El "Chiguin" de Libia, Saif-Al-Islam, primogenito de Gaddafi y su hipotético sucesor, es el cabecilla de la fiera represion desatada en ese país.

El “Chiguin” de Libia (Sayf al Islam al Gadafi, primogénito de Gaddafi) aparece amenazando con una guerra civil: “aqui habemos tribus, no partidos politicos,  no somos Egipto“, dijo de manera irresponsable, recurriendo a azuzar rencillas de ese tipo como mecanismo de defensa.

Como era de esperar, la cleptocracia libia ha culpado a la prensa e incluso a Facebook por la rebelión de las masas que prácticamente ha liberado a las ciudades de Bengasi y El Baida. Asimismo ha prometido iniciar un diálogo nacional, redactar una nueva constitución, elaborar un nuevo himno nacional, una nueva bandera y un alza general de salarios, en un intento de aplacar la rebelión democrática.

El hijo de Gaddafi, practicamente un designado al poder, además ha amenazado con el impacto mundial que supondría la suspensión de las exportaciones del petróleo libio. El gobierno de este clan está recurriendo a mercenarios y paramilitares para la represión, que ya suma mas de 200 muertos, cantidad de víctimas que “son exageraciones de la prensa”, dice el hijo de Gaddafi.

Ante la resistencia de una parte del Ejército a reprimir con sus armas de guerra a la poblacién que protesta, el Chiguin Gaddafi, ha afirmado estar movilizando a fuerzas de choque afines a su clan, para dirigirlas hacia Tripoli y reprimir con ellas las protestas; a eso llama “la guerra civil que puede desatarse”.

Mientras, Europa, esa matrona que a veces se porta como rufiana, calla y permite.

Italia sigue apoyando a Gaddafi, temerosa que Libia le endose oleadas de inmigrantes, como ya ha amenazado en esta crisis. En tanto la Unión Europea no se refiera a la detención inmediata de la matanza en Libia, se estará convirtiendo en cómplice, en cooperadora necesaria de esta ola  represiva que amenaza crecer en Libia.

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