CADENA DE DESFAVORES

 El ADN y ARN donde llevo impresos los genes

específicos que me hicieron  sensible

a tu existencia

son una secuencia, una cadena predestinada

a atarme a ti.

Cadena al fin.

La cadena de hechos que me hicieron

emigrar a aquella ciudad, pasar por aquella calle

llegar a aquella casa y a aquella hora,

y encontrarte

aunque no lo pensara ni deseara

ni quisiera, ni imaginara

en los primeros momentos,

son una secuencia, una cadena predestinada

que me ataron a ti.

Pero cadena al fin.

Y quisiste ponerme un sello de oro en mis dedos

Y te pusistes uno igual en los tuyos diciendo:

“seré tuya para siempre”

Cadena perpetua de amor para ambos,

“hasta que la muerte los separe” repitió alguien,

de adelantado.

 Y resulta que vivo en el pavor de no saber cuántas veces

tengo que ser muerto por tus propias manos

para quitarme tantas cadenas

que me pusiste,

cadenas de ADN, ARN, hechos, oro,

cadenas al fin,

las cuales parecen darte derecho

a seguirme matando y matando

hasta que alguna de esas muertes nos separe.

 El fin de la cadena.

 ¿Para que era la cadena?

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 ©Carlos A.  Lucas A. febrero 2011

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