No nos vimos hoy en la madrugada

 y estoy cargado de hijos que buscan el calor de tu vientre

y me empujan a tus pechos

llenos de sal y arena,

 dulces, como guanábana,

suaves, como helados de leche y avena,

duros, como coyolitos inflados de licor.

Mis hijos me salen por los poros, buscándote.

©Carlos A. Lucas A. 2010

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