“Joe se sintió de pronto como una polilla desorientada, revoloteando contra el cristal de la realidad y viéndola borrosamente desde fuera”.

¿Somos polillas luchando en los cristales de la realidad? (El texto anterior es de Phillip Dick).

Y es que estoy viendo cómo una polilla se afana en entrar donde yo estoy y no se vuelve sobre sus pasos, sobre su vuelo, pues no sabe lo que hace. La polilla no sabe ir hacia atrás, no se devuelve en sus pasos.

Se desbarata las alas porfiando en seguir allí donde no hay ruta posible.

Y así desgasta el único valor que posee: su tiempo, o sea, su vida. Y eso es lo único que poseemos en común todos los humanos y en realidad los seres mas o menos conscientes, el tiempo. Y nos diferenciamos enormemente por la forma como lo percibimos y usamos.

La famosa plusvalía de Marx, la definía como “tiempo de trabajo cristalizado”. Algo que era etéreo, inconmensurable, de repente toma cuerpo, se materializa desde la“nada”. Y tiempo atrapado es lo que unos se apropian de los otros: La señora que limpia el apartamento, me libera a mí del uso de ese tiempo.

Entonces ella me da parte de su vida que lo veo en el orden y limpieza que encuentro cuando regreso cansado del acto de darle mi tiempo a otros.

¿Pasamos juntos? es una pregunta básica cuando un hombre y una mujer intuyen algo.”Tu tiempo es mi tiempo”, en otras palabras.

Y todo esto, para decirte, amada mía, que por eso aprecio el tiempo que me das y me pesa el tiempo que no estás.

 ¡Y puedes notar cuánto efecto hace en el ánimo de uno, una polilla tenaz que sacrifica sus alas en el duro cristal de la realidad!

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