos de la Vagina de la feminista norteamericana Eve Ensler, con montaje del Teatro Memorias de Honduras.

La crónica es cuidadosa e incluso menos directa que la obra teatral, sus textos y expresiones. No explica que el mensaje de Ensler tiene un sesgo quizas demasiado fuerte hacia  un viaje al conocimiento físico de esa poderosa parte del cuerpo femenino (funciones fisiológicas, de reproducción y de placer), y menos, aunque presente, al papel social que juega y que es obligada a jugar como víctima de violencia, maltrato, opresión y hasta explotación. No se habla mucho, por ejemplo, de la vagina-mercancía. Esto es porque la realidad social-sexual donde se generó difiere de esa misma realidad en países como el nuestro.

Escrita en 1996, sobre la base de conversaciones “con mas de 200 mujeres” según la autora, esta obra refleja todavía el peso limitante que ciertas corrientes del feminismo padecen al  abordar los temas de la sexualidad humana, en un marco enfocado y muy limitado hacia la genitalidad, a las expresiones físicas de quien es macho y quien es hembra: “¿Posees una vagina?-Eres mujer; ¿Posees un pene?-Eres un hombre”, parecería ser uno de los discursos en esta obra.

Y con la insinuación adicional, que la vagina es superior a  un pene, por estar conectada al clítoris,”el único órgano humano diseñado estrictamente para generar placer”, Ensler se queda muy atrás no sólo de las teorías de Freud  ( la libido como explicación) o Wilheim Reich (la energía orgásmica, que luego en un lamentable desliz, llamo “orgón”) , sino de los “descubrimientos” de los médicos Master&Johnson, difundidos  a partir de 1966, basados en observaciones en laboratorio a más de 300 parejas voluntarias, durante 10 años, concluyendo que la meta de la sexualidad humana era llegar al orgasmo con una serie de estímulos físicos, no todos, en el caso de la mujer, vaginales y basada en una terapia sexual “de a dos”. Bueno, M&J ya han quedado atrás con sus teorías, también.

Genitalizando el placer femenino en la vagina como se hace en la obra de Ensler, como que entonces necesitaríamos a su vez, un “Monólogo del clítoris” u otro “monólogo del Punto G” para tratar de llegar al sentido de la sexualidad femenina. Pero…¿es que podremos algún día conocer el funcionamiento ya no sólo de la sexualidad femenina, sino de la humana en general, aun llevando como especie, mas de 200 mil años de experiencia? Es dudoso.

Sin embargo, de las risas y risitas y reflexiones en medio de ellas, que provoca un tema como éste en el marco de una comedia teatral, el ”Monólogo” va abordando la victimización de las mujeres, con acciones como abusos, agresiones, discriminaciones, violaciones, mutilaciones, por el hecho de poseer vagina, violencia globalizada, visible a medias en un sinnúmero de países. Un mérito de la obra es que ha ido incorporando las denuncias de delitos sexuales contra mujeres y niñas como en el caso de Bosnia o algunos países que mutilan a las niñas o mujeres, sus partes.

Asi, cuando aborda esos temas del sometimiento por la fuerza de la voluntad sexual de una persona por otra, el “Monólogo” se convierte en algo más que un dialogo necesario, en un llamado a la acción inmediata para prevenir y dar respuesta a esas violencias. Es una necesidad dramática, sugerida por esta comedia.

Por ello, es necesario mencionar que Ensler ha conformado una organización, la V-Day  (por Vagina, Victoria, Valentín), con la cual se da atención  a las víctimas de violencia sexual, mujeres y niñas en algunos países. Por ejemplo, La ciudad de la Alegria, habilitada para tratar en El Congo, a mujeres violadas, un crimen endémico e impune en ese país.

También, que Ensler ha evolucionado  en algunos planteamientos. Por ejemplo, existe un movimiento V-Men, que es “un cuadro de hombres en todo el mundo que están dando un paso al frente y diciendo “poner fin a la violencia contra las mujeres y las chicas significa algo para mí”.

Dice ella: “A menos que los hombres se conviertan en aliados activos, nunca podremos poner fin a la violencia contra las mujeres y las chicas. La mayor parte de la violencia contra las mujeres es ejercida por hombres -no somos nosotras las que violamos- así que a menos que los hombres se comprometan en esta lucha y la conviertan en una preocupación primordial no veo de qué otra forma vamos a terminar con esto”. Y esto es una gran verdad también en todo el globo.

¿Un monólogo de la vagina? Al final, ¿qué nos puede decir, con todo, una vagina?

Como se expresa en un artículo (“Vagina revolucionaria”) ellas, las vaginas, “hablan de dolor, lágrimas, sexo, orgasmos, amor” y nos llaman a todos y todas, a hacernos militantes de esa causa, de esa V-Lucha.

 Imagen en: http://www.myspace.com/vday.austin.espanol/photos

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