Resulta  chocante ver el comportamiento registrado de supuestos “rebeldes” y “revolucionarios” ensañarse con un prisionero herido, humillado, torturado, para luego ejecutarlo sumariamente, contra todas las leyes humanitarias, con el aplauso de los líderes occidentales que hace unos meses invitaban, agasajeaban, honraban y negociaban con Muammar El Gadafi. Igual ha sucedido con Mutasim, uno de los hijos de Gadafi, capturado vivo, y luego ejecutado.

Gadafi recibido y halagado por sus futuros verdugos

La OTAN, bombardeó el convoy en el cual huía Gadafi, este se refugió, ya herido y asustado, en un drenaje de carretera para tratar de protegerse; allí fue encontrado por bandas de exaltados que en primer lugar, retrocedieron llenos de miedo al ver quién era el que estaba en el drenaje. Y después de llamar a otros para llenarse de valor, lo atraparon, golpearon con zapatos, armas, tubos y palos, le escupieron y le siguieron hiriendo y amedrentando. Y se escuchó que Gadafi, juntando las manos, les pedía calma y les preguntó: “¿Y es que ustedes no tienen compasión?”(1)

Luego, unos de esos individuos que solamente actuando en masa e irracionalmente, como turbas, son “valientes”, hirió de muerte a Gadafi, disparándole en la cabeza. Sin juicio, sin compasión, ejecutando al estilo que lo hacen los sicarios en México o Guatemala. http://www.youtube.com/watch?NR=1&v=C4AbIpepi8E

¡No!; ni las turbas de exaltados, de sicarios, de sectarios, ni tampoco los dictadores, los caudillos, los jefes infalibles, tienen nunca compasión en sus momentos de ira. En ese sentido, Gadafi se encontró frente a frente con su propia creación, los sicarios, que esta vez no le obedecían para atacar, denigrar, humillar o asesinar a otros, sino que se volvieron contra él, su familia y seguidores

Y a muchos llamados cristianos, en situaciones así, se les oye desempolvar las genocidas sentencias de su vieja Biblia que dicen: “Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano”, o la trillada “el que a hierro mata…etc?, aludiendo a que gente como Gadafi, no se merecen compasión al ser derrotadas, puesto que ellos tampoco la tuvieron con sus víctimas. ¿Seguiremos ese círculo irracional? ¿Miraremos normal que Bush u Obama o Sarkosky, Cameron, Berlusconi, aplaudan la ejecución de Hussein, de Bin Laden, de Gadafi y aplaudan así la cultura de la muerte, haciendo que se drene de nuestras conciencias, la compasión?

Los videos que muestran a Gadaffi mal herido, pero vivo y luego la exhibición de su cuerpo con heridas de balas, demuestran lo sumario de su ejecución, lo cual debe ser investigado por los mismos tribunales que juzgaban a Gadafi por sus propios crímenes contra civiles. Y los que ordenaron y ejecutaron esta sentencia, deberán ser señalados y castigados.

Las acciones de la OTAN que condujeron al asesinato atroz de Gadafi, concluyeron violando las mismas convenciones internacionales por las cuales justificó su intervención directa en el conflicto civil en Libia tales como: a) Protección de las personas no beligerantes; b) Respeto a la vida de los heridos y los rendidos en combate; c) Heridos y enfermos en medio del conflicto deben ser asistidos, protegidos y evacuados; d) No tortura ni tratos degradantes a prisioneros o población civil en el territorio; e) La guerra no debe incluir objetivos civiles, etc.

Ya han sido encontrados 50 cadáveres de seguidores de Gadafi en un hotel de Sirte. ¿No es  esto, masacre, genocidio, violación de todas las convenciones humanitarias sobre guerras y revoluciones? ¿Qué gobierno revolucionario y libertador ejerce su poder de esa manera contra personas derrotadas, prisioneras y ya indefensas?

Las acciones del flamante gobierno de transición en Libia han dado una apariencia legal a estas violaciones de la OTAN en Libia y de alguna manera, abren la puerta a esta a esta pregunta: “Es que nadie tiene compasión?”, que no es una frase de lugar común o estereotipada para parecer inofensivo, sino una necesidad urgente de afirmarnos como humanidad, como seres racionales, como seres pensantes que queremos controlar nuestros instintos básicos, primitivos y salvajes. La compasión, la tolerancia, nos aleja de la barbarie, simplemente.

Gadafi debería haber sido en todo caso, juzgado, interrogado, investigado, estudiado como fenómeno social histórico en una parte de nuestra aldea global, pero nunca torturado y asesinado de la manera que lo fue. Actos de esos y nuestra permisibilidad moral, nos acercan peligrosamente a esos límites de barbarie a los cuales nunca nos deberíamos dejar conducir.

No podemos actuar y menos en masa, como turbas, como lo hacen los dictadores y caudillos, desde sus podios de poder. La compasión debe ser parte de la justicia, pues de hecho, como en este caso, vemos que cuando no hay compasión, no puede haber justicia.

(1) Las declaraciones de Gadafi, sus hijos y allegados,llamando “perros”, “drogadictos”, “pagados por Al Queda” a sus opositores, fueron reiterativas en sus momentos, así como sus llamados a que no habría ” compasión ni misericordia” con ellos.

Anuncios