Viene el amor y huye el miedo espantado;

triunfo.

Pero luego, calladamente y de improviso,

viene el miedo.

Y huye el amor batiendo alas.

Dolor.

Y se las arregla, no sé cómo,

para regresar, el amor.

Y huye el miedo espantado.

Triunfo.

(¿Es que acaso ellos

no saben cómo los padezco?)

..¡Pero regresen!, ¡los necesito a los dos!

©Carlos A. Lucas Aráuz. 2011

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