En el lenguaje de los negocios, a veces “NO” quiere decir “SÍ” y viceversa. El dueño de Televicentro Canal 2, Octavio Sacasa, expresó, ante los rumores, que dicho Canal TV, aún no está en venta”. Eso quiere decir, que la transacción es asunto de pesos y centavos, pero ya está en marcha y seguramente, se llegará a un acuerdo.

Nicaragua vive un proceso interesante en todos los órdenes: cada cosa que pasa en nuestro país, sucede con una intensidad y una profundidad tan pasmosa como la tranquilidad de los que participamos, activa o pasivamente, en esos hechos.

Y eso es visible en el caso de la libertad de expresión, donde se juega una especie de ménage à trois entre los intereses partidarios dominantes (hay intereses partidarios no dominantes, por supuesto), con los intereses privados, simples, de hacer negocios, no importa de qué forma (como lo hizo Somoza en su extremo, de extraer sangre de menesterosos) y en tercer lugar, con el objetivo político de esas fuerzas partidarias dominantes de reprimir, minimizar, controlar, volver minusválido el ejercicio ciudadano de la libertad de expresión.

En concreto, eso se ha traducido en primer lugar, en el avance de la propiedad y el control de radios, periódicos, canales de televisión por parte de las fuerzas patronal-partidarias ligadas al sandinismo gubernamental (hay un sandinismo de a pie) que concluyó con la propiedad de los Canales TV, el 4, 8 y 13.

En segundo lugar, respecto a los intereses privados, ante presiones económicas, financieras, fiscales, desde el Estado, Canal 2 ya había hecho un avance del segundo tipo, eliminando programas de opinión o ejercicios de periodismo crítico, donde de alguna manera había cierto ejercicio del derecho a la libertad de expresión. Caso parecido sucedió con el Nuevo Diario y sucede con otros medios.

En este aspecto, el capital privado retrocede o avanza, según su estrategia de ganancias: el canal 4 fue vendido al grupo partidario del sandinismo gubernamental, por el mismo empresario (Angel González), que en este momento está negociando la compra del Canal 2.

González posee los canales 9, 10, 11 y ahora, está en camino de apropiarse del Canal 2. De acuerdo a Confidencial, González poseería canales en otros países (En Guatemala, los canales 3,7,11y 13; igual en Costa Rica, Perú Ecuador, Paraguay, Argentina y Chile).

El acuerdo tácito en este juego a tres bandas, es que Gonzalez, no por ser mexicano, sino por ser empresario, elimina o reduce al minimo las programaciones los productos locales tales como programas de opinión, programas en vivo, periodismo critico, etc. y simplemente los importa, al por mayor. Asi, la niñez de Nicaragua por ejemplo, podrá seguir “disfrutando” de los chistes de Chespirito y las aventuras del Chavo del Ocho, como lo hicieron sus padres cuando niños.

Por la vía de las transacciones y la administración privadas, se privatiza completamente no solamente la libertad de expresión, sino la libertad de critica, la libertad de la creatividad. Perdemos así, irremediablemente, la creatividad, la capacidad crítica, la expresión, de la libertad, nuestra libertad ciudadana e individual.

La empresa privada nicaragüense en particular, está dando pasos de profundidad en su alejamiento de las  dimensiones éticas de su forma de hacer  y permitir negocios, en aras de la libertad de mercado, de ganancias: Recordemos que un lupanar famoso en Nicaragua tuvo la desfachatez de llamarse “Vale todo”. ¿Eso es lo que vale en los negocios en Nicaragua, hoy en día? La empresa privada nicaragüense, para estimar y garantizar sus ganancias, ya no calcula sus costos de producción, sino sus costos de prostitución? ¿No le importa semejante ménage à trois?

Y en el tercer aspecto, el represivo-disuasivo, allí también “vale todo”, desde agresiones, garrotazos y golpes a jóvenes disidentes aunque estén encadenados, acciones de turbas, leyes, amenazas, extorsiones (casos Boitano, de Miguel Obando y Bravo, de Carlos Guadamuz, Radio Ya, Grupo Cinco, etc.)

Como decíamos en el caso de Nicaragua, sorprende que sucedan hechos con una profundidad e intensidad tales, tan pasmosos como la tranquilidad de los que participamos, activa o pasivamente, en esos hechos. ¿No se da cuenta, Nicaragua, como se teje la tela de su propia mortaja?

La esperanza, como siempre, es en la juventud: las tecnologías y herramientas de comunicación les permite y les permitirá innovar y generar nuevas herramientas de comunicación, de opinión, de critica, de ejercicio de la libertad de expresión, frente a la caída en desgracia de esos otros medios, en la necesaria tarea de defender y fomentar la diversidad, el policromismo, la imaginación creativa y propositiva, en todos los órdenes, la libertad.

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