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Cada diciembre, en Roma, se monta una representación de las pobres condiciones donde nació el cristianismo. Al fondo, puede observarse la majestuosidad del Palacio del Vaticano.

(De carta a JHE): “Cuando Roma estaba perdiendo su mega poder imperial, no tuvo otra salida que convertirse en la cabeza de otro imperio mas sutil pero igualmente material, que es el poder espiritual: En vez que la cabeza espiritual del cristianismo se erigiera en Palestina, donde surgió, fue Roma la que capturó esa herencia y la capitalizó. Hoy millones vuelven sus ojos a Roma, no para darle a César lo que es del César, sino al Papa lo que es del Papa. El Cesar del  catolicismo”.

Y esta auto-cita viene a colación por la noticia reciente que el Departamento de Estado de Estados Unidos, según nota del 3 de abril 2912 de la BBC de Londres incluyó al Vaticano en la lista de países sobre los que “hay alguna preocupación sobre actividades de lavado de dinero que pudieran financiar actividades terroristas o del narcotráfico”.

 A pesar de su techo de cristal, o más bien, por eso mismo, el poderoso grupo JP Morgan, anunció en febrero 2012, que cerrarían la cuenta de su filial en Milán en el Istituto per le Operedi Religione (IOR) -nombre oficial del banco vaticano- por no tener seguridad del tipo de clientes y negocios de este “Banco de Dios”, estrechamente ligado al escándalo del banco Ambrosiano en los años 80. El Ambrosiano terminó en  bancarrota,  con el cuerpo de su presidente, Roberto Calvi, colgado de un puente de Londres y con el Vaticano desembolsando 406 millones de dólares para cubrir su fondo de liquidación. Y allí quedó el asunto en aquella ocasión.

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Pablo F. Lombardi, Director de Prensa del Vaticano

Pero hay muertos que nunca mueren, como se queja hoy el vocero del Vaticano, Pablo F. Lombardi en comunicado oficial del 14 de abril de 2012: “Son muchas las personas  que por desgracia,  desaparecen cada año en Italia, y no se llega a saber nada de ellas, a pesar de las investigaciones y búsquedas, pero la historia de esta inocente joven sigue reapareciendo una y otra vez, con insinuaciones sobre ocultamientos y secretos del Vaticano”.

 Lombardi se refiere al caso de la niña de 15 años, Emanuela Orlandi, hija de un empleado del Vaticano muy cercano al Papa Juan Pabo II y que fue secuestrada el 22 de junio de 1983 y posteriormente asesinada. Es decir, hace 29 años, pero que aun sigue vigente, por demanda de sus familiares, la incógnita de su secuestro, asesinado y la ubicación de su cadáver.

Y para más claridad, Lombardi añade en el comunicado, que el Vaticano está dispuesto a permitir abrir la tumba del capó de la mafia, Erico de Pedis (Renatino), extrañamente enterrado en sagrado, con honores de Príncipe de la Iglesia, en la cripta de la basílica de Sant’Apollinare, gestionada por el Opus Dei desde 1992 y reservada para santos, mártires o cardenales. Renatino fue asesinado a tiros en 1990 cerca de Campo di Fiori, en Roma.

El rumor es que en esa tumba hay dos cadáveres, el de Pedis y el de Emanuela y provino de fuertes declaraciones acusatorias de Sabrina Minardi, novia de Pedis, contra el arzobispo Paul Marcinkus, fallecido luego en 2006 y ligado a operaciones con Renatino. La Iglesia, en el comunicado de este 14 de abril 2012, deja entrever su nueva decisión de sacar el cadáver del capó, de la basílica Sant’Apollinare.

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Cartel de reclamo sobre la verdad en el caso de Emanuela Orlandi. Foto da Wikimedia Commons
losangelinews.wordpress@gmail.com

El secuestro y asesinato de Emanuela Orlandi, estaría relacionado con la presión de Renatino, para obligar al Banco del Vaticano, a devolverle dinero que había invertido y en ese marco también, con el atentado contra el Papa Juan Pablo II por el turco Ali Agca.

Y la viuda de Renatino, Sabrina Minardi, hace un par de años regresó del olvido (ver  declaraciones a El País, de España.  10 de octubre 2010) y repitiendo sus acusaciones en forma de un libro que aun hoy, causa impacto.

Pablo F. Lombardi, no solamente tiene que enfrentar este espinoso asunto como Director de Prensa del Vaticano, sino el vergonzoso hecho citado antes, que las finanzas divinas no sean de la confianza del Departamento de Estado y el hecho de tener al Vaticano en la lista de sospechosos de lavado de dinero junto a países como  Polonia, Egipto, Irlanda, Hungría y Chile.

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Cada papado emite su propia moneda, con su propia efigie en uno de sus lados, en convenio con las autoridades monetarias de Italia.

Y si la Palestina original no pudo ser la sede de esta poderosa cabeza espiritual y si Roma, el Banco Ambrosiano, el santo capó que reposa en terreno sagrado, la lista del Departamento de Estado, la búsqueda de los restos de Emanuela Orlandi,  aun no son suficientes, el Vaticano, que desde sus  7 colinas puede ver un poco más allá, a través del Consejo Papal de Justicia y Paz y refiriéndose a la crisis financiero-especulativa que actualmente azota a  Europa, ha osado proponer que “En un futuro próximo, necesitaremos una organización que cumpla las funciones de banco central mundial, que regule los sistemas monetario y financiero”.

 

 

Una propuesta tan audaz que nadie se había atrevido a hacer. Pero lo permite ese recorrido de 2 mil 12 años desde Palestina a la tumba en Sant’Apollinare. Se trata de finanzas divinas.


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