Recuerdo su jadeo persistente, su obstinado paso rápido y sus oídos sordos a mi petición de bajarme para caminar por mi cuenta. Mi madre me cargaba, asustada, haciendo un gran esfuerzo por mi peso, creo que yo tendría unos 5 años, rumbo al viejo hospital Bautista. Había pisado una tabla con un clavo con la punta para arriba; se me había enterrado todo en el talón. Ustedes saben como ha sido ella de nerviosa con sangres, caídas, golpes y demás menús infantiles de hijos o nietos. Pero después de su propio susto, cargó conmigo hacia el hospital, a varias cuadras de la casa.

No recuerdo absolutamente nada de mi curación, cómo me sacaron el clavo, si me desinfectaron o me inyectaron anti tetánica, ni si eso dolía poco o mucho, ni cómo me regresé a la casa ya curado, ni en cuánto tiempo me repuse. Lo único que ha quedado en mi recuerdo es su jadeo persistente, su obstinado paso rápido y sus oídos sordos a mi petición de bajarme para caminar por mi cuenta, la impresión inmensa de aquel mágico contacto con su amor de madre.

Publicado en FB-Mayo 2010

Lulita Aráuz: Normal de Señoritas, Bluefields, Prinzapolka, La Luz Mines, Siuna, Managua, Chinandega,  Ecuador, Michigan, Las Cataratas del Niagara, expulsada de Canadá… California, Honduras, Costa Rica, Guatemala, Managua…en esos lapsos, 10 hijos, un esposo, cachipil de nietos y biznietos, amistades por doquier…siempre coqueta, feliz, dadivosa y creyente. A todos y todas les dice en secreto: “no le digas a nadie, pero yo te prefiero a vos”. Y todos y todas lo creemos, porque así es.